Desde que me lancé a hablar sobre mi verdad, me bombardean certezas que quiero con muchas ganas compartir. Me llegan durmiendo, mientras medito o cuando friego los platos… el caso es que no paran de aparecer y esta es la siguiente. El poder de la oración. No es un concepto para nada nuevo pero sí necesita que se refresque y se entienda con otra mirada, más amplia y abierta.

Sé que es más que probable que te suene extraño, absurdo o que incluso te moleste. Es normal. Es mucha la herencia, los miedos y las creencias que rodean la mera idea.

Tenemos tantos bloqueos al respecto por cómo se ha malentendido todo lo que tiene que ver con la espiritualidad, que nos impiden siquiera escuchar y mucho menos sentir.

Lo que te comparto hoy es tan poderoso que no se puede describir con palabras, de verdad que no.

Orar, o rezar, como lo quieras llamar, no es repetir frases llenas de culpa o arrepentimiento. Tampoco es suplicar o pedir a los dioses ayuda. Ni mucho menos humillarte o menospreciarte.

Orar es comunicar con Dios, con el Universo, con el Amor. Y esta comunicación es bidireccional. 

Y hablo de su poder porque es inmenso e incomparable y es de verdad la única manera de actuar con completa seguridad de que todo está siempre bien. Es saber que tú no haces nada y que todo se te da para que vayas solamente siguiendo los pasos. Y más. Es reconocerte y tomar conciencia de Quién realmente eres.

La oración es como hablar con un hermano mayor que tiene más experiencia que tú y al que le puedes consultar cualquier inquietud, que te la resolverá con total generosidad.

Hace dos semanas Siri Prem Baba hizo un satsang en Madrid, lo cual fue todo un regalo y nos dijo, entre otras maravillas, lo siguiente “si das un paso hacia Dios, él da diez hacia ti” y eso es precisamente orar, es dar un paso hacia adelante, sin titubeos.

Esa fuente está siempre disponible y es inagotable pero hay que saber cómo acceder a ella. La puerta es el silencio, sin silencio interno es imposible acceder.

Hace poco me dijeron, “algunas personas que hacen terapia necesitan a su vez terapia para poder estar bien con todo lo que escuchan a diario” y respondí sin pensar que mi terapia era el silencio.

En silencio encuentras Paz y en silencio todas las respuestas llegan de manera tan clara y tan amorosa, que cuando las escuchas la gran mayoría de las veces rompes a llorar de tanta belleza que te desborda de repente. Te suene cursi o no, es así. Es abrumador. Y es por eso por lo que insisto e insistiré por activa y por pasiva que por favor, derribes de una vez las barreras que impiden que te abras a esta Verdad que está en tu pecho y experimentes la dicha infinita de este poder. Porque no hay nada igual.

Yo lo hago así, y espero que te ayude.

Me pongo en silencio, a lo mejor uso música con algún mantra. Coloco mis manos en el pecho en namasté, me ayuda a la rendición que no es más que el deseo de apartarme como ego y no interferir. Y cierro los ojos. Respiro y agradezco por todo lo que me llegue en ese momento a la mente, doy gracias sinceras. Cuando ha pasado el tiempo necesario, a lo mejor pregunto alguna inquietud o solo escucho. Si hay algo que me oscurece o preocupa, lo entrego para que se deshaga, sea lo que sea. Siempre trato de rendirme diciendo con claridad que me aparto por completo para ser canal sin pretensiones.

Si has preguntado, siempre hay respuesta, y sabes con nitidez lo que tienes que hacer en el momento oportuno. Si buscabas luz, te llega a borbotones al desaparecer la oscuridad y en cualquier caso, siempre encuentras una Paz insuperable.

No es una voz en off. Es un latido, un impulso. Es Sabiduría universal que te sostiene en brazos con un Amor que no es de este plano.

Y ya nada vuelve a ser igual. Y cuando más lo practicas, más fácil resulta y más veces al día te lo pide el alma, y más amor recibes del mundo, porque desbordas Amor desde tu interior.

Sientes una protección constante, es como dejarte llevar por unas manos amorosas enormes.

Este Universo es muy muy amable, (y muy muy divertido).

Es importante que no ores pidiendo, sino agradeciendo.

Cuando lo experimentas, entiendes lo que es estar en casa y recuerdas algo, y ese “algo” es que nunca te fuiste.

Hemos caminado con mucha confusión y sé que se está acercando cada vez más rápido el momento de volver a reencontrarnos, unirnos y sentir. La vía es desde dentro, y el camino es la comunicación a través del Corazón. Permítetelo y vuela alto, será casi literal.