El ser humano es extraordinario. Esto es lo que siento cada vez que miro o hablo con una persona, ya sea conocida o no, me da igual. Y es una emoción que me sucede de manera mucho más aguda desde que este 2020 comenzó. Ha ido aumentando con el paso de las semanas y los meses. Va a más. ¡Y qué vaya!

No puedo (ni quiero) evitar pensar en que cada una de las personas que está ahora mismo en el planeta, es una verdadera heroína. Porque no nos libramos nadie de serlo. Me da igual cuál sea la condición, opinión o incluso el posicionamiento que se tenga ante una situación de estas dimensiones, tan inmensas y desconocidas hasta ahora. Lo estamos haciendo de maravilla, lo afirmo sin dudar.

En estos momentos (y en los ya pasados), nos la hemos visto con lo más complejo de todo, que es nuestra propia mente. Ha sido algo «obligatorio», algo de lo que no ha podido escapar nadie, de ninguna de las maneras posibles. Y es que es nuestra asignatura pendiente. Antes o después, caía. 

Desde el principio mantengo que esto que ha llegado, es para nuestra propia evolución, para «pasar de curso».

Lograr parar la mente, entrar en el momento presente y elevar la energía por encima de las aparentes circunstancias es, según lo siento con claridad, el cambio definitivo. El que nos hará ser conscientes de quiénes somos, y de nuestro verdadero poder interior. De lo extraordinario que nos une.

Por lo tanto sí, estoy con el foco por completo en esta intuición. Remando y creando con todo mi corazón en esa dirección. 

No es momento de despistes. En realidad nunca lo fue. Ahora es cuando se saborea bien el poder de una intención. Además, por fortuna, hay muchos, muchos remos que vamos a una, y cada vez más. Es algo inevitable, también lo veo claro. Es un contagio de los que molan, como ya he escrito alguna vez, y de los que aumentan, sí o sí. 

He ido reuniendo ciertas claves que, seguro, pueden venir muy bien en este proceso a quienes quieran de verdad que sea desde ya, una experiencia liberadora y orgánica. Como quería que esta entrada al blog sirviera de la manera más práctica posible, te los comparto con claridad: 

  • Empiezo por lo primero, y más importante. La energía debe estar alta y permanecer alta. Insisto en que siempre debimos prestar atención a ello, pero ahora más, por muchos motivos en los que no me voy a meter en este momento. ¿Qué puedes hacer para que tu energía esté elevada? No te quejes, nunca. Agradece siempre, hasta que no sepas vivir de otra manera. Canaliza tus emociones como mejor consideres que debes hacerlo, pero déjalas ir si te hacen bajar de vibración. Cuida mucho (mucho) lo que dejas entrar en tu mente y en tu realidad, y esto incluye todos los formatos que te imagines. Es desde este estado desde el que, con gran nitidez, se percibe lo extraordinario (extraordinario) del ser humano.
  • Medita. En el instante presente toda la confusión interior desaparece. Una de las grandes revelaciones que tuve durante la cuarentena, fue el poder de la meditación. Llevo meditando años en grupo y en individual. Pero nunca lo había hecho ante una situación similar a esta (lógico), y estoy muy impactada por los benéficos tan rápidos y sorprendentes que ahora se reciben. Además, como te he compartido al inicio, uno de los principales retos de este tiempo es nuestra mente, y no es posible que la mente esté a nuestro servicio si no se practica algún tipo de meditación diaria. Elige tú tu manera, hay infinitas opciones, pero hazlo ya. 
  • Bebe agua en abundancia. También por muchos motivos, entre otros, hidratar tu cerebro para todos los cambios y nuevas conexiones neuronales que estás realizando, y realizarás. Además bebe agua por salud, obviamente. 
  • Haz deporte moderado a diario, el que te venga mejor pero muévete. Nuestro cuerpo está cambiando, y debe estar fuerte y saludable. Estamos evolucionando también genéticamente. 
  • Enfócate en servir en lugar de en pedir. Otro de los cambios que trae esta evolución es darnos cuenta de que somos un solo organismo, y no hay organismo que sobreviva si cada una de sus células va a la suya. Uno de los lemas del grupo de meditación que se creó durante la cuarentena Un mismo latir, era: «si tú no estás bien, yo no estoy bien», o lo que es lo mismo e incluso mejor: «si tú estás bien, estamos bien».
  • Confía en el proceso. Dítelo tanto como necesites, pero confía en que todo llega siempre para nuestro mayor bien. Te puede ayudar a hacerlo el darte cuenta de todo lo que ya has trascendido, y la persona en la que te estás convirtiendo. Mira más allá. Felicítate por lo que has superado y aprende de lo que te llega, esto te hará confiar más aún en que todo viene con la medida exacta para nuestro crecimiento. 
  • Ten compasión contigo. Es algo que repito una y otra vez. Compasión y cero exigencia, porque esto es muy grande, pero aunque no lo fuera, siempre hay que tenerse compasión. Este verano en el mar, me vino un pensamiento, y es que cada persona lo estamos haciendo siempre lo mejor que podemos, pero este pensamiento que ya tenía de antes, me vino multiplicado en intensidad y certeza. Por eso te insisto, lo estás haciendo de lujo. Sé buena y bueno contigo, siempre. No flaquees aquí ni un poquito. 

Y podría seguir dando claves, porque te aseguro que en este último año, estoy aprendido y descubriendo más que en toda mi vida. También estoy reforzando o subiendo el nivel de aquello que ya «olía». Pero creo que con estas 7 que te comparto, hay mucho material con el que enfocarse.

En cualquier caso, la intención y las ganas de ir más allá de los límites que creemos tener, es siempre una decisión propia. De ahí la libertad. Aunque, tengas o no la intención, eres un Ser extraordinario ahora y siempre, eso como base.

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Si quieres seguir leyendo, estas son algunas ideas:

Un mismo latir

Nuestro siguiente paso evolutivo

Re-evoluciónate