Estamos en esta experiencia para reconocernos. Y a pesar de que somos parte de lo mismo, cada experiencia es diferente y está preparada a nuestra medida.

Este es un plan perfecto para nuestra evolución en el plano dual. 

Ponemos escenarios, los que sean. Adaptados al milímetro a nuestra necesidad de aprendizaje. 

El otro día, en la charla que tuve la inmensa oportunidad de compartir para WordPress en Google Campus Madrid, hablamos de ese velo invisible que te impide crecer y avanzar.

Es algo más allá de ti que hace de barrera. Sabes a lo que me refiero, ¿verdad?

Y al ser eso, invisible, cuesta mucho romper o quitarse. No se detecta con tanta facilidad… 

Pero de repente, un día ocurre que se va, se elimina, casi por arte de magia. Esa resistencia que te impedía crecer o prosperar, desaparece. 

Me preguntaban que cuál había sido el motivo de que el velo invisible desapareciera. 

Y desde entonces, me resuena esa pregunta. 

Era una pregunta en relación a mi proyecto, o a cualquier proyecto personal de quien sea, porque es siempre lo mismo. El esquema no cambia. 

La respuesta que me salió en ese momento fue que una de las claves para que este velo se eliminara:

Haber abandonado la idea de pretender demostrar nada. 

En la charla había creadores y creadoras de proyectos, y mucha gente asintió. 

Esta semana comía con una persona a la que admiro mucho que tiene un gran proyecto propio, y debatíamos sobre esto, y por supuesto también estaba de acuerdo. 

El principal velo invisible es querer demostrar con tu vida y tus resultados algo a alguien.

No se ve, ya te digo que es invisible, pero está ahí en un segundo plano condicionándote y limitándote. 

No obstante, esa pregunta ha seguido resonando en mí. Y hoy he dado con otra de las claves que seguro te ayudan, porque en mi caso ha marcado un antes y un después en casi un instante de toma de conciencia. 

En esta ocasión no me nació de dentro, me llegó por uno de los protagonistas de mi historia de los que te hablé hace unas semanas. Y siempre lo recordaré como algo inmenso. 

Los mensajes de tu alma te llegan de todas las maneras imaginables e inimaginables, si te dejas hacer. 

Esta persona me regaló comprender que el foco de mi vida no era mi proyecto, ni nada que se le pareciera:

El foco ha de estar en tener el Corazón en Paz. 

Y luego tomé conciencia de algo; todo lo que decidimos hacer alrededor de este objetivo, son solo facilitadores para que eso ocurra. 

Y sé que era Verdad, porque desde que puse el foco en que mi Paz interna se mantuviera, en atender a mis incomodidades y saber hacia dónde me llevaban o de dónde me sacaban, de repente un Poder mucho más fuerte que el que había sentido antes, empezó a guiarme con una certeza increíble. 

Siento que mi concentración y mi «buen hacer» se han multiplicado.

Trabajo en Mi plan Be infinito más que antes (y nunca he parado), sin embargo, peso menos, es todo mucho más liviano.

Por lo tanto, lo disfruto de otra manera, porque mi foco no está para nada en lo que desde Mi plan Be se consiga, sino que está por completo en mantener la Paz interior.

Me encuentro a «millas» de antes (y eso que pensaba que ya lo había hecho todo lo mejor que podía).

Pues no hay color.

Cuando piensas que ya has llegado a algún lugar, se abre otra puerta que te enseña un camino que ni te podrías haber imaginado. 

Y entones sí, el velo invisible se rompe y esa resistencia que salía de no sabías dónde, se esfuma. 

Es curioso como todas las personas que acabamos experimentando algo así a través de proyectos personales o laborales, tardamos más o menos lo mismo en darnos cuenta de tanto sobre lo que hemos leído y escuchado una y otra vez. 

Y es que creo que este tipo de cambios necesitan tiempo para «macerar» porque son potentes. Mucho.

Y sé que es un motivo de gratitud que todo te llegue en la misma medida en la que lo puedes ir gestionando. Ni más ni menos.

Porque es tan inmenso lo que hay para ti, que va a requerir que lo sostengas firme, con esa Paz para la que te habrás estado preparando.