Si no sabes qué has venido a hacer a esta experiencia dual, esa es la pregunta que no deberás parar de realizarte. ¿En qué quiero cambiar el mundo?

Y no me vengas con que el mundo no se puede cambiar, que no hay que aspirar a tanto o que no hemos venido a eso. 

Solo quiero conectarte con tu pasión más elevada. 

Desde luego hay que tener ambición de la buena. No te cortes ni un poco. 

Hoy he hablado con alguien que me decía una y otra vez que ella no sentía pasión, que eso no era para todo el mundo y que se puede vivir bien simplemente teniendo tiempo libre después de trabajar. 

¡Oh Dios mío! ¡Cuánto me duele cuando escucho eso!

He intentado que le llegara el mensaje que hoy te comparto pero cuando he notado que tenía que parar (olía a enfado), he parado. 

Yo he estado ahí, creyendo que el mundo lo cambiaban otros, que otras personas eran las que tenían vocación y capacidad para crear e inventar, y te aseguro que ha sido el periodo más gris de mi vida.

Por eso sé de lo que hablo y conozco ese dolor. 

Insisto e insistiré por todas las vías que se me ocurra, pregúntate esto a diario; ¿en qué quiero cambiar el mundo? hasta que la respuesta te llegue, porque llega, lo digo con completa seguridad. 

¿Qué huella quiero dejar?

¿Cómo puedo mejorar mi entorno?

¿Qué sé hacer con tanta facilidad que no le doy importancia?

¿Qué es eso que cuando lo realizo, yo me siento tan bien como quien lo recibe?

Por ahí se tira del hilo. 

Hacer algo que harías gratis, y que seguro harás sin darte cuenta. Y no quiere decir ni mucho menos que tenga que ser así. Eso es imposible, el dinero lo vas a necesitar, y cuanto más te expandas, más. 

El otro día, después de una sesión individual (de las muchas) en las que hablábamos de esto, me pregunté a mí misma de nuevo ¿seguirías haciendo esto gratis?

Y de pronto me entró la risa, porque me di cuenta que esa misma semana había tenido varias actividades gratuitas, y ni siquiera había reparado en ello. Me hice y me hizo gracia. 

Se ha convertido en algo inherente a mi persona y ya no me doy cuenta de lo que es «trabajo» de lo que no. Es genial. Es libertad. 

Lo mágico, es que el Universo te quiere en tu sitio, es decir, quiere que descubras qué pieza del puzzle eres y te coloques donde te corresponde.

Esta vida no es una vida de sacrificio, ni de forzarse a encajar dónde y con quién no encajas. Es una vida de descubrir quién eres y poner en práctica tu cometido. Punto. 

Entonces experimentarás lo que experimento a diario. Yo me siento como un pez en el agua. Sé lo que hago, sé lo que digo y sé dónde voy.

Y sé que es beneficioso para mí y para todas las personas y lugares a los que llego (cada vez más).

Y los medios, las formas y la energía material que necesitas para cumplir tu misión, te llega entonces con abundancia, facilidad, generosidad y mucha alegría. Al ritmo justo. 

Vivir en color o vivir en gris. Esa es la enorme diferencia. 

Me duele tanto cuando alguien no tiene ni esperanza de que así sea, que crearé todo lo que sea necesario (y más) para que llegue a integrarse por un número cada vez mayor de personas. 

(Sí, como ves, de pasión hay que ir bien servida).