El futuro siempre me gustó. Yo nunca lo vi catastrófico. Lo vi (y lo veo) magnífico.

El otro día me preguntó alguien que en qué consistía mi trabajo, «en expresarme», contesté yo. También me preguntó que cómo y de qué manera ayudaba a las personas, y mi respuesta fue tal y cómo la siento «yo no ayudo a nadie, solo comparto un sentir». Un sentir que cada vez resuena con más gente, lo cual me hace tener un «contento» interior que no se puede describir.

Ver el mundo de manera diferente a cómo lo puede llegar a ver o entender la mayoría, a veces se me ha hecho duro, la verdad. Ver un futuro como el que me viene una y otra vez a la mente, es fuerte. Y he pasado por todo tipo de estadios desde que me dedico de lleno a lo que me dedico. Estadios que no voy a repasar porque están más que superados todos ellos (doble check!), pero ¡para vivirlos, oiga! Y la experiencia, cierta madurez y un «me da igual» muy fuerte y sincero interior, me han llevado a aceptar que quizás, sea normal que no se sienta cómo yo lo siento, lo que yo siento. Me ha costado, porque cuando tú ves algo con nitidez, no alcanzas a comprender cómo no se ve así por el resto de la gente, ¡si para ti está claro como el agua!

Tengo una testarudez tal, que esta conclusión me ha costado años alcanzarla. ¿Qué quieres? La cabezonería tiene sus luces y sus sombras, como todo. 

El caso es que darme cuenta de esto, me ha ayudado a soltar y no querer forzar nunca nada ni nadie a que vea el mundo cómo yo lo percibo. Y también me ha dado a mí misma, cierta credibilidad a mis visiones de futuro, ya que he comprobado más de una vez, que antes o después, suceden. Y que ¡me debo atrever a compartirlas! caigan como caigan, porque en realidad no es algo que se deba reprimir sino al contrario, se deben expandir. ¡Lo que hace bien, que crezca siempre! ¿no? 

Por eso, hoy me nacía compartirte algunas cosas que para mí, están claras clarinete. Y que sucederán en un futuro, antes o después, porque es la tendencia natural de la evolución a la que nos estamos enfrentando. Es, digamos, orgánico que se dé. 

Y de organismos va el futuro…

Te advierto que lo que digo no tiene por qué ser nada nuevo. Siempre hay alguien que lo ha dicho primero seguro. Yo te comparto, como te he escrito al inicio, lo que siento, y hasta que no lo siento de verdad, no lo hago. Y heme aquí. 

Hace años leí acerca del nuevo modelo de organizaciones emergente. Un modelo en el que no existen los líderes sino que todos los miembros del mismo cuerpo son células con vida propia, que se mueven y miran lo mejor para el organismo. Lo hacen de manera fluida y sin que nadie tenga que dirigirlos. Un modelo en que la guía es el corazón. En el que se sabe que el organismo está sano, si todas las células lo están. 
Esta idea, que cuando la leí me enamoró, ya es real para aquellas personas que han aprendido la comunicación del corazón. Y es algo que será inevitable para el resto.

También leía hace unos meses que en pocos años, el 83% de los puestos de trabajo conocidos, habrán desparecido, dejando espacio a lo que estoy más que segura, te acabo de compartir.

Lo que se va siempre es para dejar hueco a lo que llega.

Otra de las cosas que siento es que en un tiempo indefinido (soy demasiado optimista en temas del tiempo, así que mejor no doy fechas aproximadas) y también de manera natural, nacerán espontáneamente movimientos sociales que remen por el bien del conjunto, y que lo hagan de forma genuina. A medida que la comunicación con el corazón se afina, es inevitable sentirte parte de un organismo y «trabajar» para su mayor bien. Porque sabes sin atisbo de duda, que el organismo y tú, sois el mismo SER. 

Además, llegará un momento en el que el estado de conciencia será tan elevado, que a nadie se le ocurrirá esperar a que «alguien o algo» solucione sus problemas, sino que sabrá que la solución se encuentra en la propia persona.

El paternalismo/manternalismo de los estados (y demás paradigmas) ya no tendrán sentido, porque habremos madurado como individuos en evolución que somos. 

Nos organizaremos, como células de un cuerpo, y los «problemas por resolver», se resolverán en comunidad. 

Recuerdo una vez de pequeña en el pueblo… Hubo un fuego en una casa de un vecino. En cuestión de segundos todo el pueblo se organizó y se hicieron colas de gente desde la plaza, hasta la casa de los paisanos, con cubos de agua, y entre todos, se salvó la vivienda. Yo era una enana, y eso me hizo llorar de lo que no sabía cómo se llamaba aún.

Siempre me han emocionado sobremanera estas acciones de Corazón que surgen en las personas en ciertas circunstancias.

Lo he entendido siempre, y he luchado por ello desde que tengo uso de razón. Desde luego, la lucha no era el camino, eso lo acepté como hace 10 años. Y he sufrido tela cuando no se ha comprendido la vida como yo lo hago. Por eso mi testarudez y mis estadios (que todo tiene su motivo).

Como un fuego de la casa de un vecino, con todo lo demás. Sin límites.

Llegará un día en el que el mundo entero vaya despertando, y nos levantemos para conectarnos con el TODO, y para hacer lo que vinimos a hacer. 

Te digo que es inevitable, porque el camino evolutivo en el que nos encontramos, es el de abrirnos al Corazón. Y el Corazón no dice otra cosa que no sea esta. Y lo dice con insistencia.

¡Yo ya lo he soltado! y a quien resuene, le llegará. Tengo más de estas… pero las dejo para más adelante que no te quiero saturar 😉 

**********

Si quieres leer más…

El mayor beneficio de la meditación en grupo

La magia de dar

El ser humano es extraordinario

Comparte