Amo el proceso de sanación. Esa es la frase que se me repite desde el sábado pasado. 

Hace un par de semanas, decidí que el objetivo de las meditaciones de los sábados sería conectar con nuestra guía interior. Sé que el poder del grupo es infinito, y sé que con que dos personas se junten para invocar al Amor, este viene a raudales. Y digo lo sé. Ni lo creo ni lo espero. Lo sé, porque se nos demuestra a diario. Es impresionante e indescriptible. El Amor que hay desplegado es sencillamente abrumador y a veces, casi insostenible. Como ayer, que tuve una apertura del corazón que no vi venir y casi no me pude mover durante horas. Y mientras me sucedía, me preguntaba cómo podría explicar algo así para hacerme entender y que se expandiera… Todo el mundo vería su universo muy diferente en cuestión de instantes. Tal y cómo tantas personas lo vemos a diario. 

El caso es que el sábado sucedió algo inesperado. El espacio que en principio era un espacio para conectar con aquella guía o guías que están más que disponibles a echarnos un cable siempre que lo necesitemos, se convirtió en un espacio de sanación improvisado en el que una energía muy poderosa y liberadora, fue atravesando a las personas que estábamos en el encuentro. Deshaciendo nudos, ofreciendo revelaciones y sanado traumas. Fue magnífico. Yo no me atrevía ni a pestañear mientras lo observaba. 

El mundo entero está en pleno proceso de sanación. Tanto a nivel colectivo como individual. Es una evidencia. La sanación llega por olas, y estamos en mitad de una muy gorda. 

La revelación que me llevé yo el sábado fue la siguiente: el proceso de sanación es bellísimo. 

Y más que me vinieron durante los días que han seguido… como que, quizás por estos lares, no se trate más que de eso, de sanar, es decir, de lograr abrir el corazón y para ello, eliminar primero todo lo que nos impide hacerlo. Pero con el matiz diferente que encontré esta vez. En lugar de pensar o creer que el proceso de sanación es algo duro, o áspero… darnos cuenta de que puede ser precioso. Por lo tanto, a la vez que se sana, se puede disfrutar y gozar de propia liberación. No hay que querer perderse ni el antes, ni el durante, ni el después del proceso. Lo vi claro. 

Otra de las grandes confirmaciones que tuve en este encuentro, y días después, es que hay mucha ayuda en otras dimensiones deseando colaborar en nuestro despertar. Una energía de sanación que no es de este plano y que puede con cualquier peso que llevemos y no sepamos cómo soltar. A esta ayuda hay que llamarla y viene, dándote de la mejor de las maneras, solución y sanación para todo lo que necesites.

Este año estoy profundizando mucho en estos temas, y creo que en los últimos días hemos avanzado bastante. Con todo esto, te quiero decir que el proceso de sanación es áspero o duro, cuando lo pretendemos hacer con nuestras herramientas de este plano. Las que sean. Terapias, rituales, lecturas, estudios… lo que sea que usemos por aquí. Pues está obsoleto. Eso es lo que entendí. 

Si aplicamos esta energía que tenemos a un instante, el proceso de sanación no solo es bello, sino que es rápido y muy muy liberador. Y si necesitas ayuda extra por aquí (la tercera dimensión), te llega de inmediato con la forma precisa. Y te llegará de manera adaptada al nivel de conciencia ya emergido. 

Sí, creo que este ha sido un gran descubrimiento y estaba, primero, deseando asimilarlo, y segundo, deseando compartirlo. 

Nos encontramos en pura elevación energética y elevación de conciencia, y es tal el número de personas que ya han logrado saltar, que ahora es muy fácil y muy accesible lograr esta sanación completa de nuestro ser, y por ende, del colectivo. 

Llevo años defendiendo la idea de que el cambio se hace desde dentro, y que cada persona que se decide a caminar en pro de su propia liberación interior, está logrando la liberación del conjunto. Y con liberación me refiero a paz, luz, amor… y todo lo que ya sabes. Cada persona que eleva su conciencia, afecta a miles y millones más. 

Y la ayuda se pide de manera muy sencilla. Silencio, atención al corazón y pedirla. Tal cual. Pedir ayuda a esa energía para liberar lo que sea que está obstruyendo.

Pueden suceder varias cosas. Que sea en ese momento en el que la sanación se produce. Que recibas una intuición de hacer algo en concreto, y la hagas. O que alguien, como por arte de magia, llegue a tu vida y te ayude a sanar. (Hay que dejarse llevar, claro. Y confiar siempre en el proceso).

Yo cada vez que dudo de algo que hago por lo que he sentido desde estos otros planos, recibo ese mensaje: «¿te hemos fallado alguna vez?» Y mi respuesta es no. Absoluto y rotundo no. 

Antes de escribir, como siempre te cuento, he dado un paseo. Si paseo, escribo más fluido. En mitad del paseo, he parado a tomarme un zumo de naranja con un pequeño aperitivo. Un par de personas me han hecho reír de verdad por cosas que han ido sucediendo. Justo antes de llegar a casa, me ha llamado un amigo de Madrid, y nos hemos estado partiendo de risa recordando anécdotas de un pasado bastante molón en común. Después, no sé cómo, me he visto envuelta en una conversación de cine con gente que conozco de aquí y de allá. Hemos charlado un rato de pelis y novedades interesantes de cartelera, también con muy buen humor y alegría, y después me he subido a casa flotando, a contarte lo que te cuento. 

Le pongo tanta pasión a lo que hago y digo porque lo experimento a diario, y son muchas las personas que lo viven y ven como yo lo veo (¡menos mal!). 

Como te decía en la anterior entrada, detrás de la Matrix hay un verdadero paraíso. Y si no lo percibes al completo, no pasa nada. Pide ayuda a este otro plano, para que lo que sea que te impide disfrutarlo ya, se disuelva y te elimine la venda de los ojos. Y déjate hacer, insisto. Vas a flipar. 

Yo, cada vez que se me nubla la vista, pido que vengan en tropel a quitarme lo que sea que me ha cegado. No tardo ni un minuto en hacerlo… Y la energía viene. Vaya que viene… 

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Si quieres leer más…

Deshacer la matrix

Nuestro cuerpo energético y su cuidado

Relaciones de corazón

Gracias por compartir

Sobre la autora

Iba a decir «escritora» pero en realidad me considero sencillamente adicta a la creatividad y a la necesidad de expresarme. Y escribiendo, sacio bien estos impulsos. Otra de mis adicciones es que todas las personas conozcan su poder interior. Y juntas mis adiciones, hacen muy buena combinación. Melómana sin remedio. Gran fan y acompañante de la meditación en grupo. Y coach de superación personal y laboral.

MI VISIÓN
Un mundo de personas despiertas y conscientes viviendo en armonía.

MI MISIÓN
Que todas las personas del planeta descubran la dicha de vivir desde su propósito y lo pongan al servicio.

Estoy en transformación constante y en estos hitos me encuentro hoy. Mañana ¿quién sabe?

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