Es verdad eso que dicen de que no todo el mundo está preparado para convivir con un gato. Los gatos son seres muy especiales y sensibles que hay que aprender a conocer para tratar. 

Son ellos quienes te eligen a ti, y no al contrario. 

Teo, el que me ha aceptado en su vida desde hace más de cinco años, es un maestro incomparable. 

El otro día leía por ahí que los perros son tus protectores en la tierra y los gatos lo son en el plano espiritual. Estoy de acuerdo por completo. 

Teo sabe perfectamente cuándo le necesito. En el momento que estoy tomando una decisión importante o atravesando una situación un poco «dudosa», no se despega de mí. Y cuando ya ha pasado «la crisis», se va con su paz a otra parte. 

Los gatos tienen varias características muy particulares y es que no se sienten ni un poquito inferiores a nadie. Se aman a sí mismos con total seguridad y hacen respetar sus espacios, su intimidad y su silencio. Son unos verdaderos profesionales del zen. 

Teo no es un gato meloso. No me pide cariño constantemente. Él está. Está cerca pero con espacio. De vez en cuando salta y se sienta encima de mí, sobre todo si leo o escribo.

Por supuesto, como sé que es auténtico al cien por cien lo que me ofrece, consigue que deje lo que esté haciendo para acogerle. Es un ejemplo magnífico de amor propio. 

A un gato no le puedes comprar con cariño, ni camelar con palabras dulces. Un gato sigue la vibración, ese es su lenguaje. Digamos que tú te tienes que adaptar a él. 

Por eso sé que llevarse bien con estos seres, requiere una previa mirada interna. 

Te enseñan entre otras cosas a:

Dar Amor de manera incondicional, sin pedir nada a cambio. 

Porque desde luego, es así como te tienes que relacionar con ellos.

Apreciar el valor y la importancia del silencio. 

Para ellos es vital.

Ser servicial pero sin infravalorarte nunca. 

Se encuentran al mismo nivel y lo saben.

Estar.

Como los mejores amigos, que están aunque no te llamen.

Poner límites claros.

Intenta sobrepasar los límites del gato si te atreves.

Exigir un buen trato.

El gato NO te sigue queriendo si le tratas mal.

Conectar con la energía interior.

Un gato es zen puro.

No llevarte nada a lo personal. 

Si te ofendes con facilidad, no es aún tu momento.

Y qué decir de la conexión que tienen con todo el mundo espiritual. Yo estoy segura de  los gatos ven y sienten mucho más de lo que nuestros cinco sentidos perciben. Tengo miles de ejemplos con Teo. 

Cuando Teo me eligió, fue porque de pronto sentí que quería tener un gato y me propuse que el primero que viera que se regalaba, sería para mí. Y así hice. En Facebook alguien anunció la típica camada de gatos que estaban en adopción y escribí para que me trajeran el que tuvieran disponible.

Me daba igual cómo fuera, solo sentí que ya había llegado el momento. 

Al llegar a casa, dejé que me aceptara a su ritmo. No le quise agobiar.

Le ponía comida y durante los primeros días, él salía a comer y luego se volvía a esconder. Así pasó quizás una semana.

Y de pronto, un día que yo estaba en el salón sentada en el sofá viendo una película, él saltó a mi pecho ronroneando y me vino a decir algo así; «Ok, has pasado la prueba, y me quedo contigo». 

Desde entonces es un compi de camino. 

Cuando decidí dejar todo en Madrid y salir a la aventura de vivir otras tierras, lo primero que hice fue ir al veterinario a poner todo el regla para que Teo y yo pudiéramos viajar sin problemas.

(Los gatos necesitan pasaporte para volar, por si no lo sabías).

Al regresar a casa, estuvo todo un día dándome muestras de cariño y sé que me decía: «gracias por llevarme contigo, amiga». 

Y lo más sorprendente es lo que he descubierto según nos hemos ido moviendo. 

Teo es quien me hace el camino, y no yo a él. 

Desde que salí de Madrid (incluso en Madrid mismo pero entonces no lo sabía ver), me he quedado a vivir solo en aquellos lugares en los que él era bien recibido.

Casas en las que me han dicho: «¡qué bien! ¡me encanta los gatos!», o «Teo y tú sois bienvenidos». En esos lugares sabía que debía estar. 

Y te aseguro que no se ha equivocado ni una de las veces. Acierta siempre. Él me dice dónde sí y dónde no. 

Ahora que escribo este artículo me pregunto: ¿cómo he tardado tanto en dedicarle unas líneas?. 

Que un gato te elija como compi de Vida es un privilegio.

Los gatos vienen, sin duda, a dar luz a lo que no eres capaz de ver por ti misma. 

No es casual que mucho simbolismo espiritual esté representado por esta figura felina. 

Por no hablar del humor que tienen y lo graciosos que pueden llegar a ser dentro de su seriedad. Pero de eso hay mucho material en Youtube.

No hay nada como experimentarlo en persona. 

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