El tema de hoy me lo ha dado una persona que está siendo muy significativa para mí en muchos aspectos y a la que le estoy muy agradecida, y me lo ha regalado justo cuando estaba pidiendo inspiración para escribir, por lo tanto, ya sabes, ni lo dudo. (Me encanta esta magia).

Espiritualidad y religión. Precisamente reflexionábamos sobre ello en el curso de desarrollo personal de esta semana. 

De siempre he sentido una llamada muy fuerte por algo que iba más allá de mí. Y bajo mi paradigma anterior, solo podía tener acceso a esta llamada a través de la religión. Fue dentro de este contexto donde sentí por primera vez un Amor enorme e inexplicable, que me abrumó. Era lo que yo llamaba, y a veces llamo, Dios y lo experimenté en mí, con perfecta claridad. 

Poco a poco, a la par que iba madurando, iba viendo cosas dentro de la religión que no me cuadraban en absoluto. Nada. Y se dieron una serie de circunstancias que hicieron que cerrara las puertas a esta institución. Cerradas a cal y canto. Me enfadé con la religión y por ende, con Dios. 

Pasaron muchos años hasta que logré quitar la llave de esa puerta.

Cuando la volví a abrir, ya no existían las barreras de antes porque la religión había salido de la ecuación. Por fin integré que la espiritualidad y la religión, no tienen nada que ver. 

A veces, sobre todo al principio, dudaba acerca de si profundizar o no en cuestiones espirituales. Hubo un tiempo en el que tuve miedo a ser rechazada por ello (ya ves), y esta misma persona que me ha dado hoy la luz para hablar de este tema, me la dio también en ese momento y me dijo que me equivocaba, que la gente estaba deseando poder abordar la espiritualidad desde otro punto de vista que no fuera el religioso. Que había esa necesidad. Y claro, me resonó porque era exactamente lo que yo había vivido. 

La espiritualidad habla de Unidad, y cualquier segregación está dentro del marco dual, es decir, del de la separación. Es un sinsentido. Una contradicción que lógicamente solo produce confusión y desconfianza. ¿Amor incondicional con condiciones? No puede ser. Es absurdo. Es para echarse las manos a la cabeza. Incoherencia pura. 

La espiritualidad no entiende de culpas, castigos, conflitos, diferencias o penitencias.

Yo me imagino que la Conciencia se monda de risa con el tinglado que hemos montado alrededor de algo tan sencillo y poderoso como el Amor. (Damos muchas vueltas para llegar cuando el camino es recto, pero sé que llegaremos).

Símbolos, uniformes, reglas, clases… que nada te despiste. Dios no tiene ni idea de todo esto. 

Imagina que estás soñando, y en tu sueño se dan todas estas pesadillas y Dios, o la Conciencia, el Amor… como tú le llames, te observa con infinita paciencia, sabiendo que todo eso que inventas, es un mal sueño del que un día despertarás y entonces ahí estará para acogerte y amarte, sin más. Y sin preguntarte qué has soñado, porque es irrelevante.

El ego a veces coge alitas y toga blanca y se disfraza, pero sigue siendo ego. 

Continúo pensando que actuamos con plena inocencia, que siempre estamos al cien por cien de nuestras posibilidades, y que todo, incluso las religiones, han ejercido el papel que correspondía en su momento, pero como siempre, te animo a dar un paso más allá. 

Si es la idea que tienes de religión lo que te aleja de profundizar en este sentir espiritual, resetéate cuanto antes, porque todo eso no tiene nada que ver con el despertar de la Conciencia, y te estás perdiendo Vivir en una dimensión genial, por interpretaciones erróneas. 

Ya no se trata de que alguien te cuente lo que le dice Dios, sino de que te acompañe a descubrirlo tú y cuando lo hayas hecho, su trabajo contigo ha terminado.

Permítete abrir esa puerta que igual un día cerraste, como yo, tus motivos tendrías, pero ya es hora de avanzar. Tu única guía es la luz del Universo que está justo ahí, en tu pecho. 

Es muy abstracto, lo sé, por eso no se nos pide que lo comprendamos (menos mal), sino que lo caminemos, un paso tras otro.