La felicidad es uno de los anhelos más grandes del ser humano. Si sales a la calle y preguntas ¿quieres ser feliz? dime, ¿quién en su sano juicio diría que no?

Si la pregunta es ¿eres feliz?… la respuesta seguro varía.

Decimos cosas como “la felicidad son momentos”

Bueno, yo discrepo de esta respuesta. Con ella, lo que queremos decir es que somos felices si las circunstancias externas nos acompañan, sin embargo, cuando las circunstancias externas se presentan adversas, ¿qué ocurre?

Es más, ¿cuándo de verdad no se da ninguna circunstancia externa que me pueda dar el motivo de la infelicidad?. Siempre las encontramos. En el momento que parece que algo se soluciona… viene lo siguiente, y después, lo siguiente de lo siguiente…

Por lo tanto, silogismo sencillo:

“Soy feliz cuando las circunstancias externas me lo permiten,

las circunstancias externas siempre son difíciles,

luego nunca soy feliz.”

¡Menudo bucle! ¿no?.

Porque eso de “la felicidad son momentos…”, suele ser euforia, que está muy bien y da mucha energía de golpe, pero no deja de ser un pico de subida del ego, que tiene el mismo pico de bajada. No es real.

La felicidad es una constante. La maestría es alcanzar la felicidad sea lo que sea que ocurre externo a ti. Como un derecho, como una obligación.

Te dejo estas 10 reflexiones y es que en la reflexión, suelen estar las grandes tomas de conciencia que producen el autoconocimiento, el crecimiento y el cambio.

1. ¿Eres una persona competitiva?

Si es así, descansa, observa el “sinsentido”. Nadie está compitiendo excepto tú. ¿No ves lo que agota creer que siempre tienes que ganar o perder en algo? No sirve de nada, es más bien absurdo porque las reglas solo las conoces tú, nadie te va a dar un premio después. Estás comprando la esclavitud del ego. Suelta las cadenas. 

2. ¿Crees que tu importancia personal depende de tus logros externos?

¿De tu dinero?, ¿de tu posición social?, ¿de tus títulos?… no es así. Tu importancia personal es infinitamente mayor que nada que podamos obtener desde fuera. No se puede ni siquiera comparar. Eres un ser maravilloso sin nada y con todo. Intégralo. 

3. ¿Piensas que serás feliz en el futuro o que ya lo fuiste en el pasado?

Descártalo en cuanto te veas con ganas. La felicidad solo existe aquí y ahora. No tienes nada más. Insisto, lo demás es una ilusión, no existe.

4. ¿Corres huyendo de la infelicidad porque crees que ahí donde vas está la felicidad?

También es falso. Allí donde vayas huyendo de la infelicidad, encontrarás más de lo mismo. Va contigo. Eres tú.

5. ¿Has descubierto tu vocación?

Si no es así, no desistas. Todos tenemos una (miles). Mira este post por si quieres indagar algo más. La vocación (o darhma) diría que es una de las grandes claves. Bucea en ti hasta dar con aquello que es tu llamada. Está esperándote.

6. ¿Te aceptas, te reconoces y te amas?

Aceptarte tal y como eres, no criticarte sino tenerte mucha estima es imprescindible. ¿Te hablas bien?, ¿te sientes merecedor de todo lo mejor que haya para ti?, ¿crees que la vida puede ser generosa contigo?

7. ¿Pasas tiempo rodeado de mucha gente haciendo actividades con alegría genuina?

Reuniones para comer, bailar, salir, ver obras de arte, compartir, disfrutar de la naturaleza… Significa nutrirte con conciencia de la energía que este tipo de momentos producen. 

8. ¿Te das cuenta de que estás vivo?

¡Estás leyendo esto!, ¡estás vivo!, ¿lo ves? ¿Sabes agradecerlo y celebrarlo como merece?

9. ¿Cuidas tu cuerpo tanto como tu mente y espíritu?

¿Haces deporte, comes sano, intentas conectarte con ese Yo Superior que tenemos mutilado, proteges tu cerebro de mensajes negativos?

10. ¿Centras tu atención en el dar en lugar de en el recibir?

Tener una actitud de generosidad, servicio (nadie te pide sacrificio, no confundas), entrega… Todo lo que haces hacia fuera, te lo haces en igual medida a ti. No lo olvides. Sé impecable sin apego al resultado, la vida te lo devolverá cuándo y a través del lugar que menos esperas. 

Intenta buscar silencio a diario para dejar que este tipo de reflexiones vayan encontrando respuesta.

Yo, por mi parte, cada día tengo más claro que hemos venido a este juego de la vida a aprender a aceptar todo lo magnífico que hay para nosotros, esperando a que queramos dejarlo entrar.