Desde hace bastantes meses, no paro de dar las gracias al 2020. Ya sabes que trato siempre de mantener una mirada amplia en todo momento y que a veces es controvertido lo que comparto. Pero es que así es como se cambia, saliéndote del molde, ¿no? Y a mí el molde nunca me encajó… 

Estamos recorriendo un camino consciente y elevado, las chicas que se han apuntado al Cambio de ciclo, y yo. Por cierto, si no lo has notado, este momento es el momento en el que las mujeres y su presencia, serán clave.

La feminidad está volviendo a su lugar de origen con poder, presencia y solidez.

Hombres, sed compañeros, amantes, amigos, confidentes… pero no compitáis, porque esa vía se ha cerrado para siempre. Es hora de ir de la mano y ajustar la energía en unión y equilibrio. 

En el acompañamiento del cambio de ciclo, hoy tenían la siguiente tarea, si quieres puedes hacerla también tú. Tenían que encontrar los súper poderes que el 2020 les ha regalado.

Un súper poder, como le decía hace un rato a una de ellas, es algo que se ha grabado en ti y te mejora. Quizás sea por nuevos hábitos adquiridos, o cambios de mentalidad. El caso es que te ha dotado de unas habilidades que te hacen haber evolucionado en tiempo récord. 

Es un buen ejercicio este de reflexionar cada año sobre los aprendizajes que hemos realizado para poder asimilarlos y agradecerlos como merece. Y este año 2020, no es que sea algo recomendable, ¡es que deberíamos estar haciendo esta introspección todo el mundo en estos momentos!

Por las redes veo cosas como de broma en plan «que se vaya ya el 2020 y a ver si llega el 2021». Algunas son muy graciosas, la verdad. Pero si no hacemos un ejercicio como el que te propongo, el 2021 será igual que el 2020 pero con el volumen un poco más alto, para hacerse entender. Esto va así 🙂

Lo subía esta mañana a mi Instagram, y es que hace un tiempo escuché a no sé quién (no lo recuerdo) que decía que en el 2020 había habido conspiración… una conspiración del Universo, que se las ha ingeniado para darnos la «patadita» que necesitábamos para espabilar, y dar el salto que veníamos pidiendo. 

Completamente de acuerdo.

Esto es lo que he ido observando en mí y en las personas maravillosas y valientes a las que he tenido el honor de acompañar de miles de maneras este 2020.

¡SÚPER PODERES 2020!

  • Poder mental: ha sido el año del bombardeo, pero un bombardeo mediático y no mediático, y quien ha logrado ir por encima de todo esto y proteger su mente como el campo sagrado que es, ¡ahora es invencible! No existe nada que pueda entrar ahí sin su permiso. 
  • Manejo de su cuerpo energético: resulta que este año hemos tenido que estar muy pendientes de nuestra energía, ya que los «ataques» afectaban en la frecuencia más baja, así que nos hemos tenido que familiarizar con la energía que somos, y conocerla bien para mantenerla siempre en una vibración superior a la que quizás teníamos costumbre, experimentando así el poder de nuestra causa. 
  • Presencia: la situación mundial nos ha anclado, a la fuerza, en el presente. Se han acabado los planes o el escapar de nuestro interior. El 2020 nos ha obligado a apreciar el ahora y a estar en él sí o sí, porque mañana todo puede cambiar. El crecimiento masivo de la meditación en este año ha sido espectacular, y todo se debe a lo mismo; la necesidad imperiosa de estar aquí y ahora. 
  • Se han roto creencias para siempre, por lo tanto, somos libres de elección: en un solo año se ha acabado con las creencias de cómo deben ser las relaciones del tipo que sea, las creencia sobre la distancia y la separación, sobre las maneras de trabajar, creencias sobre cómo pasar las vacaciones, sobre la relación que teníamos con los viajes y las compras, creencias sobre las navidades y las programaciones asociadas a todo esto. Creencias que se han ido por la práctica y la experiencia, que es como de verdad se superan y trascienden las cosas. 
  • Ningún paradigma (ninguno) de los que teníamos, ha funcionado, por lo tanto: el poder es nuestro. Hemos descubierto que nuestro poder no lo ha de tener nadie excepto nosotras y nosotros. Que nuestra felicidad no depende de nada ni de nadie externo, y por lo tanto, la hemos descubierto donde siempre estuvo, dentro. 
  • La manifestación: estamos en un momento en el que es dicho y hecho. Quienes nos mantenemos en esta frecuencia a la que se nos ha empujado, estamos logrando maestría en este regalo inmenso de ser conscientes de cómo creamos nuestra propia realidad, y crearla con soltura y agilidad, cada vez un poco mejor. Aprendiendo a caminar con nuestra recién re-descubierta divinidad interior. 

Esto son solo algunas de las perlas que nos llevamos quienes nos hemos remangado y hemos decidido que efectivamente, esto venía para nuestro mayor bien. Así lo decretamos, así ha sido, y continúa siendo. Hemos confiado en el proceso y hemos sacado lo mejor de nosotras y de nosotros en cada curva o bache del camino, en cada socavón y en cada llano. 

Este camino es maravilloso, se lo decía a una de las personas con las que he tenido sesión individual esta mañana. Es magnífico, indescriptible. No lo quieras evitar.

Estoy muy agradecida y satisfecha con todo el trecho recorrido este 2020, y muy orgullosa de cada persona con la que me he cruzado en el año del despertar. Porque cada una de ellas, era parte de mí y ha permitido que me viera, amarme y por supuesto, amar como en mi vida lo había hecho antes, ni sabía que se podía. AMAR. 

Porque este es el súper poder definitivo, el que sale del pecho.

Ese que mueve montañas y cambia vidas. Ese súper poder, es la guinda del 2020, y si para ti no lo ha sido aún, tienes todo el tiempo del universo para que lo sea.

Puede suceder en el mismo instante en el que lo decidas. Yo aprovecharía esta ola que viene con fuerza sin dudar, y me despediría de este magnífico 2020 a lo grande, ¿o no? ¡Pues dale! 🙂

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