Para escribir sobre este tema he tenido que pedir varias señales. Hablar sobre guías de luz sí o no, aún me resulta complejo.

Ya sabes y si no, te lo cuento, que intento guiarme siempre por el Corazón y hasta que este no contesta, no avanzo. Por eso, hay situaciones en las que pido más de un “ok” para continuar si no lo veo claro. En esta ocasión, ha sido así.

Y bueno, como el semáforo se ha puesto en verde, allá voy. 

El viernes, a última hora y a “micro cerrado”, en la clase de Un curso de Milagros, salió un tema que me llevó a este, y me ha dejado desde entonces con la idea en la cabeza (y en el pecho). 

Por lo tanto, te cuento mi sentir y mi experiencia al respecto.

He titulado el artículo “Guías de Luz, hadas y ángeles” porque, una vez más, lo podemos denominar como mejor nos parezca o como menos miedo nos dé. Al final, los nombres que ponemos a las cosas, son solo eso, nombres. Sin la interpretación que les damos, son nada más que sonidos adjudicados a una serie de letras (piénsalo). 

Hay muchas teorías al respecto. Y todas pueden ser Verdad y todas pueden no serlo. Al final, date cuenta de que hablamos de lo mismo, contado de manera diferente. La que resuena contigo, es la válida. 

Esta es mi certeza. 

Por supuesto que siento que hay guías de luz que nos acompañan. Y por lo visto, están deseando hacerlo. 

Hace mucho que integré que lo que veo con los ojos no es la realidad en exclusiva. También integré que mis cinco sentidos son bastante limitados y acepté que hay otros planos que no alcanzo a ver pero no por ello, dejan de ser y estar. 

¿Cómo tengo esta certeza? 

De ahí que me cueste hablar de ello porque no te puedo aportar nada que lo “certifique” en este plano dual. Pero siempre lo sentido fuerte y esta certeza me llegó una vez que, bajando por la calle Luchana de Madrid, sentí con poder que había muchas luces a mi alrededor y que iba acompañada de lo que denominé “un ejército de ángeles”. 

¿Cómo lo sé? 

Porque siento una protección y un acompañamiento que no es de este mundo tridimensional (por llamarlo de otra manera) que va más allá de toda lógica egoica. 

Dicen que se nos presentan en palabras de otras personas, en regalos que te van dejando por el camino, y en todas las vías que estés en disposición de aceptar. Como te decía antes, están deseando ayudarnos. (Por lo visto es un honor hacerlo). 

Mi abuela (y seguro que la tuya también) les llamaba ángeles de la guarda. 

Estas almas son juguetonas, responden a una vibración elevada, y solo quieren que expandamos nuestra Conciencia y nos reconozcamos como lo que somos. Nos ayudan a despertar y a aceptar y reclamar nuestra dicha. 

Las personas que se sienten más seguras dentro del paradigma científico, les llaman doble cuántico. 

Yo les llamo casi siempre guías o ángeles, y a mí me dejan plumas en lugares inverosímiles, monedas, me traen mariposas, solo veo horas y números que se repiten o son capicúas desde hace mucho tiempo, y sobre todo, me acompañan. 

Permite que esta otra realidad se muestre a ti. Imagina que todo lo que un día creíste, era mucho más sencillo, ligero y divertido. 

Escribir es abrir tu Corazón y compartirlo, y hoy lo he hecho una vez más. Y sé que ha sido amorosamente guiado para ti. (Termino de escribir a las 22:33 pm).