Estoy cada día más convencida de que el desarrollo natural del ser humano es hacia niveles de muy alta vibración, aunque aún no se puedan vislumbrar del todo o incluso parezca que en algunas ocasiones, existe cierta involución en lugar de evolución.

Por momentos, somos más consientes de que el todo está en la parte y la parte está en el todo. 

Nosotros, cada uno de nosotros, somos pieza clave de un gran cuerpo, y nuestro bienestar o malestar nos influye tanto a nivel individuo como a nivel grupo, por lo tanto, nuestra responsabilidad es mayor de la que creemos.

«Lo que hacemos para servir a la vida beneficia a todos de forma automática, porque todos estamos incluidos en la vida. Somos Vida. Es un hecho científico, lo que es bueno para ti es bueno para mí.» Dr. David R. Hawkins

En esta obviedad de interconexión de unos con otros, se va desde el plano físico al no físico, como también indica el Dr. Hawkins «cada palabra, acto e intención crea un registro permanente. Cada pensamiento queda registrado para siempre.»

Por lo tanto es hora de «ponerse las pilas» y saber que la relevancia de cada acto que tenemos con nosotros mismos, con los conocidos y desconocidos, con la naturaleza y nuestro entorno, es decisiva.

Sí, también tú que nunca pensaste en hacer nada fuera de las leyes, o de hacer daño a nadie físicamente, eres responsable del global de lo que ocurre en el planeta. ¡Y qué buena noticia es!. Siempre que tú eres el responsable de algo, es una perfecta oportunidad de cambio, y con ello, de aumento de conciencia.  

Además, fíjate, tú responsabilidad no es más que estar sano y en paz contigo. A mí me parece un verdadero chollo, pensar que centrándome en estar yo bien, no solo mejoro yo sino que afecto a los demás. ¿Quién más compra la idea?.

Es hora de despertar y entender que en esta maquinaria, todos trabajamos a una.

¿Cómo notamos que tenemos una vibración alta? Porque sientes paz interna y externa, así de fácil. Estás en un estado digamos de salud, física y mental.

Cuando tu mente o cuerpo se encuentran inquietos, doloridos, pesados… entonces no estás en armonía contigo ni con el resto.

Ahora vamos con algunos hábitos que nos pueden ayudar a conseguir este estado. Recuerda que un hábito es facilísimo de instaurar en tu vida, sólo lo has de mantener constante el tiempo necesario. Dicen que unos 20 días, yo lo ampliaría a 40 (para no quedarnos cortos).

  • No te quejes, no critiques ni “cotillees”. ¡Qué sencillo! Y si pretendes hacerlo, al menos pregúntate en qué o a quién beneficia que lo hagas. Aquí hablo de la importancia de no juzgar, por si quieres profundizar en ello.
  • Ten consciencia de lo que publicas en tus redes sociales. Cuando veo que hay gente que no para de publicar malas noticias, imágenes dolorosas, catástrofes o accidentes, me pregunto ¿con qué fin? de verdad, no lo logro entender. Colabora y suma, en lugar de restar.
  • Come menos, el 80% de tu capacidad es perfecto para sentirte bien físicamente, cuida tu cuerpo y no le lleves al extremo de la oxidación.
  • Y siguiendo con el principio de Pareto, guarda un 20% de tu vida a caprichos de toda índole, igual no recomendables pero que te van a hacer disfrutar con lo que haces, sin tener la sensación de privarte de nada.
  • Lee y lee. Haz trabajar a tu cerebro, lee sobre temas que te hagan pensar, crecer, reflexionar y mejorar como persona.
  • Haz algo de ejercicio todos los días, el que sea que vaya contigo, sin necesidad de irte a la élite de ningún sitio, pero sí con la intención de mover tu cuerpo para evitar que se deteriore antes de tiempo.
  • Come mucha fruta, verdura y cereales. Hidrátate bien. 
  • Cuida y nutre tu red social. Aprendemos y crecemos unos con otros. El ser humano está hecho para estar en compañía. Ni los Seres más iluminados te recomendarían el aislamiento total, así que pasa tiempo de calidad con tu gente.
  • Ríete y agradece de corazón todo lo que puedas. La alegría y el agradecimiento sinceros no tienen rivales, no conozco manera más rápida y eficaz de eliminar cualquier emoción negativa.

Sé una «célula» de ese gran cuerpo que dé calidad al mismo.

«Hacerse más consciente, es el mayor regalo que cualquiera le puede hacer al mundo.» Dr. David R. Hawkins.