¿Qué es para ti la ansiedad? ¿qué o quién provoca la ansiedad? 

¿El estrés, la sociedad, alguna situación inesperada de la vida, el trabajo…?

Siempre elementos externos, ¿verdad? 

Cuando creemos que no somos nosotros la causa de lo que nos sucede, perdemos por completo la Libertad, y es el enorme precio que pagamos por evitar la responsabilidad de nuestras experiencias. 

Cuando llega un ataque de ansiedad, es cierto que suele ser por sorpresa. No lo ves venir. Quien lo sufre dice que cree que se va a morir. Es una sensación horrible, y hoy te quiero ayudar con todo mi Corazón a evitarla, porque la vida puede ser mucho más sencilla que todo esto. 

Para mí esta es la definición de ansiedad: falta de oxígeno y exceso de futuro. 

Vamos por partes:

Oxígeno. Cuando acompaño a personas en sesiones y detecto que pueden sufrir ansiedad, les suelo preguntar ¿respiras con tranquilidad? ¿y sabes cuál es la respuesta más común? «no tengo tiempo de respirar».

¿Te das cuenta de la barbaridad? ¡No tengo tiempo de respirar! ¿cómo no van a producirse crisis de todos los colores?

Si no tenemos una circulación adecuada de oxígeno en nuestra sangre y por ende en nuestro cerebro, todo el sistema se colapsa, hasta que llegado a un punto de máxima tensión, explota. Lógica pura. 

Exceso de futuro. La ansiedad empieza con los pensamientos. Se me olvida respirar porque estoy pensado en llegar a un futuro que no alcanzo o que me aterra, bien porque no voy a cumplir lo que espero o se espera de mí o bien porque lo mezclo con experiencias del pasado y temo que sean iguales. El caso es que sea por el motivo que sea, mi cabeza está lejos de encontrarse presente. 

Así que, ¿cómo se cura o previene la ansiedad? Lo vas a decir tú, respirando y estando presentes en el ahora. Y me dirás que no es tan fácil, y yo te contesto que es como todo, un entrenamiento. 

Y depende de ti en exclusiva que lo consigas. 

Aquí te comparto herramientas infalibles y lo digo con contundencia. Funcionan sí o sí pero tienes que querer que funcionen y vuelvo a principio de responsabilidad. 

Sea cual sea la situación que estás viviendo, recuerda que tienes la capacidad de vivirla con salud.

Antes de todo, mi sugerencia es que que vivas en conexión con tu cuerpo, porque el cuerpo nos habla de nuestro estado interno. Si tienes la tensión alta, o te duele el pecho, el estómago, la cabeza, te tiemblan las manos… cualquier síntoma te está pidiendo que pares, ¡así que para! Ni lo dudes. El cuerpo siempre avisa pero tenemos que prestar atención a ello. 

¿Qué puedes hacer?

  • Respiraciones conscientes. Consisten en tomar todo el aire que puedas por la nariz, retener en el pecho unos instantes, después expulsar por la boca todo hasta vaciarte por completo y volver a retener en vacío. No te olvides de las retenciones porque si no, podrías hiperventilar. 

Te diría que hicieras este ejercicio de la siguiente manera; una serie de al menos once respiraciones completas, tres veces al día. Sumándole series extras cada vez que las necesites. 

Esto también funciona de maravilla para conciliar el sueño.

  • Meditación. Sé que habrás oído hablar mucho del tema, igual hasta la practicas o lo has hecho. Sea como sea, es algo que te va a llevar de inmediato al estado presente, igual no la primera vez ni la décima, pero te aseguro que poco a poco lo vas notando a una velocidad enorme. No hace falta que te marques grandes retos, hoy te pido solo cinco minutos al día. Una meditación de silencio, con los ojos cerrados en una posición cómoda, respirando con conciencia antes y después de acabar. Intentando no engancharte a tus pensamientos sino observarlos y dejándolos ir sin juzgarlos, tantas veces como necesites (recuerda que estás entrenando). No te ates a demasiadas «florituras» con la meditación, porque es interesante que te acostumbres a poder hacerla igual antes de una reunión del trabajo, o en el taxi. 

E insisto, ansiedad no es más que falta de oxígeno y exceso de futuro, y nada externo tiene la capacidad de provocárnosla. Si aceptas estas premisas, lo demás está rodado. 

La mayoría de las veces, la vida es más fácil de cómo la imaginamos. 

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¡Gracias por tu caminar!