Las meditaciones de esta semana se las estamos dedicando a la apertura del corazón. Este es el principal súper poder que caracteriza a la era en la que hemos entrado.

No la era que «estamos entrando» sino la era a la que ya «hemos entrado». Es una bella obviedad. 

Recuerdo la primera vez que experimenté la apertura del corazón, o al menos la primera vez que fui consciente de ello. Fue después de una gran meditación grupal en Madrid. La energía que sentí me dejó sin poder casi articular palabra por varias horas después el impacto. Y la apertura completa del corazón me duró días. Era tan potente la sensación que solo me repetía «por favor que no lo pierda».

Lo más sorprendente para mí fue notar con claridad cómo una energía muy poderosa salía de mi pecho y me dejaba la absoluta certeza de que abarcaba mucho y muy lejos. 

Con el paso de los días, fui perdiendo esa apertura inicial y empezó a sucederme espontáneamente. Así hasta el final del 2019 y todo el 2020.

Recuerdo que en invierno del año pasado, me sucedía con la misma intensidad que la primera vez. Me dejaba de nuevo sin hablar, casi sin poder moverme y en una especie de «lugar» en el que era parte de un Amor tan inmenso… ¡qué no se puede explicar, vaya! 

Según iba avanzando el año en el que estamos, esto fue aumentando hasta que creo que sería por el verano (cuando me tuve que trascender como en mi vida) la fecha en la que empecé a darme cuenta de que esa apertura de corazón la podía provocar yo voluntariamente, es decir, que no tenía que esperar a que me sucediera, sino que había un modo de hacer que sucediera. 

Como las sensaciones que se experimentan son tan abrumadoras y me encontraba en un estado de dicha absoluta, lo comencé a provocar a diario. Esto consiguió que me sucediera con más frecuencia cada vez.

He llegado un punto en el que lo tengo tan grabado en mí, que se ha convertido en el estado normal de la mayoría de mis días. Y si lo pierdo por lo que sea, sé volver a ello directa y sin que casi se note.

A veces se nota, ¡vale! A lo mejor si estoy con alguien, de repente no hablo porque estoy gozando tanto del momento que no logro despegarme de él. ¡Pero gozando a todo volumen!

Un volumen tan alto que aún no controlo mucho el poder mantener una conversación normal desde esa dimensión y tengo que esperar a que se baje un poco hasta volver a hablar. El caso es que, a pesar de parecer extraño, quien está a mi lado en ese momento, se siente bien. Si me nace, cuento lo que ha sucedido, y si no, dejo que el flipe quede ahí, como un flipe inexplicable, que también tiene su rollo…

Aún así, la información es como vehículos que acortan nuestros caminos y los facilitan, así que…

Te cuento lo que sucede al abrir el corazón.

  • Lo primero que sientes es un Amor desbordante por todo y que parte desde un amor infinito por ti y por Quién eres. Que es exactamente lo mismo que el resto. Porque la apertura del Corazón implica que te reconoces. No hay palabras para esto excepto vivirlo. Las revelaciones no se pueden explicar pero se saben que son ciertas. Es algo así. 
  • Surge una belleza en cada átomo que abarca tus sentidos que casi no se logra sostener. Es superior a lo que jamás se pueda haber vivido antes porque es constante, no va y viene, sino que permanece en todo. 
  • La comunicación con el corazón es clara. Sientes su diálogo contigo con nitidez, calor, sencillez y verdad. 
  • En ese momento de apertura, se ha accedido por completo a otra dimensión por lo tanto, cualquier cosa puede suceder, ¡cualquier! Es el lugar de la magia sin límites. Sin espacio ni tiempo. 

Y desde que puedo hacerlo cuando quiero, me devano la cabeza pensando en cómo lo puedo explicar bien para que se entienda y se practique lo suficiente hasta hacerlo de nuevo, lo natural. 

Yo lo consigo así:

  • Atención completa al corazón.
  • Silencio interior. 
  • Presencia.
  • Y energía muy elevada.

Sé que puede parecer poca esta explicación pero es que es así de sencillo.

Los caminos del corazón son siempre sencillos. 

Esta era es la era del corazón abierto.

Lo que vengo sintiendo por tanto tiempo es que nos estamos sintonizando con la fuente, y esta fuente se comunica a través del pecho.

No hay nada que se le compare y una vez se descubre, no puedes mirar hacia otro lado. 

Si nos mantenemos en un estado de amor y gratitud constante, la apertura ocurre antes o después. Además, de nada sirve evitarlo, porque el tsunami ya arrasó y no hay marcha atrás.

Lo que mejor podemos hacer, es soltarnos y dejarnos llevar por él.

Y disfrutar de esta era en la que todas las normas, paradigmas, estructuras, maneras, reglas, leyes… de la anterior, ¡no tienen sentido alguno!

Sé que me repito, sé que siempre te digo lo mismo. Vibración elevada y presencia. Pero ¿y si no fuera nada más que eso? 

Hay cosas que no podemos parar de compartir quienes las hemos descubierto, y yo voy a insistir hasta que sea tan obvio como respirar… 

*****

Si quieres seguir leyendo, por aquí quizás…

Todos los caminos llevan a Roma

Abrirnos a otra dimensión

Mente fuerte y corazón elevado

Gracias por compartir

Sobre la autora

Iba a decir «escritora» pero en realidad me considero sencillamente adicta a la creatividad y a la necesidad de expresarme. Y escribiendo, sacio bien estos impulsos. Otra de mis adicciones es que todas las personas conozcan su poder interior. Y juntas mis adiciones, hacen muy buena combinación. Melómana sin remedio. Gran fan y acompañante de la meditación en grupo. Y coach de superación personal y laboral.

MI VISIÓN
Un mundo de personas despiertas y conscientes viviendo en armonía.

MI MISIÓN
Que todas las personas del planeta descubran la dicha de vivir desde su propósito y lo pongan al servicio.

Estoy en transformación constante y en estos hitos me encuentro hoy. Mañana ¿quién sabe?

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