Hace un par de días, en Tivoli, salí a pasear. Lo hago entre otras cosas, para alimentar lo que te comparto hoy, el pensamiento propio.

Estaba todo cerrado y me apetecía un café. Vi unas sillas que parecían una terraza de un bar y me acerqué, sin embargo el lugar no se sabía si era una peluquería, una tienda de ropa o una cafetería. Y más bien era todo junto. Un sitio bastante chulo y diferente a todo lo de alrededor. Concept23.barbershop

Entré a pedir mi café y pensé, como siempre hago en estos casos, que cómo me gustaría conocer a quien lo había creado. Al rato, Eddy, uno de los socios, salió a fumarse un cigarro y pudimos charlar. Por supuesto, le di la enhorabuena. Y sobre todo se la di por su talante, su actitud positiva y sus ganas de comerse el mundo. Me hizo reafirmar la importancia del pensamiento propio.

Al margen de por motivos de expandir la conciencia e ir mucho más allá de todas las proyecciones a las que nos enfrentemos, hoy quiero animarte al pensamiento propio. O lo que puede ser igual, a no ser un ente robotizado y manipulado. 

Estos días, comiendo con una buena amiga, decíamos que cómo se nota cuándo una cabeza está contaminada y cuándo no. 

Este chico del que te hablaba, charló conmigo un buen rato, sonriente, positivo, y enfocado en su creación. Después de los minutos que nos dedicamos, entró de nuevo en su local y se puso a lo suyo con una alegría desbordante. Por supuesto que una mente contaminada, no tiene energía para comportarse así. 

Me estoy leyendo la autobiografía de Woody Allen, leo mucho acerca de personas que han hecho grandes labores en el mundo, de la índole que sean. Aprendo muchísimo de ellas, y además, estudio bien los patrones que tienen en común, y por supuesto, los aprendo hasta que los hago míos. 

Woody Allen (como te caiga no es el tema, el tema es que es un genio indiscutible), dice que por ejemplo cuando mataron a JFK, encendió el televisor, procesó la noticia por 2 minutos y volvió a su trabajo. Pero hizo lo mismo cuando ganó 4 Óscar por su película Annie Hall. No fue a la ceremonia y leyó en el New york times la noticia en primera página, al día siguiente. La procesó por otros 2 minutos y volvió a su proyecto. Dice que no permite que nada ni nadie le robe su energía, y su foco.

Y es que es totalmente imposible, incompatible, el hecho de crear algo bello y no tener pensamiento propio. Además que no tener un pensamiento propio quiere decir que estás permitiendo que se piense por ti, lo cual es limitante y peligroso. 

En estos días, en la newsletter escribía que por más que queramos protegernos de tanto cómo está sucediendo, hay veces que te llega a salpicar, porque somos humanos, pero aún así, si la prioridad siempre es mantenerte firme en una posición que es sana para ti y para el resto, consigues sacudirte bien todo el lodo que ha intentado tocarte. 

Tenemos mucho poder dentro. Yo cada vez alucino más, de hecho. 

¿Qué podemos hacer para alimentar el pensamiento propio? 

  • No, no y no estés pendiente de las noticias del mundo. Coge el televisor y déjalo en el primer contenedor de basura que veas. Es donde tiene que estar. Suene como suene, es así. Es solo una fábrica de miedo y mentira. En el mundo pasan cosas magníficas a diario pero eso no engancha, ni vende, ni robotiza. 
  • Lee. Lee aquello que te inspire y te ayude a ser mejor cada día. Además, leer te hace más inteligente porque nutre tu cerebro, crea nuevos circuitos neuronales, te ayuda a reflexionar y a tener agilidad mental. Y por lo tanto eres menos manipulable. 
  • Busca una pasión, la tuya. Si tienes un proyecto en mente y lo amas lo suficiente, protegerás tu tiempo, tus pensamientos y tus conversaciones como el oro que son. No malgastarás tu vida en nada de aquello con lo que se nos bombardea hoy en día. 
  • Guarda ratos de silencio al día y descansa lo suficiente. El silencio y el descanso regeneran el cerebro y por lo tanto, como órgano que es, si se le cuida bien, funciona bien. 
  • Esta es muy importante y he aprendido con el tiempo y las experiencias ¡wow! a las que me he enfrentado últimamente. Supongo que es algo que requiere su aprendizaje y su madurez. Da la razón a quien está anclado o anclada en el programa y no discutas, porque como dice Morfeo a Neo en Matrix (película inteligente y reveladora donde las haya), hay gente que cree tanto en el sistema, que luchará por él para protegerlo. Y ¿qué necesidad de luchar hay? digo yo… Un gran «tienes razón» en el minuto justo, es maravilloso.

Son momentos de trascendencias constantes y renacimientos, unos detrás de otros. Desde luego, como he escrito tantas veces y ayer le decía a un amigo, yo soy mucho mejor cada día, ¡pero cada día! Y me lo puedo permitir, porque tengo pensamiento propio.

A veces es complicado mantenerlo y seguir cayendo bien, pero yo siempre miro un poco más allá de lo que tengo delante, y lo veo tan claro, que sigo mi sentir, sin dudar ni un poco.

Y te animo a que tú, busques el tuyo, tu pensamiento propio pero asegúrate bien de que es eso, propio.

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