Nuestra mirada cambia el mundo.

Insisto e insistiré mucho en aquello de que según miras el mundo, el mundo te responde. 

Me da igual, de verdad, que lo que vayas a leer a continuación te lo creas o no, solo te pido que lo practiques, y tampoco te lo pido solo por ti, te lo pido por mí y por todos.

Lee muy despacio esto, porque parece sencillo y es quizás lo más complejo que tengas que integrar en tu vida.

Si veo un mundo carente, hago un mundo carente. Si veo un mundo enfermo, hago un mundo enfermo, si veo un mundo violento, hago un mundo violento.

Nuestra mirada es muy poderosa. Es creadora.

Según cómo percibas tu realidad, tu realidad se presenta.

No es esconder la cabeza, es crear con conciencia. No es psicología del positivismo, es colaborar con presencia en lo que de verdad deseamos.

Cada participación que haces en las redes, en una conversación, en una opinión, en un debate, es un acto de creatividad… cuenta, cuenta mucho más de lo que imaginas.

En este artículo te estoy pidiendo, por favor, conciencia.

Teresa de Calcuta decía “no me invitéis a una manifestación en contra de la guerra, invitadme a una manifestación a favor de la paz” porque ella sabía, era consciente. En lo que insistes, persiste.

Así que no más luchas contra la violencia, sino actos a favor de la paz, no más luchas contra la enfermedad, sino movimientos a favor de la salud, no más erradicación de la pobreza, sino formación en la conciencia de riqueza.

No más posts protestando, sino posts creando nuevos mundos felices y plenos.

Una vez, una persona muy querida para mí estuvo “enferma” (lo pongo entre comillas porque no creo en absoluto en la enfermedad, pero ese es otro tema), mi conciencia estuvo en todo momento en ver a esta persona sana, libre de todo malestar, me negué con conciencia a verle de otra manera que no fuera con salud.

Si ves a alguien enfermo o carente, os vais directamente los dos hacia la enfermedad o hacia la carencia. Lo que haces real dentro, se convierte en real fuera.

Sé que puede ser un post controvertido, porque el cambio de paradigma es brutal, pero nunca me gustó la condescendencia ni busco tu aprobación, solo busco que lo practiques aunque sea por curiosidad.

El domingo pasado me regalé un día entero conmigo, y me fui a pasear por el centro de Madrid.

En mi camino di con un señor que estaba haciendo figuras de madera en la calle, el Sr. Alejandro, no sé el motivo que me llevó a hablar con él.

Me contó que llevaba haciendo eso de vender figuras hechas a mano desde que quebraron sus dos empresas y que ha encontrado lo que de verdad le apasiona, está feliz en la calle, inventado cada día nuevas criaturas que tallar.

Se siente afortunado porque tiene su casa y lo que gana en la calle le da para vivir “como un rey”, cuenta que en la calle tiene historias que podrían hacer llorar (de emoción) a cualquiera, yo (siguiendo mi tozudez) le insto a que escriba un libro o algo para que lo cuente al mundo. Parece que le resuena.

Me dice que un día, llevaba una mala jornada y otro “compañero” de la calle le preguntó cómo iba, el Sr. Alejandro le contó que no muy bien y su amigo le dio 10€, alegando que alguien le había dado 30€ y se sentía afortunado como para compartirlo con él.

Dime, por favor ¿qué derecho tenemos de mirar con condescendencia o “pena egoica” a nadie?

Hoy quiero llamar a tu conciencia con estas sencillas propuestas.

  • Cuando hagas cualquier tipo de donación, si la vas a hacer con pena, condescendencia, lástima… no la hagas. Es mejor para todos. Hazla con alegría, de corazón. Eso es prosperidad, lo demás es ego y más ego.
  • Si tienes a alguien “enfermo” en tu entorno, haz todo lo posible por no verle enfermo, por muy mal que creas que se encuentre. Haz lo que sea necesario. Obsérvale como alguien sano, si no no le estás ayudando y es mejor que te alejes de él. En serio.
  • Sé muy consciente de lo que publicas en tu redes sociales. No es luchar “contra”, es fomentar. Lee otra vez muy despacio esto por favor, en lo que insistes, persiste. A lo que le das fuerza, aumenta. Seguro que ya lo has oído antes, si lo que vas a decir no es más bonito que el silencio, no lo digas.

No tiene que ver con la libertad de expresión, no tiene que ver con “hacer el avestruz”, no tiene que ver con lo “positivo”, tiene que ver con tener conciencia en cada momento de nuestras creaciones y hacer entre todos un mundo feliz, un sueño feliz, mientras entre unas cosas y otras, despertamos.

Fotografía de Carlos De Rivas Iglesias.