Sobre la maternidad y la culpa.

Artículo escrito para Mi plan Be por Laura P. González, creadora de www.bajoelsauco.com

«Tenía que aprender a perdonarme a mí misma y aprender del pasado, en lugar de juzgarme. Ellos me demostraron que lo fundamental era aceptarme, ser sincera y quererme a mí misma para obrar de igual manera con los demás». Marlo Morgan, Las voces del desierto.

Creo que si hay algo inherente a la maternidad, es la CULPA. Por todo. Por dar el pecho demasiado, por no darlo, por volver a trabajar, por no volver, por desear a veces tu vida de antes, por los olvidos, por las pérdidas de control, por no haberlo dado todo, por no saber, por no poder…

¿Y sabes qué creo? Que la culpa solo sirve para una cosa: alimentar el ego exigiendo atención hacia nosotras, buscando la compasión de los demás.

La culpa nos instala en el «debería» y no en el «es», por lo que es una de las mayores saboteadoras de presencia.

Aunque solo sea alguna vez, deberíamos observar a los niños con gran atención para descubrir que ellos no se regodean en el lamento de lo que fue o lo que tendría que ser: lo expresan con gran intensidad y siguen adelante sin esa carga. Y es de eso de lo que se trata:

  • De dejar de juzgar cada cosa que hacemos.
  • De no permitir que nos controle el juicio de los demás, sea tu vecino o cualquier «experto» de turno.
  • De trabajar la autoexigencia que arrastramos las mujeres desde la infancia y que la sociedad se encarga de alimentar.
  • De evitar las comparaciones, porque nadie está en nuestros zapatos.
  • De olvidar el «debería» y aceptar lo que somos AHORA.

La culpa es hija del miedo, y donde hay miedo no puede haber amor.

El auténtico amor nace de la ACEPTACIÓN DEL PRESENTE. Al igual que debemos aceptar sin expectativas a los niños tal como son, así debemos aceptarnos a nosotros mismos. Porque es lo único que nos permitirá estar en paz. Es por eso que necesitamos la culpa: ¡es el DESPERTADOR de nuestra conciencia!

A partir de ahí solo quedan dos opciones:

  1. Intentar cambiar lo que nos desagrada.
  2. Aceptar lo que no podemos cambiar.

No hay más.

Así que, cuando la culpa aparezca, tómala como el aviso de que no estás aceptando tu vida, de que no te aceptas a ti. Sea lo que sea lo que hayas hecho o lo que pienses que deberías hacer, recuerda: eres perfecta tal como eres y lo haces lo mejor que sabes dentro de tu nivel de conciencia.

Espero haberte ayudado a dar la vuelta a algo tan desagradable y repetitivo en crianza como la culpa. Si es así, coméntame cómo llevas ese tema y comparte si crees que puede ayudar a alguien.

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