Os contaba en un par de artículos anteriores que ahora no es opcional entrenar la mente. Debido al bombardeo constante de mensajes que nos rodean por todas partes, debemos ser muy conscientes de qué palabras permitimos entrar en nuestra mente, porque suman y elevan, y a cuáles debemos cerrar las puertas por completo. 

Por ejemplo las palabras con carga condescendiente, parecen «amables» y que ayudan en principio. Mucho más aceptadas socialmente, pero te aportan debilidad y sensación de «incapacidad». Limitándote. 

Las palabras duras y directas, sin embargo, hacen que te rompas por dentro hasta dar con la clave para subir de nivel. Y subes. 

El otro día alguien de un curso me daba las gracias por mi «bordería». Es arriesgado hacerlo, pero es efectivo cuando se recibe con disposición, como hizo ella.

En el último periodo he tenido el privilegio de experimentar lo que supone alcanzar niveles magníficos con la mente. Dándome cuenta de que es mucho más extensiva de lo que podamos imaginar. Yo por lo menos estoy asombrada. Creo que estamos entrando en una nueva era, dirigida por completo por la mente. Y será obligatorio que esta sea fuerte, firme y seamos muy cuidadosos con lo que acogemos en ella.

Esta era ya está aquí. Viene rápida y con fuerza. 

Amistades y contactos que perciben un mundo lleno de posibilidades, hace que nos contagiemos de esa visión y la hagamos propia. Personas que tienen mundos interiores limitados, lograrán lo mismo con nuestros mundos. 

Creo que estamos en un punto de evolución mucho más bestial del que era capaz de imaginar. En estos días de atrás he tenido que pararme varias veces a admirar nuestra capacidad, agradecerla por supuesto, y querer llegar más allá cada segundo. Es un estímulo sin palabras. Me he dado cuenta de que, efectivamente, no tenemos ni idea de todo el potencial que se encuentra en la mente, y solo nos encontramos a las puertas de uno de los grandes saltos. 

Cuando estudié Psicopedagogía, estudié los 8 estadios de Conciencia de Kegan. Fue la primera vez que integré que la conciencia va avanzando por niveles. Y también comprendí por qué, si estás en una línea de pensamiento X, y tienes delante a alguien que está en H, es imposible el entendimiento mutuo. 

El entendimiento real y compartido se da en niveles de conciencia parejos. 

Desde ese estudio han pasado unos cuantos años, y la humanidad ha avanzado siglos en este tema. El caso es que a día de hoy, creo que se empieza a ser mucho más consciente de que las palabras, las conversaciones, lo que miramos en las pantallas del tipo que sea, las personas con las que nos relacionamos… todo esto, nos influye de manera directa. 

Igual que no debemos permitir que nadie sea condescendiste con nosotros, no debemos ser ni un poco tolerantes con los mensajes que pretenden entrar en nuestra mente, que no aportan valor o energía empoderante. Y en el caso de que lleguen a pasar, debemos tener velocidad enorme para trasmutarlos en poder a nuestro favor. Porque también tenemos esa capacidad. 

Como también os decía en ese artículo pasado, es una especie de lucha constante. Ni es fácil, ni debe serlo, porque en la facilidad nada se puede fortalecer. Lo que sí es, es imprescindible. 

La mente está llegando a romper miles de fronteras diarias. Y para que este proceso sea hacia adelante y hacia arriba, hay que cerrar la puerta con llave ante cualquier mensaje que no sea de los que te hacen crecer, sea cual sea el sentido o la dirección de este crecimiento. 

Las conversaciones, las palabras, no son inocentes. Todas dejan huella en la mente. 

¿Y si estuviéramos entrando en un periodo en el que nuestro poder de creación de la realidad está subiendo de nivel? De ser así, deberíamos ser más conscientes que nunca de las semillas que plantamos en la mente. 

Aquí la que habla, después de años dándole al tema, a día de hoy se considera una principiante de párvulos en constante aprendizaje. Hay mucho nivel por el mundo repartido. Y son quienes van tirando del carro. Un carro que es imparable.  

Gracias por compartir

Sobre la autora

Iba a decir «escritora» pero en realidad me considero sencillamente adicta a la creatividad y a la necesidad de expresarme. Y escribiendo, sacio bien estos impulsos. Otra de mis adicciones es que todas las personas conozcan su poder interior. Y juntas mis adiciones, hacen muy buena combinación. Melómana sin remedio. Gran fan y acompañante de la meditación en grupo. Y coach de superación personal y laboral.

MI VISIÓN
Un mundo de personas despiertas y conscientes viviendo en armonía.

MI MISIÓN
Que todas las personas del planeta descubran la dicha de vivir desde su propósito y lo pongan al servicio.

Estoy en transformación constante y en estos hitos me encuentro hoy. Mañana ¿quién sabe?

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