A veces me tomo pequeños retiros de silencio, según me los puedo permitir y según se me van presentando. 

Al principio llego a ellos con muchas ganas, parte de mí los idealiza y siempre olvida lo que viene después, que es escuchar de golpe todo, casi sin anestesia. (Este camino es de Valientes, lo diré y repetiré siempre).

Qué importante es observar tu mente porque este ruido está ahí, nos paremos a descubrirlo o no. Y permitirte saber te da la oportunidad de limpiar. 

No creo que haga falta vivir de retiro eternamente, la Vida se encuentra a través de las personas con las que la compartimos, con las que nos cruzamos y con las que nos cruzaremos, sin embargo sí veo imprescindible tomarte pequeñas dosis de silencio absoluto para poder escuchar. 

Es como iniciar una aventura, un viaje que no sabes dónde te va a llevar, de verdad es así, porque a veces descubres nuevos caminos que no te hubieras imaginado, simplemente aparecen de repente. Otras veces liberas emociones con las que no contabas, y sientes que pesas menos por lo tanto sí eran una carga y no lo sabías. 

Cuando empiezo con mi retiro particular es como cuando se empieza a meditar, al principio parece que no lo estás haciendo bien, no logras centrarte ni parar la mente, o incluso encontrar el sentido de lo que estás haciendo, pero poco a poco, como el agua, empieza a calmarse y a clarificarse hasta que te fundes con Todo. 

Cuando logras el silencio sientes la calma que está en tu interior, en tu entorno. Sientes comunicación con todo lo que te rodea. Sabes que cada objeto que ves tiene Vida y que tú formas parte de ella. No se puede explicar pero hay certeza interna. 

A mí me ayuda escribir mientras estoy en estos momentos, porque lo que busco es crear un silencio reparador y constructivo, en el que trato de eliminar oscuridad para ver Luz. Es estar en silencio con un fin. A lo mejor tú tienes otra vía. 

Tenemos muchos adormecedores, a los que nos enganchamos porque nos hacen sentir protegidos de una u otra manera, estos pueden ser el móvil, las redes sociales, la comida, la bebida, alguna relaciones… Verlos y ser conscientes de ellos nos libera, y ser capaz de eliminarlos de nuestra vida al menos por un tiempo, más aún. 

Todo esto se descubre en silencio. Y no hace falta ser demasiado extremista, con que te tomes un par de días cada cierto tiempo, es más que suficiente. El tiempo no existe, no es más o menos, es la calidad con la que se hace. 

Es importante que sea constructivo, es decir, que no sea un tiempo de soledad, sino de silencio, que es muy diferente.

En un silencio nutritivo sabes que la soledad no es más que una ilusión. 

¿Cómo va a estar alguien solo cuando se descubre en Todo lo que ve? 

Desde dentro y hacia fuera. Ese es el Camino.