No se nos pide que seamos unas personas temerarias, ni mucho menos, pero sí que hagamos todos los días algo que nos permita estirarnos un poquito más. Y crecer con este estiramiento. Ser valientes es la propuesta de hoy y la idea principal de lo que te quiero compartir.

Es casi ir en busca del miedo y lanzarte de cabeza a por él, sintiendo el morbo que tiene hacerlo, ¿ves? puedes cambiar la parálisis del miedo por verdadero disfrute, si así lo decides. 

Estos días de atrás he tomado una decisión potente, y ya sabes que tras una gran toma de conciencia, suele venir una especie de fiebre para que puedas asimilar lo que acabas de descubrir o de avanzar. 

Bien, he estado toda la Semana Santa procesándolo y me he dado cuenta una vez más de que, efectivamente, crecemos cuando atravesamos el miedo. Porque justo después de hacerlo, llega el siguiente nivel. Al que no se alcanza sin lanzarse, obvio. 

Y aquí viene la segunda idea de hoy; el crecimiento está detrás del miedo.

¿Por qué crees que es así? ¿Qué estás decretando cuando atraviesas la barrera del miedo?

Que crees en ti. Confías. Sabes que todo está y estará bien. Que saltas desde la plataforma del Amor y que desde ahí, siempre hay red. Que quieres avanzar. Y entonces, lo haces. 

Y recibes lo que emites y decretas, sin duda. 

Para saber qué es lo que te da miedo, hay que estar muy en contacto con tu interior, por lo tanto esta es la tercera idea. Escucharte es imprescindible porque si no vas sin sentido por la vida. Escucharte en silencio o hacerlo escribiendo por ejemplo (ya sabes que este es mi favorito). 

Pregúntate cosas como ¿qué puedo hacer para mejorar en este área? ¿cómo puedo conseguir este objetivo? ¿qué quiero hacer de Corazón? y la típica, ¿qué haría si no tuviera miedo?

La respuesta llega siempre, y una vez lo hace, toca remangarse y actuar. Mola todo. 

El viernes una persona en sesión me decía que se consideraba muy tímida y eso no le gustaba y le dije «habla con alguien que no conozcas a diario, o apúntate a teatro o a baile… ¡pero hazlo ya, sin dudar!».

Al miedo hay que desbloquearlo. Es la manera que tiene el ego de controlarnos, y yendo a por el miedo en lugar de evitarlo, lo trascendemos y somos un poquito más libres que antes de hacerlo. Esa es la enorme satisfacción que nos llevamos. 

Además, piénsalo, cuando tengas noventa años, ¿no te parecerá una soberana estupidez no haber hecho algo por miedo? 

¡¡Hazlo ahora!! 

Y recuerda:

  • La Vida favorece que seamos valientes.
  • El crecimiento está detrás del miedo.
  • Es imprescindible estar en contacto con tu interior (para todo).

Solo puede ocurrir que habrás decidido que el miedo no te gobierna, que sentirás la Vida corriendo por tus venas y que habrás abierto la puerta de otro Universo al que solo se accedía con tu acción, tu merecimiento, tu determinación y siendo valiente.

Estamos creando nuestra propia realidad a cada instante, a cada decisión, con cada toma de conciencia.

Yo me creo (de crear) una realidad en la que me siento satisfecha y con total plenitud, porque sé que siempre doy lo mejor de mí y voy más allá del límite que mi ego me dice que tengo.

Y tú, ¿cómo te creas tu realidad?