Cuenta la leyenda que el Alma se dividió a sí misma y decidió crear este mundo dual para experimentarse, porque ella, que es solo luz, se perdió entre tanta claridad (e incluso se aburrió) así que dijo, ¿por qué no?

El trato era el siguiente, se olvidaría de su origen a los pocos años de nacer, y tendría que volver a recordarlo. 

Probaría lo que es la luz en oposición a la oscuridad, el amor, sabiendo lo que era el miedo, y así con todos los contrastes que pudiera imaginar. 

Y lo más importante, vendría con una misión especial que desempeñar, y esta también se le olvidaría. 

La misión es el mayor de los regalos soñados. Se llamaría dharma y sería exclusiva de cada persona, de hecho, es lo único que las diferenciaría. 

Al descubrir su dharma y ponerlo al servicio de los demás, sabría quién era, disfrutaría de sus súper poderes y todo de repente, encajaría.

Por lo tanto el juego era el siguiente; venía, nacía y a los 5 ó 6 años, ya lo habría olvidado todo por completo.

Se perdería en un sinsentido e incluso desesperación y no pararía hasta recordarlo (esto puede que le costara nacer más de una vez porque hay veces que el Alma tiene mucho aguante con el sufrimiento, ¡demasiado!).

El dharma es un regalo con el que venimos, y nadie llega sin él. 

Puedes buscarlo ahora, o puedes esperar un par de vidas más, eso depende de ti, y de las ganas que tengas de sentir tu Libertad y por fin saber, que estás dónde y cuándo debes estar y haciendo, lo que has venido a hacer. 

El juego entonces cambia por completo.

Aquí puedes escuchar el relato sobre el dharma.

¡Espero que lo disfrutes, pero sobre todo, deseo con todo mi Corazón que no pares hasta encontrarlo!