Desconozco el motivo pero desde siempre me he interesado mucho en los nombres y en su significado.

Es un tema que me resulta muy atractivo y mucho más profundo de lo que se puede considerar.

Recuerdo que con quince años más o menos, un maestro (Daniel) me dijo «Beatriz. Tu nombre quiere decir -la que da felicidad-. ¡Qué bien va contigo!» y puede que fuera en ese momento en el que empecé a prestar atención a ello. Y puede que ese comentario y esa toma de conciencia hayan marcado mi vida.

Los nombres son un mantra que nos repetimos y nos repiten desde que tenemos uso de razón, imagina su peso y su relevancia. Aunque tu consciente no tenga idea de todo lo que hay detrás de su sonoridad, tu inconsciente lo sabe perfectamente.

La información oculta de los nombres quiere transmitirnos y revelarnos aquello que estemos dispuestos a escuchar.

Las personas que determinan cómo nos llamaremos (normalmente papá y mamá) a nivel inconsciente, se sienten atraídos por unos u otros, debido a ciertos programas de los que no se es consciente, (¿o todavía piensas que eres libre al 100%?).

Actuamos como robots el 98% de nuestro tiempo, a menos que comencemos a poner cierta presencia en nuestros pensamientos y acciones.

Por otro lado se encuentra el hecho de los nombres familiares. 

Creemos que es una moda o una tradición el acto de dar el nombre del abuelo, padre e hijo a alguien de la familia.

No se trata de algo que hagamos para «honrar» a algún pariente, sino que estamos colaborando de manera inconsciente en traspasar, de generación en generación, las cargas emocionales que en vida, esos parientes no pudieron sanar, con la intención de que el nuevo dueño del nombre, lo arregle, lo libere.

¿Te imaginas lo que esto supone?

Supone que repetirás todo los patrones de tus ancestros, pensando que actúas tú, y nada más lejos, más bien lo hacen por ti.

Igual ocurre cuando damos asignamos a alguien el nombre de algún familiar que ha fallecido prematuramente. O el de un hermano o hermana que no llegó a nacer o que murió. Toda esa información de dolor, irá a parar a la psique de quien lo recibe (con todo su sufrimiento).

No entres en pánico si es tu caso. Hay solución. Basta con tomar conciencia y hacer algún ritual para que el inconsciente capte la intención. Ya sabes que al inconsciente se llega a través de los símbolos y del juego.

Para ello, te propongo:

  • Si vais a tener un bebé, es muy importante que la madre sea muy partícipe en la elección del nombre de la criatura. A veces, por satisfacer al padre o a la familia, la madre, en un acto que ella considera de amor, cede este poder de elección y se retira. El bebé, al llegar a este mundo, debe sentir el reconocimiento su madre, que es aceptado y bienvenido. Es una información que va a la sombra directamente, y a veces se da el caso de niños-adultos que nunca se sienten queridos por su madres y no saben muy bien la razón.
  • Si eres de las personas que llevan consigo un nombre familiar, hay quienes aconsejan incluso cambiarlo legalmente. Para no actuar con demasiada brusquedad, bastaría con que se hiciera un ritual de cambio de nombre, y pedir a quienes te rodean que te llamen así, hasta que te identifiques con él. Suena radical pero es un modo de cortar de raíz con la programación (si ésta es muy dañina). Si quieres que pasen cosas diferentes, hay que hacer cosas muy diferentes. 
  • Si no te apetece la propuesta anterior, puedes hacer algo «más sencillo» como escribir una carta a tus ancestros. Una carta en la que, con todo el amor sincero y puro, les des las gracias por haber confiado en ti para sanar sus traumas, y dejando claro que no es tu cometido. Agradeciendo de corazón, quemas la carta para dejarlo ir. Luego tomas una cuerda y la cortas con una tijera diciendo en voz alta: «hoy, yo (nombre) doy por cortado para siempre cualquier programa que me atara a vosotros. Haciéndome consciente y libre por completo. Me reconozco como el Ser independice que yo soy.» La cuerda la puedes enterrar o quemar. Después, vete a celebrarlo donde más te apetezca. Has vuelto a nacer y lo merece.
  • Si tienes un nombre que cuyo significado te disgusta, puedes transformarlo. Enterrar el viejo significado escrito en un papel, y elegir otro nuevo inverso que te llene de Luz, enmarcarlo en un cuadro bonito y ponerlo en tu dormitorio. Donde lo puedas leer a diario. Decretando al Universo quién deseas ser y por lo tanto, eres. 

Cuando se saca a la superficie la información que permanece oculta, llega el cambio.

La vida es un juego, así que tómatelo como tal. En este artículo puedes ampliar el concepto al que me refiero.

«Para evolucionar, ha de admitirse que el inconsciente posee contenidos no solo personales sino también interpersonales, colectivos, en la forma de categorías heredadas o arquetipos.» Carl Gustav Jung