Mantener la presencia. Ese es el verdadero misterio de la Paz interior.

Nada permanece estático, y nosotros, como observadores, si queremos fluir en este río de la Vida, debemos mantenernos presentes. En la quietud de la Conciencia encontramos la armonía. 

En la vida hay siempre movimiento, lo único certero es el cambio constante.

Desde la conciencia y presencia absolutas, aceptas los cambios como la situación perfecta para el siguiente paso, los recibes con amor, se muestren cómo se muestren. Sin juzgarlos. 

Solo así sabes que todo cambio llega para una transformación más elevada, estás evolucionando a través de ellos. 

Y todo esto… es una teoría muy bonita que se pierde en un segundo cuando te llega una noticia que te cae como un jarro de agua fría… ¿verdad?.

Hay veces que en la vida nos encontramos con situaciones que carecen de lógica para nuestro limitado parecer, y digo limitado porque nunca tenemos la visión completa del cuadro como para saber hacia dónde te lleva el “shock” que acabas de recibir.

¡Claro! ¿Qué nos pensamos? que la Paz mental es cuando todo está tranquilo “ahí fuera”?

La Paz interna se conoce realmente cuando te llegan situaciones repentinas, inesperadas y tú eres capaz de seguir “de una pieza”. 

Para esto se necesita una confianza y una fe fuerte. Y la confianza y la fe, son entrenables, como casi todo.

Fe y confianza en la Vida, en la parte Superior de todos nosotros, en la Divinidad, en el Espíritu, Dios, el Universo… como tú lo quieras llamar, eso da lo mismo. Son conceptos, que no son más que palabras.

No se nos puede pedir que de repente soltemos completamente las riendas y fluyamos sin habernos caído 100 veces, pero sí que podemos hacerlo poco a poco, porque si de verdad pensamos que debemos nosotros solos, como ego, manejarnos en todo este lío que tenemos montado, lo normal es que al menos, suframos ansiedad y estrés. 

Por lo tanto, ¿qué te diría que te pudiera ayudar en momentos clave a mantener la presencia?

Te voy a regalar varios trucos, que funcionan siempre, solo no funcionan si no se hacen.

  • Cuando te aparezca una situación brusca que te saca de tu “aparente paz”, lo primero que recomiendo es sacar toda la emoción descubierta. Escribe la ira, el miedo, el odio, la tristeza… escribe, sácalo. Llora, grita, patalea… exprésate. Las emociones se han de canalizar, nunca bloquear pero recuerda que no eres el protagonista. Mientras canalizas, observa. Este post te puede ayudar a ello.
  • Rompe con lo que estés haciendo. Vete a pasear, ponte música que te anime o te dé tranquilidad, sal a correr, baila… cambia la energía tan pronto puedas. Es otra forma de liberar y no perderte en la película de miedo que tu ego te ha empezado a contar.
  • Haz una serie larga de respiraciones conscientes, inspirando por la nariz, reteniendo el aire en el pecho, expulsando el aire por la boca y volviendo a retener. Así mantente tanto tiempo tú estimes necesario. Esta práctica te ancla al presente directamente.
  • Repite estos mantras mentales: “gracias, te amo”. Gracias a la situación porque ha llegado para que yo sane algo, que ahora ni lo sé. Te amo, porque todo llega para mi perfecto crecimiento si logro verlo así. Esto es Ho’oponopono, y puedes ampliarlo aquí. Amo esta técnica que funciona de una manera alucinante. Solo prueba y ya lo verás. Tan sencilla que te parecerá increíble. 
  • No te des tanta seriedad, porque la seriedad añade preocupación. Intenta ver la vida como es, un ratito en el que paseamos por aquí, así que de verdad y aunque suene controvertido, resta importancia a casi todo. Así vibras en tranquilidad y plenitud, y eso es lo que te llegará, motivos para continuar en esa frecuencia. La vida con humor, es más Vida. 

“La filosofía de Lao Tse es simple: acepta lo que se presente, sin pretender que cambie la situación. Estudia el orden natural de las cosas y trabaja con él en vez de hacerlo contra él, ya que tratar de cambiarlo, solo produce resistencias.” Tao Te King