Estoy teniendo la fortuna de acompañar a personas muy jóvenes en sus procesos de creación de proyectos de corazón. El otro día hablaba con un amigo sobre el tema de cumplir años y de la importancia de cuidar el cuerpo, la mente y el espíritu. Lo que he estado reflexionando estos días al respecto de la edad, es acerca de la oportunidad que los años extra me dan de aportar valor a estos chicos 20 años más jóvenes que yo. Poder contar cosas que solo las sé, gracias a la experiencia y lo que ella me ha enseñado. Y eso, pues viene siempre asociado al paso del tiempo y cómo lo aprovechamos. Me ha hecho descubrir un valor del que no era consciente. Un valor más para poder poner al servicio. 

Lo natural es siempre querer compartir.

En Voz a tu Luz trabajamos en la creación de proyectos de corazón en todas sus fases. Desde las más iniciales a las más avanzadas, que quizás necesiten redireccionarse o volver a conectar con la intención que los inició. Hay temas y puntos que son específicos de cada casuística, pero hay otros, que son comunes a todos. 

Una de las cosas que hemos estado viendo esta semana es que somos mente, cuerpo y espíritu. Consideración importante a tener en cuenta, sea cual sea la fase del proyecto. 

Nada nuevo aquí, lo sé. Pero tenemos que ser conscientes de ello para que podamos nutrir las tres parcelas cómo merecen. Porque podemos saberlo, pero no ser conscientes del todo.

Para dar vida a un proyecto de corazón propio, necesitaremos tener mucha solidez energética y cuidar nuestro cuerpo, mente y espíritu por encima de cualquier circunstancia.

Tiene total sentido además. Al crear un proyecto de corazón, nuestra intención es Dar, Cuidar, Servir… pero si no lo hacemos en primera persona, no podremos cumplir con nuestro propósito.

Es imposible dar cuando no te das a ti. Ni cuidar sin cuidarte tú antes. 

El tema de considerar que somos mente, cuerpo y espíritu me ha parecido importante destacarlo porque encontraremos esa solidez energética necesaria, si entendemos que somos los tres pilares. No dos y uno no. Los tres. Y uno se sujeta sobre el otro. Si uno ellos se desatiende, los otros dos se tambalean. 

Conozco a mucha gente que cuida sus mentes y sus cuerpos, pero desatienden su parcela espiritual. O al contrario, personas que se han metido de lleno a alimentar su alma, olvidándose del cuerpo por completo. 

Cuando creamos un proyecto de corazón se produce toda una revolución interior, porque para crear desde el corazón, primero tienes que estar en contacto real con el corazón. Y esta revolución que seguirá dándose durante todo el camino, necesita que estés fuerte y con salud 360º para todo lo que viene. 

Por eso, hay cosas que no debemos pasar por alto. 

Yo creo mucho en los hábitos, y los practico. Sé que los hábitos me facilitan el camino y depende de los que cultive, así será el viaje. Unos hábitos bien elegidos e integrados, te impulsan y te dan poder para continuar y avanzar dónde te propongas. 

Si tienes un proyecto de corazón, entenderás la importancia de lo que comparto y seguro que también estarás, como yo, en mejora y aprendizaje constante para que lo que sea que te ha pedido dentro convertirse en materia, lo haga de la mejor de las maneras. 

Cuando estamos muy a tope con una pasión, la que sea, corremos el riesgo de perder el contacto con el espacio-tiempo.

Yo recuerdo por ejemplo una novela que escribí justo antes de marzo del 2020, que me propuse escribir 2.000 palabras al día. Disfruté mucho el proceso y fue una catarsis magnífica, pero me dediqué en exclusiva a mente y espíritu en ello. Y no atendí a la contractura del hombro que se me estaba formando por escribir durante horas, con mala postura en la cama. Solo la noté, cuando la novela se entregó. De verdad que hasta entonces, estaba tan inmersa en la escritura que ni me di cuenta de lo que me dolía, y luego me costó mucho tiempo y dinero quitarme la lesión. 

Desde esa experiencia, todos los días y sin excepción, no me permito perderme más de la cuenta en una parcela o en otra. Este es mi balance personal para que todo lo demás ruede con fluidez y armonía. 

Lo bueno de los hábitos es que lo importante es su consistencia, no su complicación ni dificultad. Sino que se repitan siempre y sin excepción. Incluso cuando la mente intenta discutirnos o hacernos chantajes para que no lo logremos. 

De verdad que es vital hacerlo. Porque si no cuidas estas parcelas, la que dejas abandonada se atrofiará en menos de lo que piensas.

Ya sabes lo que sucede a los cuerpos que no se mueven y ejercitan, porque se ve. El que no veamos (con claridad) lo que sucede con la mente que no se nutre, no quiere decir que no suceda. Y para qué te voy a hablar de la desconexión espiritual, si llevo los 6 años del blog insistiendo en la importancia de ello. 

Estaba pensando en compartir o no hábitos de las distintas áreas, y creo que este no es el artículo para esto, creo que es el artículo para que nos hagamos conscientes de su importancia. 

Sobre todo lo enfoco a las personas que crean proyectos, porque estas personas (y aquí vuelve a hablar los años de experiencia) se tendrán que aprender a sostener por sí solas. Y si todo el mundo debe estar fuerte, estas personas deben ser robles. Y quien ha creado un proyecto, lo sabe y me entiende.

En el camino hay mucho (mucho) con lo que enfrentarse y si una de las áreas falla (mente, cuerpo o espíritu), no seremos capaces superarnos. 

Elige los hábitos que te favorezcan a ti y a tu situación en concreto, para tu objetivo en cuestión. Pero tendrán que ver con leer, estudiar con constancia, hacer deporte ajustado a tus necesidades y tu cuerpo, alimentarte e hidratarte bien, tener una buena higiene del sueño y aprender a conectar con tu corazón a diario. Buscar espacios de silencio, entrega y conexión. Meditar. 

Y esto no puede ser a veces sí, o a veces no. Porque los hábitos no se adquieren con inconsistencia. Recuerda que aquí la clave es la consistencia, para todo. Solidez. 

Te compartí hace unos artículos que la energía nos dice que aceleremos, lo digo de nuevo y lo repito. Se siente con claridad. Y ese acelerón que nos está pidiendo, necesita que nos cuidemos de manera completa. 

Es tanto lo que tienes que mejorar a diario, superarte, trascender y aprender, que por eso llegas a un punto en el que te das cuenta de que lo mejor de crear un proyecto de corazón, es la sorpresa de descubrir en quién te conviertes en el camino. 

¡Ah, claro! Pero el proyecto tiene que ser de Verdad y de Corazón, porque si no es algo que es superior a ti con mucho, jamás darás lo mejor de todo tu ser para lograrlo.

Tiene que haber una verdadera intención de aportar y servir en el mundo. Esta es una premisa que no puede ignorar nadie, porque antes o después, el proyecto te querrá ver la cara y te preguntará a los ojos qué es lo que en realidad te movió a crearlo. Y aquí, no hay engaños posibles. 

Gracias por compartir

Sobre la autora

Iba a decir «escritora» pero en realidad me considero sencillamente adicta a la creatividad y a la necesidad de expresarme. Y escribiendo, sacio bien estos impulsos. Otra de mis adicciones es que todas las personas conozcan su poder interior. Y juntas mis adiciones, hacen muy buena combinación. Melómana sin remedio. Gran fan y acompañante de la meditación en grupo. Y coach de proyectos de Luz.

MI VISIÓN
Un mundo de personas despiertas y conscientes viviendo en armonía.

MI MISIÓN
Que todas las personas del planeta descubran la dicha de vivir desde su propósito y lo pongan al servicio.

Estoy en transformación constante y en estos hitos me encuentro hoy. Mañana ¿quién sabe?

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