Mente fuerte y corazón elevado. Esta es la frase que les he compartido al grupo de meditación de los lunes de madrugada. Mente fuerte y corazón elevado. Porque según avanzamos en este proceso que estamos viviendo la humanidad al completo, tengo más claro que es la manera. 

Es sin duda, una decisión muy fuerte la que hay que hacer para lograrlo, porque hay corrientes que vienen como tsunamis y nos arrastran justo a lo contrario, es decir, a la confusión en el pensamiento, a cerrar el corazón por completo, y a mantenernos así, en el estrés y la supervivencia constantes. 

Nos encontramos en el mayor reto al que nos hemos enfrentado y como tal, trae consigo el mayor salto evolutivo que hemos dado hasta ahora. 

Desde hace un tiempo, me ha llegado un chorro creativo que no me es posible parar, aunque quisiera. Suele partir de varias preguntas que me hago, una es: «¿cómo puedo hacer llegar a más gente que hay otras maneras de entender las cosas?» y otra: «¿qué he aprendido durante mi camino, que puede servir en este periodo?».

Y es como todo, cuando te haces las preguntas correctas, las respuestas llegan. De ahí el chorro creativo que te contaba. 

Mente fuerte y corazón elevado, ¿cómo lograrlos? Voy a intentar ser muy práctica de nuevo, como en la entrada anterior al blog, porque de verdad siento que es el momento de entrar en acción, sin rodeos ni filosofías. ¡Acción!

La mente debe entrenarse. Ahora mismo está siendo zarandeada como en su vida y no se puede soltar las riendas y dejarla al galope, así, a ver qué pasa. Nunca, pero en estos momentos, menos aún. A la mente hay que ponerla a nuestro servicio. Y no se consigue ni a la primera, ni con una vez que lo logremos. Es algo que debemos reforzar una y otra vez y nunca jamás, dejar de prestarle atención a esta práctica, porque si lo hacemos, si nos despistamos, nos vuelve a llevar al precipicio. Sin piedad, además. 

Unos de los momentos más reveladores de todos, es en el que te das cuenta de que tú eres quién observa tus pensamientos. Ese es el principio de la libertad. Luego consiste en mantenerse en ese lugar de observación, como te explicaba, cada vez más y más. Por lo tanto, ya sabes lo que te voy a sugerir. Meditación. 

Todas las personas que meditan de manera regular (esto quiere decir a diario), sin excepción, experimentan una mejoría gradual increíble:

  • Su carácter se suaviza. Eso es lo primero que notan, porque se lo dicen las personas de su entorno. 
  • Después, su nivel de estrés se reduce drásticamente. Lo cual es magnífico, porque todos los problemas se derivan del estrés, ¿verdad? Estrés del tipo que sea, pero estrés. 
  • También empiezan a sentir emociones muy elevadas. Emociones de amor, paz interior, unidad con todo, confianza…. 
  • Además, la creatividad comienza a crecerles a borbotones, por lo tanto encuentran soluciones a sus «problemas», nuevas vías, ideas, menos ruido interior y más inspiración… 

E infinitas bondades que añadir, pero me paro aquí. 

Y ahora vamos con la siguiente parte. Corazón elevado. Estamos empezando a desarrollar nuestro sentido más completo, que es la comunicación con y desde el corazón. Y para que podamos mirar todo lo que sucede, trascenderlo y además, evolucionar con ello, debemos permanecer en cierta frecuencia que solo se consigue con un corazón elevado.

Elevar el corazón es sencillo, más (mucho más) que parar la mente. Lo único que hay que dejar a un lado son las adicciones que nos impiden hacerlo. Se me ocurren mil maneras, te comparto una pincelada de ellas: 

  • Practicar la gratitud, por descontado. Ascensor directo y rápido como ninguno. 
  • Mirar (y ver) las virtudes de quienes te rodean (que son infinitas), les conozcas o no. 
  • Hacer un favor a alguien por el gusto de hacerlo. 
  • Centrarte en la belleza y crearla. 
  • Apreciar el arte. 
  • Jugar con tu mascota, si la tienes. 
  • No parar hasta ver la inocencia de cada persona con la que te cruces. 

Todo esto, ya lo compartía en Instagram hace unos días, ni es naif ni se le parece. Es evolución, es poder y es el mayor grado de inteligencia alcanzado por el ser humano: la bondad. 

Estas dos sencillas claves que te comparto hoy, mente fuerte y corazón elevado, requieren tu intención y tus ganas. 

Siempre intento saber o entender qué es lo que se nos hace más difícil para lograrlo, y así tener algo más de información que pueda venir bien para sumar, y he llegado a esta conclusión; debemos mantenerlo en el tiempo. 

No vale, como te decía antes, que lo alcances por un instante o dos. Esto debe ser tu prioridad. Y no parar hasta que se grabe en todo tu ser. 

Porque estamos en un gran cambio, y si no vamos al compás de lo que se nos pide, nos podemos perder bastante. Y, ¿qué necesidad? si al final, será inevitable.

Ya sabes que yo este cambio de paradigma lo veo nítido, y he llegado a un momento, como contaba en la newsletter, en el que ya no quiero ni busco convencer a nadie, solo invito a mirar más allá de lo que aparenta ser, o nos cuentan. Porque lo que logro atisbar de lo que emerge, es algo que no existen palabras en este mundo para describirse. De verdad que no. 

La puerta de entrada se abre con la mente fuerte y el corazón elevado, de eso a día de hoy, no me cabe la menor duda.

Está en nuestras manos que se acelere el proceso. Por eso insisto, ¿para qué esperar? 

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