Me he venido a un lugar mágico a trabajar y buscar inspiración. Estoy en lo alto de una montaña, sentada en una roca, gozando de las vistas y agradeciéndolas. Sintiendo mi merecimiento.

Llevo ya un rato preguntando qué debía escribir en el blog esta semana y varias veces he sentido muy claramente, “abre el ordenador y escribe”, pero no lo hacía, quería saber el tema exacto. 

Después de no encontrarlo, me he rendido y he hecho lo que me salía de dentro con tanta fuerza. Abrir el ordenador y empezar a escribir y según me he puesto a ello, lo he visto nítido. 

Me he escapado cuatro días a trabajar fuera de Madrid para crear. Este año, en el Camino de Santiago decidí que no iba a volver a hacerlo entre hueco y hueco, sino que iba a procurarme disfrutar de ello al máximo. Y eso estoy haciendo. Me he venido a un paraíso. 

Escribo desde la emoción, he descubierto que de ahí parte toda inspiración. Desde que he llegado, siento una gratitud indescriptible. Y todo lo que me he construido es pura sencillez, que nace de la amabilidad hacia una misma. Pero hubo un día en el que carecí incluso de esta sencillez.

Este proceso de transformación que he vivido ha sido desgarrador y no cambiaría ni una coma. Porque sin este camino, no me habría enterado de Vivir y además, no te lo podría contar.

Cada dificultad, cada conflicto, todo lo que creía que me faltaba, aquellas personas que en apariencia no colaboraban conmigo… todo eso y más, ha sido lo que me ha ayudado hoy a sentirme así. 

Aquellas circunstancias y personas “adversas” son las que me han dado el Poder para avanzar, y sé que siempre han estado guiadas por un profundo Amor, pero Amor incondicional, que va más a allá de los ojos del ego. Esto se entiende con los ojos del Corazón, que son los que ven de Verdad. 

La gratitud que siento estos días está por encima de agradecer lo que tengo delante de mí en estos momentos, es una gratitud por todos los pasos que he dado hasta llegar aquí. 

Lo que quiero transmitirte es que las dificultades son nuestras principales aliadas, porque nos están obligando a trascenderlas para ir más allá de lo que nuestras limitaciones dicen. 

Si pones una mirada de Amor en cada gesto que aparentemente va en tu contra, habrás crecido y entenderás hacia dónde te quiere llevar. 

Al observar desde un plano elevado, encuentras una guía en la contradicción que crees estar viviendo. 

Todo esto es un juego muy bonito en el que se nos invita a no creernos demasiado la película que tenemos delante de los ojos, para que vayamos más lejos. Sin juzgar es mucho más sencillo y rápido. 

Me doy cuenta de que esta gratitud desbordante se debe a que un día me vi desprovista de todo y sentí que me moría, y es que es cierto que hay que vaciar para llenar, hay que reiniciarse para apreciar de Verdad y para reconocer la grandeza que eres. 

Cuando decidí acompañar este camino intuía que primero debería andarlo, y así saber de lo que hablo, aunque desconocía su rapidez y su intensidad (ahora lo veo tan obvio…).

Hoy el Corazón me estalla de gratitud por cada pequeñez y tomo de nuevo conciencia de que nuestro trabajo es nada más (y nada menos) que buscar nuestra oscuridad más oculta, sacarla a la luz y permitirnos todas las maravillas que nos trae la mirada de inocencia. ¡Es para alucinar!