Así es como escribía esta mañana en la newsletter. Tener una mente entrenada hoy en día, no es opcional. 

Se perciba o no se perciba, nos encontramos en el momento evolutivo del ser humano más bestia de los que se han vivido en los últimos siglos. Es el de la LIBERACIÓN de la mente. 

Nuestra mente puede ser una prisión o un espacio de creación sin límites. Y en este momento, es el momento de saltar, o pasarlas canutas. 

Estos años de atrás, sobre todo los tres últimos, el ser humano se ha ido transformando sin darse cuenta, a base de, parafraseando a Bunbury, «ataques propios de los tiempos modernos que vivimos». Ataques mentales. Y eso ha logrado que la mente se rompa hasta llegar a estadios más allá de los que antes conocía. Y en ese punto, ya no hay retorno. Solo queda continuar, o vivir en una confusión constante y permanente. 

No se podía pretender que todo lo trascendido, pasara sin pena ni gloria. 

Desde hace mucho tiempo siento que, aquellas personas que nos dedicamos a cambiar mentalidades y romper límites mentales, nos encontramos en plena batalla diaria. La sensación es ir haciendo camino entre maleza todo el tiempo, desde primera hora de la mañana hasta la noche, e incluso cuando dormimos. 24/7. 

Tener una mente entrenada hoy en día, no debe ser opcional.

El mundo se ha acelerado a una velocidad vertiginosa, y no será posible llevar el ritmo con una mente débil o vacilante. 

Desde que todo esto se empezó a revolucionar, pasé por varias fases en las que hice todo lo que estuvo en mis manos, ¡y más! para que la transición nos fuera lo más efectiva posible. 

Algunas personas piensan que he cambiado. Por supuesto, he evolucionado y lo hago cada cuarto de hora (más o menos). Pero a parte, lo que he hecho siempre es adaptarme a lo que la energía del momento, demanda. 

Cuando todo esto comenzó, desde el primer día, supe que venía un tsunami que solo podríamos superar si nos manteníamos en una vibración muy elevada. Y que la meditación debería ser protagonista en la escena. Y así hice. 

En el momento en el que terminamos esa fase, noté que la energía se aceleraba que daba vértigo. Sentirlo fue impresionante. No seguir su ritmo para mí, impensable. 

E hice todo lo que estuvo en mis manos y de nuevo ¡más! para que la gente se pusiera las pilas y se acelerara como el mundo pedía que se hiciera. Como el organismo al que pertenecemos nos decía con claridad pasmosa, que hiciéramos. 

Ahora, una vez quienes hemos seguido creciendo, hemos aprendido a manejar nuestra energía y elevarnos cuando es necesario elevarnos, quienes sabemos movernos a la velocidad vertiginosa a la que el Universo nos empuja y quienes hemos protegido nuestra mente contra todo tipo de ataques masivos, sabemos que entrenar nuestra mente para lo que viene, NO ES OPCIONAL. 

Yo, como siempre, lo digo. Pero lo digo, porque lo hago. Nunca he tenido intención de convencer a nadie ni de perder el tiempo en cambiar a quien no pretende cambiar. Pero no puedo evitar compartir lo que veo con nitidez y que sé que es y será, vital de aquí en adelante. 

Podéis entrenar vuestra mente meditando de miles de maneras. No tiene por qué ser la convencional, ni mucho menos. Meditar, al fin y al cabo, significa presencia y ponernos en la posición de quién observa la mente.

Lo podéis lograr cómo prefiráis, pero voy a insistir hasta que tenga que insistir en lo siguiente que venga.

Entrenar la mente en estos momentos NO ES OPCIONAL. Elige tu manera, y no lo dejes para mañana. Lo prioritario, siempre en primera línea. Recuerda.

Gracias por compartir

Sobre la autora

Iba a decir «escritora» pero en realidad me considero sencillamente adicta a la creatividad y a la necesidad de expresarme. Y escribiendo, sacio bien estos impulsos. Otra de mis adicciones es que todas las personas conozcan su poder interior. Y juntas mis adiciones, hacen muy buena combinación. Melómana sin remedio. Gran fan y acompañante de la meditación en grupo. Y coach de superación personal y laboral.

MI VISIÓN
Un mundo de personas despiertas y conscientes viviendo en armonía.

MI MISIÓN
Que todas las personas del planeta descubran la dicha de vivir desde su propósito y lo pongan al servicio.

Estoy en transformación constante y en estos hitos me encuentro hoy. Mañana ¿quién sabe?

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