En la vida ocurren justo los acontecimientos que necesitamos para liberar emociones, aunque esto no tenga ningún tipo de sentido cuando nos encontramos en medio de la «peli». Por eso hoy te propongo observar.

La Gracia se encuentra en observarlas y no creerlas (la Gracia y la dificultad). 

Solo se trata de poner distancia. 

Me vienen dos imágenes, una más agradable que la otra, pero te voy a contar las dos, que hoy me siento generosa. 

La primera, imagina que eres un saco o una bolsa con una carga muy pesada. La situaciones que te dan la oportunidad de liberar emociones hacen que la carga de la bolsa, se vaya vaciando y cada vez caminemos por la vida con mayor ligereza. 

La segunda, es que somos como granos llenos de pus, dentro de un organismo compartido, y si ponemos conciencia de ello, podemos eliminar y curar las consecuencias de la infección. En esta imagen además, entra también la conciencia de Unidad. Al ser parte de un mismo cuerpo, sanamos y limpiamos en nosotros, y en el global. 

Quieras verlo como quieras verlo, se nos dan siempre las situaciones oportunas para que aprovechemos, bien para descargar, bien para «desinfectar».

Pero la clave está en observar, y como te decía ahí radica la mayor dificultad.

No creer que esas emociones eres tú, sino tener la suficiente presencia y distancia como para saber que esas emociones solo tienen que salir de ti, para liberarte. 

Así que la técnica sería la siguiente, primero observación, después sentir sin juicio, ni apego, ni victimismos. Solo sentir. Ese sentir implica obviamente, que te permitas experimentar las características de la emoción. 

Si te resistes, persiste.

Otro ejemplo igual de gráfico que los anteriores, es el siguiente, te duele la barriga y te permites «vomitar» lo que te sentó mal para que por fin te puedas recuperar. El proceso es desagradable, pero dura unos momentos, luego ya solo es ir a mejor. 

Sea como sea, el error es enredarnos de nuevo en las emociones y no liberarlas, haciéndolas crónicas… ya sabes, tristeza, ira, angustia…

En realidad, es mirar lo que parece que nos sucede y desde este punto de vista, sin implicación, somos capaces de agradecer con sinceridad que se nos haya presentado la situación perfecta, ajustada al milímetro, para que podamos avanzar en nuestro re-conocimiento. 

Cada día estoy más segura de lo que ya he compartido varias veces, todo esto no es más que un escenario diseñado al detalle para ayudarnos a olvidar el personaje que nos «fabricamos».

Duele mucho, es desgarrador, porque si algo es morir, es precisamente esto. Borrar toda idea que habías hecho de ti y tus circunstancias. Desaparecer de como te creías que eras para transformarte, como la crisálida

Va a ser imprescindible que pienses en grande. Mirada amplia y fuera de la caja. Nada es como parece ni como creímos que era. 

Para despertar con intención de ello, hay que atravesar lo que te cuento sí o sí. No es que haya que pasarlo mal, es que hay que desprogramarse, y como te decía, desgarra a la par que libera. 

Algunas personas quieren que todo les cambie, pero no pretenden dejar ir el sufrimiento al que se apegaron. Quieren que se les vaya el dolor de tripa, pero no están dispuestas a vomitar lo que les produjo la indigestión. 

Ayer escuché esta frase; para cambiar el corazón no solo basta con ser un genio, además tienes que tener coraje. 

Tenlo. Echa de una vez lo que te pesa. Y agradece que las situaciones perfectas, te favorezcan la limpieza.