En el fango está la oportunidad. 

¿Quién no se encuentra en estos momentos en medio de un gran fango? Os digo algo, si creéis que no estáis en el fango, es porque aún no habéis mirado bien.

No falla. Con cada persona que hablo está en su propia lucha interior, con miles de batallas y de frentes abiertos que no sabe cómo se irán cerrando. Si es que alguna vez se cierran y no desembocan en más frentes que se despliegan, como un efecto dominó, sin fin. 

Este es nuestro periodo. Es el punto en el que la humanidad al completo nos encontramos. Las fuerzas que nos han empujado a este lugar de no retorno, saben lo que se hacen. Es el impulso evolutivo al que debíamos enfrentarnos, y a gran velocidad. No sirve de nada mirar hacia otro lugar. Ocultarlo o negarlo. Está sucediendo y por un lado u otro, te ha dado. 

Pero esto no ha venido a hundirnos. Ha venido a impulsarnos. A hacernos fuertes. Resilientes a niveles extraordinarios. A darnos a conocer nuestra verdadera capacidad de superación y alcance. A obligarnos a seguir avanzando. 

La oportunidad se encuentra en el fango.

En la confusión. En el desorden. Ese pringue hasta el cuello. El poder sobrenatural que nos hace sacar la cabeza para seguir respirando una vez más. Y otra. Y las que hagan falta. 

Nunca, y esto es muy importante entenderlo, nunca nos encontramos en un fango que no esté a nuestra altura. Por más barro que creas que te rodea, siempre está a tu nivel de superación. Ni un poco más alto de dónde eres capaz de llegar en ese momento. 

La oportunidad hay que querer verla para sacarla de entre todo ese barrizal. Esa es a la oportunidad que me refiero hoy. La que perdemos si ignoramos nuestra situación real. La que sea. Esa que parece que te frena y te ensucia de arriba a abajo. Ahí está tu máximo potencial esperando ser apreciado cómo merece. 

La oportunidad no puede darse jamás en una situación cómoda e impoluta, porque en ese escenario no tienes puesta la alerta máxima. No necesitas estirarte. Más bien, te arrugas y encoges ya que crees que no tienes que hacer el esfuerzo de alcanzar a ningún otro lugar. Es como los sapos que se meten en una olla y se cuecen sin darse cuenta de que se están cociendo. Poco a poco, se van adaptando a la temperatura a la que se les ha sometido y, sin moverse ni saltar, se van apagando.

Hay fango por todas partes. Lo primero que debemos ser es conscientes de ello. Y después, ir de inmediato a buscar la oportunidad evolutiva que la vida nos está brindando. Una oportunidad hecha a medida nuestra. Que por supuesto, nos llevará a la siguiente y esta, a la siguiente de la siguiente.

El juego es así. Ganar una batalla detrás de la otra. Y a buen ritmo.  

Yo te invito a que analices tu situación, tus retos. Que los pongas todos en fila. Y les preguntes, uno por uno, «¿qué quieres de mí?». Escucha con atención la respuesta. Y sea lo que sea lo que te pide, ten claro que puedes con ello. 

La oportunidad no la vas a entender ni a ver en medio de la lucha, pero la verás justo después de ella. Cuando hayas salido del fango y vuelvas a encontrar la salida que parecía no estar.

Pero ¡ojo! que según te estás relajando, tienes dos opciones: entrar sin darte cuenta una vez más en la olla en la que los sapos se cuecen, o volver a pringarte de fango hasta las orejas, y comenzar de nuevo con tu proceso exclusivo de superación personal. La carrera siempre sigue.

Yo no tengo duda de mi decisión, ¿tú? ¿Oportunidad o sapo?

Gracias por compartir

Sobre la autora

Iba a decir «escritora» pero en realidad me considero sencillamente adicta a la creatividad y a la necesidad de expresarme. Y escribiendo, sacio bien estos impulsos. Otra de mis adicciones es que todas las personas conozcan su poder interior. Y juntas mis adiciones, hacen muy buena combinación. Melómana sin remedio. Gran fan y acompañante de la meditación en grupo. Y coach de superación personal y laboral.

MI VISIÓN
Un mundo de personas despiertas y conscientes viviendo en armonía.

MI MISIÓN
Que todas las personas del planeta descubran la dicha de vivir desde su propósito y lo pongan al servicio.

Estoy en transformación constante y en estos hitos me encuentro hoy. Mañana ¿quién sabe?

También te puede gustar:

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¿Nos vemos en la newsletter?


Utilizamos cookies para garantizar que tenga la mejor experiencia en nuestro sitio web.
Saber más sobre las cookies.