Desde hace casi unos cuarenta días (de hecho mañana los harán), estoy experimentado el cambio de mi vida (hasta la fecha). Nunca he sentido mayor conexión como la que siento ahora ni mayor certeza en cada uno de mis movimientos. Hoy te hablo de las personas protagonistas que me han «ayudado» a que así sea.

El veintiséis de diciembre del 2018 hubo un antes y un después para mí. El tema ahora es lo de menos. Lo importante de verdad es compartirte algo (solo algo) de lo que he descubierto por el momento (que es mucho). 

Desde esa fecha hasta hoy, si hay una repetición en cada uno de los días que han ido pasando, es que en todos ha aparecido una persona protagonista de mi jornada. Una persona que le ha dado especial peso a mi experiencia (a veces son más, pero por lo general es una la más destacada y esencial… es protagonista, como te digo). 

Lo he querido llamar así, intentando comparar cada día con una historia independiente del resto. Con su propio escenario, sus personajes y su protagonista. 

Los protagonistas también se conocen como maestras, maestros, guías, ángeles… 

He descubierto que en cada jornada hay alguien que tiene un mensaje importante para mí. Y ese mensaje o esa compañía, es perfecta, amorosamente perfecta y bien medida. Te da la información clave que te va a ayudar a seguir en tu camino. 

La persona que te está brindando esa ayuda, puede ser consciente o no de que lo está haciendo, y no por eso pierde Poder aquello que está ofreciéndote. 

Otras veces es mucho más que un mensaje, es puro acompañamiento en tu crecimiento. Un acompañamiento a tu medida. 

Desde ese día solo puedo dar las gracias, y las doy tanto y tan seguido que casi creo una constante, porque nunca me ha faltado alguien que me «ha dado la mano» para seguir. Surgen como de la nada.

Si permaneces con los ojos, los oídos y sobre todo el Corazón muy abiertos, compruebas que todo lo que necesitas, cuando lo necesitas te llega en el momento oportuno. 

Y por favor, no te vayas al terreno material. Eso vuelve a ser lo de menos. 

Me refiero a lo que necesitas para avanzar en ti. Para alcanzar de nuevo la Luz. Ese es el verdadero reto. Ese es el objetivo que tiene sentido. Lo demás llega porque es inevitable que lo haga, pero el foco es mucho más elevado que todo lo que tenga que ver con el plano dual.

No va por ahí… de Verdad que no…

Cada día desde entonces, he permanecido en silencio unos instantes (o más) recordando lo que esa persona protagonista de mi día, traía para mí y a la vez, tratando de integrarlo y permitir que calara bien dentro o encajarlo donde debía.

Y después me fundo en un agradecimiento enorme, mucho más de lo que lo había experimentado hasta ahora. (Es increíble pero la gratitud puede subir más y más la intensidad).

Si permaneces en observación, te das cuenta de que lo que hoy quizás no tiene mucho sentido, te sirve para mañana o quizás para pasado. Pero te sirve, porque es la clave que necesitas para acceder a la siguiente puerta. Las puertas que te llevan a tu autenticidad. Tu Verdad.

Dicen que nunca te sucede nada que no puedas trascender. Y es cierto. También dicen que no te llega nada que no puedas soportar, y también lo corroboro. 

Yo te digo, que nunca experimentas nada que no te vaya a llevar donde tú previamente has decidido ir. Es el libre albedrío. Y se trata de no juzgar y solo aceptar y rendirte a este flow. 

El otro día, en el taller de «cómo entender las señales», reflexionábamos sobre esto; abrir la mirada más allá de los cinco y limitados sentidos e intentar aceptar que todo y todas las personas que me rodean, hablan de mí y me guían de una u otra manera. Y que si soy capaz de abrirme a este fluir, solo tengo que dejarme llevar como una balsa en un río muy seguro. 

Hoy cenaba con un amigo y le decía, «debería hablar con alguien que escribiera un guión de cine con todo lo que vivo, iba a ser un éxito». Porque la Vida está llena de momentos increíbles (de verlo y no poder creerlo).

Tu vida se vuelve una vida de película en el mejor de los sentidos, y tú, como observadora de esa película, solo tienes una obligación, y esta es agradecer hasta el infinito a cada uno de los protagonistas que está colaborando en que esa película se convierta en la Gran Obra de tu Vida. 

No va a haber espacio suficiente en los créditos para tantas menciones.