Hablo y escribo mucho acerca de cómo puede llegar a mejorar tu vida si tomas conciencia de todo el Poder que tienes. Y en este tiempo que llevo muy orientada a acompañarte a integrarlo, lo que he descubierto que más directo llega, es el propio ejemplo.

Hoy te voy a compartir algunas (solo algunas porque podría estar muchos días con sus noches escribiendo) de las sincronías, experiencias increíbles o momentos «¿dónde está la cámara?» que experimento. Sé con absoluta certeza que son para todos.

También sé que a medida que vayas leyendo estos ejemplos, te irán apareciendo los tuyos. La realidad es que este tipo de acontecimientos «mágicos» nos están ocurriendo siempre. Lo único que debemos hacer es ponernos las «gafas» que los sacan a la luz, conectarnos y sabernos merecedores. Sobre todo, dejar de esforzarnos y tomar conciencia de que la vida es como un baile. Si quieres disfrutar, deja que te lleve, sigue los pasos que te vaya marcando, y ¡a volar!.

Voy a empezar desde que me vine a vivir a Madrid que es cuando más velocidad ha ido cogiendo todo. Supongo que porque el viaje al inconsciente fue rápido y de cabeza. (Cuanto antes buceemos en ello, ¡mejor!).

Acompaño cada ejemplo, con una de las leyes universales para ir así reforzando e integrando.

  • Ley de la atracción: hice mi master de Recursos Humanos en una calle de Madrid que me encantaba. Por aquel entonces vivía en Alcalá de Henares, sin embargo siempre que venía me decía «si viviera en Madrid, me gustaría que fuera en esa zona». He vivido en dos casas diferentes en esta calle. Te aseguro que nunca la he perseguido. En las dos ocasiones, los parámetros para la búsqueda eran otros. La ubicación fue una sorpresa enorme.
  • Ley del mínimo esfuerzo: una semana, estaba viendo en casa el reportaje de la vida de Keith Richards. Pensé y sentí que deseaba verle antes de que se acabara de retirar y dejara de tocar (tiene artrosis y más de 70 años). No sabía ni cómo ni dónde pero algo me dijo que lo iba a poder disfrutar en concierto. Una semana después (¡solo una semana después!) estaba viendo a los Rolling Stones (gratis) en el concierto mítico de La Habana (Cuba). Sin ningún tipo de esfuerzo para ello. No voy a entrar en detalles, pero no hubo planificación. Solo sencillez absoluta, una «causalidad» de película. Hasta ahora ha sido la experiencia más alucinante de mi vida. Sentí un poder indescriptible.
  • Ley del desapego: cuando supe que era el momento de tener un despacho para poder atender a todas las personas que iban solicitando sesiones individuales de Desarrollo Personal, simplemente lo escribí en la agenda. Una vez más, no sabía ni cómo ni dónde, solo sabía que el mes siguiente era ya el momento. Me olvidé. Un día, saliendo de la ducha, la que era entonces una amiga de una amiga, me llamó por intuición para ofrecerme compartir con ella un despacho. Estaba «casualmente» a diez minutos de mi casa y era precioso, perfecto. Solo tuve que decir ¡sí!.

En esta ley incluyo también los dos momentos que sentí que me estaba apegando a mi proyecto y, obligada por las circunstancias (aparentemente) externas, pasé por lo que parecían serias dificultades. Hasta que lo dejé ir y acepté genuinamente lo que tuviera que ser. (En estas dos ocasiones se me erizó todo el cuerpo porque de verdad fueron muy impactantes):

  • El primer momento justo en el instante en el que estaba soltándolo y pidiendo alguna señal que me dijera si debía continuar, una chica con una sonrisa enorme (Itziar, no me voy a olvidar nunca) que seguía el blog, me reconoció. Me paró por la calle para darme la enhorabuena por mi trabajo y para decirme específicamente «sigue adelante con lo que haces». Yo, obviamente, tardé unos minutos en reaccionar porque no daba crédito.
  • La segunda ocasión fue otro día que decidí irme a la sierra de Madrid, Cercedilla. Buscaba estar cerca de la naturaleza y descargarme de tanta presión externa que no sabía cómo eliminar desde dentro. Y me rendí a la evidencia de que a lo mejor me estaba empeñando en algo que no era como yo creía. Ese día una persona muy influyente y clave en temas de espiritualidad y de crecimiento interior, Suzanne Powell, decidió publicar uno de mis artículos en su Facebook (La gente tóxica no existe) y se convirtió en viral. Más de 5.000 visitas en unas horas y muchas puertas que se abrieron de golpe. Además de mandarme un mail para decirme específicamente; «buen trabajo. Sigue con tu sentir. Just do it!».
  • Ley de la gratitud: esta actitud ante la vida, vibrar en el «gracias» constantemente, me trae entradas de conciertos, libros que necesito en ese momento, ropa preciosa, invitaciones a cursos, conferencias, pensar en una excursión o viaje y que se te proponga acto seguido, clases de baile inesperadas, muebles que desaparecen y aparecen mejorados por otro lado, oportunidades laborales, conocer a gente a la que admiro de una manera sorprendente… Pensar en alguien y que instantáneamente llame o me lo encuentre… La última ha sido un teclado de piano que me van a dejar, justo en el momento en el que me propuse aprender a tocarlo. Nada de esto lo pido y me llega a borbotones.

Acción-reacción (karma), ley del equilibrio, dar y recibir… todo es lo mismo, todas las leyes se interconectan entre sí.

Me vienen a la cabeza infinitos ejemplos, pero me daría para varios libros.

Lo que de corazón te quiero transmitir es que no te escribo acerca de teoría vacía, te escribo por mi propia experiencia.

De verdad me dan ganas de salir a la calle y gritar muy alto que la vida es un alucine y súper sencilla a la vez. Solo tenemos que mirar desde dentro y reclamar lo que ya es nuestro.

Estos días conocí a un chico que contaba cómo su vida dio un giro inesperado que le ha llevado a vivir un sueño para él increíble. Tras una ruptura sentimental (encuentro con su sombra). De repente, se dio cuenta de que la felicidad era optativa, y me decía alarmado «¡y la gente, no lo sabe!».

Me emociono mucho cuando tomo conciencia de lo increíble que puede ser todo, si nos soltamos y nos rendimos a vivir desde lo único que somos; AMOR.

Yo creo que ya está bien de sufrir yendo por tantos laberintos, ¿no estás de acuerdo?. 

Me gustaría que compartieras tus ejemplos porque no solo te sirven para tomar conciencia de ellos y darles más poder, sino porque es así como nos ayudamos los unos a los otros. Este poder es así de perfecto.

¡Y si te animas a dejarlos en los comentarios, a mí me encantará leerlos!.