En los últimos tiempos se oye y lee por todas partes «vive el ahora», pero a menos que lo hayas experimentado por ti mismo o te hayas informado acerca de ello, no sabemos realmente a qué nos referimos con «ahora».

«Ahora» es lo único que existe, hasta ahí todos de acuerdo. Pero ¿cuánto dura el ahora? ¿una hora, un día, un fin de semana, un verano?.

Ahora es un instante, es el instante en el que la presencia es única y real. 

En ese instante presente no existen preocupaciones ni estrés de ningún tipo, ya que en el instante presente no ocurre nada, porque nos estamos moviendo por nuestro Yo interno y no por el externo, el cual está siempre a merced del ego y sus ilusiones de catástrofe.

Muchos autores aseguran que la única manera de ser felices, pero felices de verdad, es sabiendo cómo permanecer quietos, aquí, al margen de cuál sea tu situación externa. Es entonces cuando se abre la brecha de las posibilidades porque habrás dejado el hueco necesario.

Pero claro, estarás pensando «¡qué fácil decirlo y qué difícil hacerlo!». Por supuesto, te doy la razón por completo, es dificilísimo porque no estamos «entrenados» para ello, pero como cualquier meta que te propongas en la vida, si mantienes el foco, la intención y la constancia, ¡lo tienes! y esto no es más que una gimnasia cerebral, tan fácil o difícil como tú quieras que sea.

Y al final, se consigue, porque además, vas recibiendo «regalitos» por el camino que te animan a seguir hasta que ya no puedes parar. No hay marcha atrás. Eso sí te lo puedo asegurar.

«Ríndete a lo que es. Di Sí al ahora, y observa cómo la vida empieza repentinamente a funcionar a favor tuyo en lugar de ir en contra de ti… Siempre trabaja a favor del momento, no contra él.» Eckhart Tolle

Eckhart Tolle lo explica así. Si por ejemplo estás desplazándote a pie para ir a comprar al súper, el plano secundario sería ir a comprar al súper, y el primario, cada paso que das hasta llegar allí, y una vez llegas, el acto de comprar sería tu plano primario.

Antes de pasar a la práctica, digamos la «postura correcta» es la del observador de tus pensamientos. Es decir, ser el que escucha al ego hablar del futuro aterrador o del pasado fracasado y que decide no creerle.

Ahora sí, vamos a la cuestión práctica, ¿cómo me anclo al presente? Hay muchas maneras, y recuerda que, al ser un entrenamiento, cuando más lo practiques, ¡más fácil será para ti!.

Si notas que tu mente se dispara hacia adelante o hacia atrás, te sugiero estos «trucos». Ya sabes que aquí no hay verdades absolutas y a cada persona le viene mejor una u otra, o varias, así que elige las que más vayan contigo.

  • Céntrate en tu respiración. Cae en la cuenta de cómo entra el aire por tus fosas nasales y vuelve a salir, nota su calor y su recorrido.
  • Observa con detalle alguna planta o algún animal. Mira su color, su piel…, la vida que desprende, su olor. (La naturaleza te lleva «vía directa» al ahora).
  • Escribe. Lo que quieras. Escribe. Coge un papel y un boli y deja que todo lo que tenga que salir, lo haga y haz espacio a la creatividad, es decir, a la inspiración.
  • Practica yoga, si ya conoces algunas figuras y puedes en el momento, hazlo. Hacer yoga correctamente te exige parar tu mente y focalizarte en la respiración y en tu cuerpo.
  • Si ya te encuentras en el estado en el que eres capaz de escuchar tus pensamientos y no creerlos pero aún así, son «pesados», dite ¡cancela!, con determinación. Dítelo y observa qué bien funciona algo tan sencillo en apariencia. Esa voz en bucle, ¡se calla!.
  • Medita. Imprescindible según mi opinión. Sólo 5 minutos son necesarios y es como «apagar y encender» la máquina. En este artículo explico de manera sencilla cómo.

Si supiéramos todos lo importante que es y el impacto que tienen nuestros pensamientos en nuestra vida y en la de los que nos rodean, le dedicaríamos mucha más atención, ¿no lo crees?.

«Descubres que siempre hay solo este momento. La vida es siempre Ahora. Toda tu vida se despliega en este constante Ahora.» Eckhart Tolle