El título de hoy me lo dio Anastasia, una joven escritora y una mujer muy valiente, quien fue alumna de una de mis clases, por una intensa semana. Ella reflexionaba en el artículo a veces, si esos “a veces” se deberían a reajustes de tu “ser interior” como lo llamó ella. Y desde entonces he mascullado la idea. 

Hace unos días tuve un sueño durante la noche (¿o era cuando estaba despierta y el sueño es ahora, durante el día…? interesante pensamiento para profundizar en otra ocasión). 

En este sueño, mi alma salía del cuerpo y se iba a comprobar algo, en lo que tampoco profundizaré ahora. El caso es que al regresar, sentí como durante un tiempo, el alma no encajaba en el cuerpo. Era una sensación muy extraña pero real como que te estoy escribiendo en estos momentos. Y esta sensación también se quedó en mí, procesándose. En ese sueño alguien me dijo “tranquila, es que el alma tarda un tiempo en asentarse.”

El artículo de hoy es para intentar dar algo de luz a quienes se angustian cuando están atravesando momentos de aparente oscuridad.

Yo tengo la siguiente imagen que a menudo comparto con quienes acompaño en este camino. Me veo a mí misma (y a ti) subiendo escalones, y en cada escalón hay lo que solía llamar “prueba”, y ahora llamaré “reajuste”. 

Durante este periodo de reajuste es como si cayera de nuevo en toda mi más tremenda oscuridad, de golpe y sin anestesia. 

Esta es la otra imagen que me viene, me veo (y te veo) remangada y recogiendo porquería que ha salido para que la pueda ver, pues se me había mantenido oculta antes. Suelo estar sorprendida, aterrada y a veces cansada. 

Durante estos periodos de limpieza, se pasa muy mal, fatal. Y han sido normalmente ocasionados por una situación aparentemente externa, con la que creemos no tener nada que ver. 

Pero después de atravesar unos cuantos de estos reajustes y comprobar que no duran mucho y que efectivamente, son necesarios para mi desarrollo y reconocimiento, los camino con cierta expectación y gran gratitud, porque lo que sí sé con certeza que llega después es mi nuevo salto cuántico. Un periodo en el que todo se vuelve sincrónico, armonizado, tiene completo sentido, yo he vuelto a nacer (una vez más) y estoy mucho más cerca de mi Verdad, que en mi última versión. 

Es el despertar del Alma. Y necesita sus periodos de reajuste para poder encajar de nuevo y continuar su misión. 

Mucha gente me cuenta con desesperación que se halla en un periodo de extrema tristeza pero con una sensación extraña de “todo está bien y estará bien”, y siempre les respondo igual: “¡qué buena noticia! Sigue caminando.” 

Tras la cara de sorpresa, les explico exactamente lo que acabas de leer. 

Si recordamos esto, sabrás y querrás agradecer desde el principio, tu próximo escalón. 

Las personas que decidimos buscar nuestra Verdad, empezamos un camino de liberación interior, y eso supone eliminar aquello que lo impide.

Lo que eliminamos tiene que ver contigo, con tu género, tu lugar en el mundo, tu vida, otras vidas, tus ancestros… y ¡vete tú a saber cuánto más!

Por lo tanto, no te asustes, y que en estos momentos te venga la imagen que te comparto: tú, con las mangas subidas y limpiando a fondo todo lo que tengas que limpiar. Sin miedo y con decisión.

(¡Ah! Y por si aún te preguntas qué es limpiar, limpiar es perdonar-te).