En la anterior entrada en el blog ya te adelantaba que siento como con mucha claridad el modo en el que estamos evolucionando lo seres humanos. Y otra de estas percepciones, a parte de las que ya salieron, me viene a través de las relaciones. 

Llevo desde que empezamos abril reflexionando sobre este tema. Lo he llamado relaciones de corazón. O lo que sería lo mismo, conexiones de corazón. 

Tal y como compartía hace unos días en Instagram, de un tiempo a esta parte, me es por completo imposible mantener una relación con alguien, si no conecto con la persona a través del corazón. No es que lo quiera forzar o que me niegue a que sea de otra manera, es que me es literalmente imposible. La sensación es de no entendimiento. Sí, es esa… Es como tratar de comunicarme y no ser capaz de emitir el mensaje o recibirlo correctamente.

Otra de las cosas que he ido notando es que me sobran mucho las palabras cuando estoy con gente y sin embargo, siento infinitamente más que antes a quien tengo enfrente de mí. Tampoco aquí es una cuestión de ser introvertida, porque nunca lo he sido, solo que ahora noto que no hace falta tanto para lograr la verdadera conexión y comunicación. 

Y lo que más me fascina de lo que he ido adquiriendo o haciendo fuerte, es algo que aún no sé manejar ni explicar aún.

Hay muchas veces que siento a la gente dentro en el corazón y tengo una necesidad muy grande de decirlas aquello que me ha venido. (Y viene de manera variada…). Y lo hago ¡claro que lo hago! porque no falla nunca. No falla en el sentido de que emociona y sorprende, a mí la primera. Esto es algo genial… 

Pero claro, no todo es así idílico, no te creas. La otra cara de la moneda es que si la persona que tengo enfrente o dónde sea, no está en contacto con su propio corazón, yo no puedo acceder a ella aunque quiera. Es como si algo cortocircuitara. Lo cual me fastidia, pero es que la sensación es de estar a miles de galaxias de distancia sin capacidad de entendernos en absoluto. Y sin embargo, hay gente que está de verdad lejos y la siendo perfectamente. Y de esta gente que te digo, a alguna ni la conozco siquiera, pero la siento igual.

¡Qué cosas…! No lo puedo explicar aún… más allá de que la unión entre dos personas está siempre en el Corazón, y no en otro lugar.

Todo esto me ha ido sucediendo paulatinamente, casi sin darme cuenta y ni lo quiero evitar, ni lo quiero controlar porque es magnífico.

He descubierto que no hay comunicación y relación más veraz que la que se establece desde el corazón, y una vez que la conoces, no se puede volver a realizar de otra manera, aunque se quisiera. 

Cuando estoy entre un grupo de gente, me encanta escuchar, sentir y muchas veces se extrañan porque no hablo, lo cual no me había pasado nunca antes. Solía ser de las que hacía justo lo contrario. Ya te digo que nunca me he considerado una persona introvertida. 

El caso es que cuando logramos las relaciones con el corazón, se acaban ciertas cosas. Cosas como las etiquetas que nos ponemos o colgamos, o las normas y reglas establecidas. Se acaba el apego hacia la persona o la intención de control sobre ella. Fuera posesiones o «exigencias». Cuando las relaciones son de corazón, todo eso no tiene ningún tipo de sentido. Pero eso sí, buscas y toleras solo la honestidad y verdad del corazón, porque lo contrario como te decía, es por completo imposible de mantener de ninguna de las maneras, y el rechazo es directo. Como dos imanes por el lado en el que no existe conexión. Así es…

Llevo mucho tiempo compartiendo por todas las vías que puedo, que aquello que buscamos está en el corazón. Y eso, a veces no se entiende porque las palabras como Corazón o Amor, están muy manidas, y se ha echado demasiado merengue sobre ellas, sin embargo, son muy poderosas.

Mantener la atención en el corazón, cambia nuestra vida por completo. 

Además, al conectarnos con el corazón, no solo son diferentes las relaciones con las otras personas, lo son contigo en primera línea. Porque te nace de dentro una honestidad y una autenticidad que te hace mirarte en el espejo y de verdad querer comerte a besos. No hay nada como ser Verdad, con lo que eso implique o no. ¡Da lo mismo!

Hay mucho que reparar antes de podernos mirar en el corazón, porque al mirar, vemos todo lo que sobra y eso asusta. Pero… ¿sabes? no queda otra opción.

A parte de todo lo que te comparto, también siento que este periodo es un periodo de pura evolución y liberación, y antes o después, la asignatura de sanarnos y querernos bien, tendremos que superarla, o de manera voluntaria, o porque no nos quede más opción. 

Y el futuro que siento con claridad está lleno de sinceridad, honestidad y autenticidad. De relaciones de corazón. Es otro de los pasos orgánicos que estamos dando en este periodo tan bestial, se vea ya o no.

De ahí los desgarros y los zarandeos, para que aquello que sobra, podamos dejarlo ir de una vez por todas, y mirarnos unas personas a las otras desde dónde únicamente nos vemos de verdad. Desde ahí.

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Gracias por compartir

Sobre la autora

Iba a decir «escritora» pero en realidad me considero sencillamente adicta a la creatividad y a la necesidad de expresarme. Y escribiendo, sacio bien estos impulsos. Otra de mis adicciones es que todas las personas conozcan su poder interior. Y juntas mis adiciones, hacen muy buena combinación. Melómana sin remedio. Gran fan y acompañante de la meditación en grupo. Y coach de proyectos de Luz.

MI VISIÓN
Un mundo de personas despiertas y conscientes viviendo en armonía.

MI MISIÓN
Que todas las personas del planeta descubran la dicha de vivir desde su propósito y lo pongan al servicio.

Estoy en transformación constante y en estos hitos me encuentro hoy. Mañana ¿quién sabe?

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