Cada vez percibo con mayor claridad mi energía, y la que me rodea. Siento su Poder casi alquímico, sin límites y muy por encima de las películas del mundo que ven mis ojos. También he aprendido a protegerla o a equilibrarla, es decir, a mantenerla al nivel que le corresponde. 

Es cierto eso de que el poder del Amor es ilimitado. Lo es. Es nuestro súper Poder. 

También sé que es mi única responsabilidad tener mi energía elevada, de nadie más. 

Con la energía elevada eres imperturbable, por más que en la vida se te presenten pruebas de nivel, no hay quién te alcance. 

Yo me lo imagino así; soy una fuente de energía pura e inagotable, que si no sé cómo manejar, se desperdicia y se apaga, hasta nueva orden. 

Esto es lo que te propongo practicar. Hacer lo contrario es como abrir una válvula de escape y dejar que se pierda tu oro.

  1. Olvidarte de las excusa o las mentiras, por «inocentes» que sean. Cuando se hace, hay un decreto interno que consigue que pierdas integridad, por lo tanto Poder y valor por ti. Además, crees que la opinión y el juicio de terceros es cierto e importante, y más que tu sentir. Gran error.
  2. Nunca hacer nada hiriente a nadie. No es lo que hagas al de enfrente, ya que no tienes el poder de hacerle nada, sino la mera intención de herir o burlarte. Te lo estás haciendo a ti y te posicionas inmediatamente, te lo creas o no, en el nivel más bajo, el de la culpabilidad, y es de las emociones más dañinas que hemos inventado. También se conoce como karma chungo. 
  3. Evitar defenderte o crear diálogos internos imaginarios. Cuando te defiendes, aceptas que alguien te ha atacado. La indefesión es poderosa. No hay ataque si no se acepta. Y libera tu mente de todo discurso negativo. Échalo fuera en cuanto lo detectes. 
  4. No llevarte las conversaciones al nivel personal. Cuando consentimos que ocurra, nuestro nivel decrece con rapidez. Perdemos incluso fuerza muscular. 
  5. Ser siempre la misma persona, en todos los escenarios de tu vida. Eres un ser genuino, auténtico. Esta forma de presentarte al mundo hace que una vez más, tengas gran Poder interno. 
  6. Hacer aquello que tienes pendiente hacer. No dejar las cosas a medias o en el «cajón de tareas que ya haré» de la mente. Se hace ya, o se deja sin hacer para siempre. 

Y hay una última idea que te quiero compartir hoy y para esta me viene una imagen. La imagen es yo de pequeña queriendo subir por ejemplo a un muro o a ver algo que no alcanzo y un adulto me cede sus manos entrecruzadas para que yo ponga mi pie en ellas y darme el impulso necesario para subir o ver. 

Las manos son la energía de la adversidad. 

Nos asusta la adversidad e incluso huimos de ella. Y la adversidad sin embargo, es nuestra aliada. 

No quiero decir con esto que tengamos que vivir en un mundo de dificultad, ya sabes que nunca te diría algo así porque creo y vivo justo en lo contrario, en un Universo es amable, y sencillo. Sobre todo sencillo. 

Pero, en este camino a veces necesitamos energía que nos impulse a seguir creciendo y expandiéndonos, y aquí la adversidad es nuestra aliada. 

Puede venir en forma de conflicto ante una situación o una persona, pero siempre lo hace para favorecerte. Los pequeños o grandes inconvenientes que te encuentras en la vida, llevan una energía detrás del envoltorio, y si la usas a tu favor, te asciende como la espuma. 

A lo mejor la emoción que la envuelve es rabia, tristeza, desconcierto, sentimiento de injusticia… da igual, si investigas un poco, detrás hay una energía poderosísima que siempre va a tu favor si sabes cómo realizar la «alquimia». Aquí está su magia. 

Por lo tanto ante al adversidad, sea del tipo que sea…

7. Agradece y dite este decreto en tu interior que te comparto, es el que me digo yo y funciona al instante. Yo lo hago cuando me encuentro en situaciones o con personas que protagonizan bajo mi percepción, este tipo de capítulos, digamos, contradictorios. Es mi forma de anularlo de inmediato. 

Me aquieto y me imagino una gran bola de luz dorada en mi pecho y me digo:  «toda esta energía que esta situación está generando, viene a mi favor, me impulsa y me eleva al siguiente salto cuántico. Gracias, gracias, gracias.» 

Somos alquimia pura. Capaces de transformar lo adverso en aliado. El laboratorio está en tu pecho, y desde ahí emana el resultado de tu magia.