A veces divagamos sobre el amor hacia uno mismo y nos perdemos al intentar alcanzarlo. 

Nos volvemos egoístas, nos aislamos, nos hacemos egocéntricos, buscamos la satisfacción del momento, cedemos ante las exigencias del cuerpo, miramos únicamente nuestro interés, pensamos en recibir, nos psicoanalizamos con frecuencia, creemos que amarnos tiene que ver con decirnos muchas veces todo lo que valemos o merecemos… podemos llegar a invertir siglos en esto y aún así no alcanzarlo nunca. 

¿Te has planteado alguna vez si te amas de verdad y si es así qué es el amor hacia ti?

No te vayas a hacer la manicura ni te vayas a spas para “amarte”, eso está muy bien pero no es por ahí. 

Tampoco intentes echarte flores muy a menudo, igual puedes empezar por hablarte bien, pero no es esa la clave. 

No te juntes solo con gente que te agrada o que te dice lo que quieres escuchar, esa solución está muy lejos de la Verdad. 

El otro día alguien me decía “¿cómo puedo llegar a amarme?” y le respondí lo que cada día grita más fuerte desde mi Corazón, “amando a los demás”. 

¿Qué es amar a los demás? ¿tolerarlos? ¿llevarme bien con ellos? ¿compartir gustos?

No, no es eso. 

Amar a los demás es verme en ellos. Amar es tener una visión de Unidad. Amar es buscar la chispa de Amor que hay dentro de cada uno de nosotros, y no parar hasta encontrarla y saborearla. 

Porque encontrándola en los demás, la estás haciendo real en ti. Y entonces habrás dado con la clave, que tú no puedes amarte porque tú eres solo Amor. 

Y esa clave está en los demás. 

Cuando estoy en silencio siempre digo a mi Corazón, “dime quién, dónde y cuándo y dame lucidez para verlo” y entonces empiezo a encontrarlo por todas partes, porque siempre estuvo ahí. “El Amor está en todas partes” no es solo la letra de una canción, resulta una Verdad tan obvia que te preguntas cómo antes no la veías.

Y de repente sientes un Amor desbordante hacia todos y hacia todo, y eso te incluye a ti. 

Entonces es cuando nos estamos amando a pecho abierto. Y también solo entonces estaremos amando al resto de los participantes de este gran juego de la Vida. 

El otro día un amigo me dijo algo increíblemente bello, “una vez, de repente entendí que todos somos Uno significa que todo lo que yo hago a los demás repercute en los demás y en mí. También entendí que todo lo que me hago a mí, repercute en los demás y en mí. Y que debíamos ser conscientes de ello. Que somos un gran cuerpo formado por pequeñas células, y todas somos lo mismo.” 

Este amigo también me contó que sintió tanto Amor de golpe que pensaba que iba a estallar. Y nunca se le ha olvidado eso que de una, se le reveló.

A mí me parece una fórmula tan perfecta que me abruma. Salir a la calle y poner esa visión intencionada y ver lo que ocurre a tu alrededor es magnífico. 

Es el poder del Universo, que resulta que estaba en ti. Que tú eres el Universo y el Universo eres tú. Que eres infinitud y grandeza en todo su esplendor. Y como en una sacudida, sientes mucha ternura por los días en los que buscabas cómo Amarte, cuando lo que Es, no se puede buscar a sí mismo ya que nunca se fue a ningún lugar.