Hace poco alguien me preguntaba: «¿a ti qué te pone nerviosa?». La gente que no se atreve a vivir, eso me pone muy nerviosa. 

Y para que esos nervios que me provoca estén bien canalizados, creo todo lo que creo y así poder ayudar a las personas a arriesgarse a VIVIR, que no es lo mismo que sobrevivir, que es lo que hace la mayoría. 

Dentro de estas cosas que me ponen nerviosa, está la flojera. La falta de energía vital. ¡Es algo que me supera! La gente que va por la vida conformándose y como zoombies. Que no se levantan por la mañana con ganas de comerse el día que tienen por delante. No lo soporto. 

Cuando no nos vamos a la cama con total satisfacción de haber dado lo mejor de lo mejor en nuestra jornada. En serio… ¡no puedo! 

Nunca he sido blanda en mis acompañamientos, en ninguno de ellos. En los últimos dos meses estoy teniendo unas revelaciones y unos insights que me están están provocando movimientos sísmicos en el cerebro. Y, entre otras de las miles cosas que he visto, ha sido que el hecho de que no sea blanda, es una herramienta excelente para lo que hago, porque ayuda a despertar. Y además, es una característica común entre quienes pretendemos marcar una diferencia en el mundo. 

Lo blandito y soft nunca me ha gustado y ahora entiendo mejor el motivo. 

Cada persona que logra superarse a sí misma, gracias a cualquiera de los caminos que comparto y a su confianza en mí, me hace hasta aplaudir y gritar de alegría. ¡Menuda panda de valientes!

Y no me vale todo el mundo, ni de lejos. Tengo claro que en este nuevo periodo de Mi plan Be, tenemos mucho curro por delante y necesito energía sólida para ello. Por lo tanto, a quienes acompaño, también los elijo yo, no solo me eligen a mí. Y lo que te digo, orgullo máximo.

Nadie sabrá nunca lo que supone, y nunca podré expresar con palabras el contento que siento cuando alguien gana una batalla a su miedo. El que sea. Es que, como decía en mis redes sociales esta mañana, lo devoraría a besos, de verdad. 

Porque esta persona, aunque no lo sepa, ha elegido VIVIR en lugar de morir. Y eso es fuerte. 

Supongo que parte es mi carácter y parte mi experiencia vital lo que ha logrado que sea así. El caso es que me dado cuenta de que hace muy bien, y que hace que sea muy auténtico todo el recorrido que realizamos quienes acompaño y yo. 

Hoy se lo decía a alguien en un webinar, dándole la enhorabuena por haber elegido hacer lo contrario a lo que el miedo le pedía.

Es a base de estas pequeñas decisiones cómo vamos caminado en el proceso y determinado nuestra vida y su sentido. Con determinación, firmeza y jugando. El juego en todo esto es imprescindible, porque también como veíamos hace unas horas, si no nos tomamos nada tan en serio, todo es mucho más fácil de superar y trascender. 

Te voy a compartir la diferencia que yo encuentro entre Vivir y sobrevivir. Por si te sirve y te da alguna clave. Te digo que la mayoría, si no es consciente, está en plena supervivencia constante. Con miedo a hacer cualquier movimiento, no vaya a ser que el día de mañana sea diferente al de hoy. 

¡Oh Dios! No puedo, de verdad. Será que estoy tan fuera de la caja que ya ni sé dónde está la caja, y cuando veo a alguien dentro, me dan ganas de sacarlo de las orejas de esa trampa. 

Sobrevivir es hacer lo que te han dicho que tienes que hacer, sin cuestionarte más. Vivir es hacer lo que sientes que quieres hacer, sin cuestionarte más.

Sé que es difícil romper con esa barrera que separa una visión de la otra. Y ahora he entendido también todos los aprendizajes y superaciones que traen consigo las dificultades, el dolor, los miedos, los traumas, la soledad, las dudas, la oscuridad… Son una completa y verdadera bendición. Porque cada una de esas experiencias te hace elegir vivir. 

Cuando miras a la muerte, recibes el don de ver la VIDA. Y este es el mayor regalo que, en este plano, se pueda recibir. 

Como ya escribía en entradas en el blog anteriores, sin la sombra no somos luz. Y creo que de las principales ventajas que he tenido yo frente a la mayoría, es que la vida me empujó a mis demonios de cabeza, y me propuse hacer las paces con ellos. Mi vida no está marcada por las medias tintas. Y esa es otra de las virtudes que me he traído de mi viaje. 

Y a pesar de estar de fango hasta el cuello, ¡siempre seguí! ¡Concho! Esto es lo que me altera, el quedarse permanente en ese limbo de lamentaciones cuando, a la mayoría realmente, no les ocurre nada. El fango no les llega ni al tobillo. Por lo tanto es todo y solo un «no tener furia de vivir». ¡ARRGRG!

Y que conste que el fango no tiene que cubrirte, porque ya hay personas que conocemos el camino, y lo estamos compartiendo por activa y por pasiva para que se pueda elegir mayor amabilidad en estos «despertares», que antes o después, todo el mundo experimentará. 

Por eso, porque cada día y a cada rato me paro a flipar con lo precioso que es VIVIR, lo que valoro mi existencia y mi vida, y la de cosas que se pueden hacer y crear cuando estamos en modo VIVIR ON, me dan ganas de ir por ahí zarandeando a personas que no se creen capaces, o que tienen miedo de apostar por su vida. 

Si pudiera expresar cómo las veo yo a cada una de ellas…

Eso también es duro. Ver diamantes que no se ven a sí mismos. Una completa frustración que intento paliar cada día con lo que voy creando. 

El caso es que me sale una energía de dentro que me da impulso de sobra para seguir creando este mundo que veo con tanta claridad, y que veía incluso cuando me perdía en mi oscuridad. Ha estado siempre ahí, mostrando el camino.

A las personas, hasta las más incrédulas, cuando hablan conmigo, se les refleja en sus pupilas mi visión. Eso es mágico. 

Viene tiempo de mucho trabajo, ya lo escribía en el anterior post, la energía nos está diciendo que aceleremos. Nos dice que demos vida a proyectos de luz, que nos expresemos por todas las vías que necesitemos. Que es ahora y que hay mucho poder desplegado a nuestro favor. Es nuestro momento.

Todo eso dice la energía (y más). 

Sobre vivir va lo de hoy. Y yo te seguiré insistiendo (o zarandeando con mis palabras) en que no te creas que tienes otra obligación que no sea esa. Dejar de sobrevivir y vivir cada día.

Y, eso sí, preguntarte una y otra vez, cuál es tu misión por estos lares… y cumplirla. VIVIR, sobre todo, va por ahí… Pero eso es otro tema, para otro post.

Gracias por compartir

Sobre la autora

Iba a decir «escritora» pero en realidad me considero sencillamente adicta a la creatividad y a la necesidad de expresarme. Y escribiendo, sacio bien estos impulsos. Otra de mis adicciones es que todas las personas conozcan su poder interior. Y juntas mis adiciones, hacen muy buena combinación. Melómana sin remedio. Gran fan y acompañante de la meditación en grupo. Y coach de proyectos de Luz.

MI VISIÓN
Un mundo de personas despiertas y conscientes viviendo en armonía.

MI MISIÓN
Que todas las personas del planeta descubran la dicha de vivir desde su propósito y lo pongan al servicio.

Estoy en transformación constante y en estos hitos me encuentro hoy. Mañana ¿quién sabe?

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