Esta idea, «somos imanes», me aterrizó un día en uno de mis paseos. No me acuerdo exactamente cuándo sucedió pero fue aquí, en Roma.

Evidentemente, no era la primera vez que la usaba ni que la sentía, nada nuevo. Pura ley de la atracción y de la manifestación de la que leemos y escuchamos siempre. Todo el mundo se lo sabe, ¿no? Sin embargo, hay principios que comprenderlos, al menos para mí, es un proceso que va por capas.

Ocurre a menudo que tras un silencio buscado, aparecen ideas o «revelaciones» como de la nada. Como si por instantes abriéramos las puertas de una fuente de sabiduría que está al alcance de quien quiera. Es por esto, que siempre y en cada uno de los acompañamientos que realizo, hay una parte «obligatoria» de fomentar este espacio, ya sea a través de los paseos, la meditación, la escritura… ¡o todo a la vez! Así que, cuando me sucede algo así como que una idea me interrumpa el silencio, la tomo muy «en serio».

Ese día me llegó esta frase «somos imanes». Parece que la pude entender bastante mejor de lo que lo había logrado hasta el momento. Y me la quedé para repetírmela una y otra vez, hasta que se integrara bien. 

Yo creo, con convicción, que para saber de lo que sea, solo tienes que quererlo de verdad, y todo lo que vayas necesitando para alcanzar ese conocimiento que tu alma está demandando, se te va presentando por el camino o lo vas asimilando, como digo, por capas, y a golpe de revelaciones. Y también creo que el nivel o el tope, lo decides tú.

Si elegimos pararnos en cierto estadio, está bien. A mí me resulta imposible hacerlo porque es fascinante todo lo que descubro más allá de nuestros cinco sentidos, y lo infinito de nuestro alcance (si nos dejamos llevar). Así que continúo. Y además, como vengo sintiendo hace meses, este «lugar» de misterio y magia está más accesible que nunca, por lo tanto, más interesante aún. 

«Somos imanes» me cayó de tal manera que me paré en un lugar exacto de Roma (que sí recuerdo bien) y la escribí en mi cuaderno para no perderla, como el oro que son estas cosas. 

Cuando cala la ley de la atracción, te das cuenta de lo relevante que es comprenderla de verdad.

Mi prioridad desde hace tiempo (y más desde ese momento) es emitir la vibración adecuada, es decir, la más elevada que sea capaz de crear desde el centro de mi pecho.

No permito que nada enturbie ese sentir, y si lo hace, si me confundo, me paro esté haciendo lo que esté haciendo, y vuelvo a mí tan pronto pueda.

Suelo respirar, agradecer, mirar con lupa aquello que me ha hecho perder el centro, y liberarlo como sea que se necesita hacer. Tarde lo que tarde, es lo más importante.

¿Sabes por qué?

Porque desde ese momento en el que ese «somos imanes» me golpeó, he podido comprobar con una precisión increíble, la verdad de esas palabras. Y abruma. Además, te abre la posibilidad de convertirte en quien crea tu experiencia en este vida de manera consciente y a la vez, de sentir algo que no hay palabras para explicar; la unidad con todo. 

A veces me gustaría saber dibujar o poder expresar con imágenes cómo lo veo. Es como si con cada paso que damos fuéramos abriendo líneas de vida que corresponden a nuestro estado interno, y lo de fuera solo siguiera fielmente a lo de dentro. Y cada experiencia, cada persona, cada cruce, cada situación, tenga que ver con cómo vibras tú, y qué hay en tu inconsciente.

Recordemos que solo somos conscientes del 5% (más o menos). 

Siempre intento crear o buscar los caminos más sencillos y directos para llegar a nuestra verdad.

No hay mejor manera de vernos, que observando aquello que atraemos. 

Sea como sea, eres tú. Y cuando llegas a entenderlo desde dentro, es decir, como de verdad se entiende las cosas, solo sientes Amor enorme por cada una de la vivencias que se te dan. Todas te están llevando a ti. A verte y por lo tanto, a apreciarte y apreciar. Y a mejorar, evolucionar, limpiar y liberar. 

Además, cuando nuestro estado es de vibración elevada, nos hacemos mucho más conscientes de cómo influimos en nuestro entorno, y por lo tanto, de nuestra responsabilidad como creadoras y creadores que somos. 

Antes tenía un poco de «conflicto» con esto de crear, porque me gusta la sorpresa. No profundizaba demasiado en ello. Prefería no «pedir nada conscientemente» y dejar que se fuera dando de la mejor de las maneras y ¡me han ocurrido cosas increíbles, la verdad! Pero ahora me he dado cuenta de que es lo uno y lo otro. Que puedo crear mi vida, mi día a día, y a la vez, apartarme para dejar espacio a lo inesperado, y seguir gozando de esta magia genial e ilimitada. Es casi nuestro derecho hacerlo.

Cada vez siento más claro que estamos aquí para re-descubrir nuestro potencial, y ¡darle alas! 

Somos imanes. Este es en el estadio en el que, en estos momentos, me encuentro investigando. Aún voy de puntillas ¡pero voy! porque como te decía, me fascina demasiado como para pararme ahora.

Y como suelo hacer, te contaré lo que crea que pueda servirte 😉 

*****

Si quieres seguir leyendo, puedes seguir por aquí:

La manifestación

La magia del paseo

Domina cualquier tema que te propongas