Esa semana está siendo intensa y ha supuesto uno de mis mayores saltos vitales. Y mira que he dado. Esta semana la podría titular «superación». 

Lo importante es que tú sepas dónde te diriges. 

Siempre he defendido la capacidad ilimitada del ser humano. Y me he enfocado como una leona en ello. Poca gente (muy poca) sabía los temas que yo misma estaba trascendiendo, porque han sido tan indescriptiblemente dolorosos, que no podía ni hablarlos. 

Sabes que una sanación se ha completado cuando eres capaz de contarlo. ¿Antes? Ni de broma.

Te desmontas. Pierdes el foco. Dudas de ti. Te hundes. Al mínimo comentario hiriente, estás perdida. 

El camino de la superación es estimulante y demoledor, a partes iguales. 

Por más que te creas que la superación ha sucedido, te estás engañando. Sucede en el momento en el que puedes hablar de ello con normalidad y tranquilidad. Y cuando has hecho las paces contigo. Ahí.

Esta mañana me decía un buen amigo: «me parece increíble que hables de todo ello y que sonrías». 

Porque hasta que no lo he podido hacer, no lo he hecho. Me sabía el recorrido y sabía que tenía que caminarlo, sin más,  y que antes o después, llegaría a destino. 

Durante todo este camino, ¿te cuento todo lo que he vivido? 

Mejor no. 

Lo que sí me ha sucedido este tiempo es que desde el primer día me dije que yo no era una víctima y que no pensaba victimizarme ni un solo minuto. Que era mi camino y que era perfecto tal y cómo estaba dándose. Me enfoqué en la gratitud, el perdón, el aprendizaje bestial que recibí desde el minuto cero, y me centré en cuidar y sanar a mi niña interior. 

Cuando una persona sabe lo que es mejor para ella porque lo experimenta, quiere lo mejor para los demás, siempre. 

Este tiempo he acompañado y compartido toda la luz que he ido descubriendo a través de la sombra. Y por eso, jamás admití la actitud del victimismo. Porque sabía que esa actitud solo te hundía y te mantenía en el estanque. Mi rechazo era directo e implacable. Según han ido pasando los años, más. 

Mucha gente me ha criticado. Casi siempre indirectamente (porque la valentía, hay que tenerla incluso para criticar), y me han dicho de todo, entre otras cosas que era poco empática. Sin saber, que el dolor que yo conocía era tan mordaz, que mi única y verdadera intención siempre ha sido que las personas salieran de él lo más pronto posible. Lo que yo hacía, conmigo. Ni más ni menos.

Por lo tanto, este tipo de «ataques» (si se les puede llegar a llamar así) me hacían sonreír dentro de mí, y me daban el coraje y la rabia suficiente para hacerlo el doble de bien la próxima vez. Fuerte. Sin condescendencias, ni hacer perder el tiempo a nadie rebozándose en el lodo. Sino saltando de él como fieras. Porque pronto entendí que si permanecías ahí más del tiempo justo, corrías el riesgo de perderte para siempre.

Así que cualquier crítica en estos años a mis métodos ¡gracias! porque de verdad no os imagináis lo que me habéis ayudado a dar poder a mis proyectos.

Y cómo te decía al principio, en el camino de la superación, lo importante es que tú sepas dónde vas. Porque si tú lo tienes claro, cualquier viento en contra, no te afecta en absoluto. Incluso lo puedes usar a tu favor, entendiendo cómo funcionan las energías y las intenciones que le demos. Manejando las luces y las sombras siempre a tu favor. 

El camino se camina.

Lo digo desde el principio. Por eso, quienes se apuntan a mis aventuras, saben que van a recorrer un buen trecho de él. Y también saben que van a sudar y rabiar. Porque el camino de superación no es blando. No te permite despistarte ni un poco. 

Supongo que el hecho de haberlo podido comprobar en el extremo, es lo que me da tanta seguridad para afirmarlo. Pero te aseguro que si quieres superarte de verdad, vas a tener que darlo todo. 

Sé que mis métodos no son para todo el mundo. Pero es que todo el mundo no es para mis métodos. Ni lo pretendo.

Si eres de las personas que necesitas que le digan una y otra vez la mala suerte que tiene en la vida, o lo bien que lo está haciendo aunque no llegue a ningún sitio, ni se lo curre como sé que puede, ¡olvídate de mí! Porque yo he visto con mis propios ojos y mi piel de dónde puede partir una persona y dónde puede llegar.

Te hablo de paz interior y conexión a muchos niveles y dimensiones. Libertad y autenciticidad. Desprogramación. Realización. Coherencia. Confianza. Amor propio. Propósito. Y lo más importante de todo, capacidad de eliminar miedo tantas veces como sea necesario. Y no admito ni por asomo, personas que estén cómodas sin ser su mejor versión cada día. Quiero gente con sangre en las venas. Nada que yo no haya dado primero. Porque es curioso cómo la gente quiere llegar a todos estos estados, pero cuando saben lo que les va a pedir el camino de superación, empiezan a titubear. Sí, hay un precio. Y que nadie te cuente lo contrario, porque te estará mintiendo.

Este amigo también me ha dicho: «eres la persona que es más ella misma, que conozco». Creo que esto es lo más bonito que te puedan decir. Por lo menos, a mí me lo parece. 

La superación nos va a exigir quitarnos máscaras, miedos, las barreras, los patrones, las creencias. Nos va a hacer aprender a manejarnos entre la luz y la sombra. A mirarnos en el espejo a los ojos y con completa admiración por nuestra autenticidad, por habernos encontrado por fin.

Y eso, no es comparable, ni perdonable de lograr en esta oportunidad que tenemos de vivir. 

No, una vez se conoce, de ahí no se baja. Ni pretendes que nadie baje. Cuando quieres lo mejor para ti, quieres lo mejor para el resto. Antes, no es posible. 

La superación tiene otra característica, y es que nunca para. Siempre hay más que trascender y que aprender. Y creo, que es lo más estimulante de todo. Porque una vez te conoces las reglas del juego, lo demás solo es ir tirando. Cada día con un límite menos, y un súperpoder más. 

No es para todo el mundo, pero no me digas que no lo quieres recorrer, porque no te creería.

Porque lo que sí es de todo el mundo, es la capacidad de superación. Desde que nacemos, hasta que nos perdemos. Solo hay que desear de verdad recuperar lo que es tuyo, por derecho.

Gracias por compartir

Sobre la autora

Iba a decir «escritora» pero en realidad me considero sencillamente adicta a la creatividad y a la necesidad de expresarme. Y escribiendo, sacio bien estos impulsos. Otra de mis adicciones es que todas las personas conozcan su poder interior. Y juntas mis adiciones, hacen muy buena combinación. Melómana sin remedio. Gran fan y acompañante de la meditación en grupo. Y coach de proyectos de Luz.

MI VISIÓN
Un mundo de personas despiertas y conscientes viviendo en armonía.

MI MISIÓN
Que todas las personas del planeta descubran la dicha de vivir desde su propósito y lo pongan al servicio.

Estoy en transformación constante y en estos hitos me encuentro hoy. Mañana ¿quién sabe?

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2 comentarios

  1. Gracias por el blog, y por esta entrada : superación. Me gusta mucho. Yo soy de las que a veces se estanca en el lodo, aunque enseguida quiero salir de él!! A veces cuesta, pero ahí vamos!!! Y mensajes como los que transmites ayudan a no quedarse atrapada! Gracias de corazón ♥️

    1. ¡Gracias Alicia! Lo importante es identificar el lodo y salir de él tantas veces como sea necesario sacando de él, por supuesto, todo lo que nos aporta y usando su energía poderosa a nuestro favor. Un abrazo enorme. No sabes cómo me alegra que te llegue lo que escribo. Mil gracias por tus comentarios, son impulso fuerte. <3

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