Hoy te ofrezco acompañarte a dar un paso más. Y sobre todo me quiero dirigir a todas a aquellas personas que de una manera profesional o personal, sienten la llamada de «ayudar», sea como sea la forma de este impulso. A lo mejor son terapeutas, a lo mejor no. 

Si por algo he trabajado mucho, es por desarrollar un método en el que la persona que viene a sesiones no tenga que asistir ni cada poco tiempo ni durante demasiadas ocasiones.

Sin duda, me gusta la eficiencia y la sencillez y siempre he huido de lo que me demandaba dependencia, o demasiada inversión de tiempo.

Por ello este es mi sello y mi «secreto», y quiero compartirte cómo hago que esta intuición, funcione. Va dirigido en especial a todos los terapeutas, profesionales o no, que sienten la llamada a acompañar. 

También creo que es necesario que demos este paso hacia adelante porque dime, para qué más gente afectada por métodos que ya no sirven. A lo mejor son atractivos por un tiempo, pero a la larga pasan factura. 

Siguiendo con la idea, ayer me llegaron estas palabras que agradezco infinito. Son de una persona que hace diez días vino a primera sesión conmigo:  «cuando salí de tu despacho iba como si de una nube se tratara pensando -¿qué tipo de magia es esa?». 

Pues bien, hoy te comparto esta es la magia. No sabes cómo deseo que te llegue. 

Y además, me encantaría que todos mis colegas terapeutas de profesión, la aplicaran.

De verdad que la terapia no tiene porqué ser un proceso pesado, largo, doloroso y con resultados «a medias» para el paciente, cliente o como le llamemos. 

Así que hoy te invito a abrir tu mente una vez más, sin juicios. 

Por lo tanto, estas son mi premisas previas:

  • No veo nada tal y como es, lo veo con mis «taras» particulares. Siempre proyecto mi inconsciente en quien tengo delante. 
  • No puedo ayudar a nadie. Es una de las mayores mentiras del ego. Es súper egoico pensar que se puede ayudar a alguien. Toda necesidad que se ve es de quién la ve. 
  • Mis proyecciones crean la «realidad» con la que me enfrento a diario. 
  • No hay nada ni nadie separado de lo que soy. Soy Conciencia. Soy todo lo que percibo. 
  • Siempre estoy delante de aquella persona que es justo con la que daremos el siguiente paso. Ambas personas. La que supuestamente ayuda y la que supuestamente pide ayuda. 
  • Todo siempre tiene que ver conmigo. No es tu camino y el mío. Es el mío proyectado en ti. 
  • Ha de haber un principio de humildad en el que nos reconozcamos que ni hemos despertado, ni nos hemos sanado y nos queda un trecho por recorrer junto a todas las personas con las que compartimos. Esta humildad nos lleva a la Unidad. 

Podría seguir aunque es siempre lo mismo, como ves. Pero ocurre que hay ciertas ideas que debemos repetir hasta la saciedad para permitir que calen.

Pues hazlo. Repite e insiste. Por favor. Terapeutas, buscad siempre el resultado más elevado para todas las partes implicadas. 

Jung dice algo así (no recuerdo la frase literal); «no existe terapeuta si no se siente herido por su paciente y trabaja desde ese dolor».

¿Ya sabes qué te intento decir?

Terapeuta, psicoanalista, psicóloga, gurú, amigo o amiga, hermana, padre o madre, hija, vecino, compañera, nieto, maestra de yoga:

Sana en ti lo que crees ver en los demás, permíteles ser libres de tus proyecciones. Crece junto a la persona que esta maravilla de Universo te ha enviado, porque compartís camino. 

Nada es casual. Todo es cuántico. 

En consecuencia, no quieras ayudar a nadie. Escapa de tu ego que es quien te dice que puedes hacerlo. Limpia en ti. 

Dicen que quienes están libres de ego con su sola presencia, sanan y elevan a quienes están cerca suyo. Y yo sé que es ahí hacia donde se dirige la humanidad. 

Hazlo ya entonces. No es una virtud de unas pocas personas elegidas. Hoy se nos está llamado a todas las almas que quieran escuchar. 

¿Qué sentido tiene la demora?

El tiempo como tal no existe pero mientras nos lo creemos, es oro.