¿La creatividad es de todos o de unos pocos que han nacido con “estrella”?

La creatividad es nuestro estado natural de ser, somos creatividad. 

Lo demás son añadidos artificiales. Es como si a una macedonia de frutas, le hubiéramos echado merengue, azúcar, chocolate, virutas de caramelo… y por eso consideráramos que no hay fruta o que la fruta nunca existió.

La fruta es la base, lo demás son adornos que “despistan” y enmascaran, si los quitamos vemos la esencia, que es natural, está llena de nutrientes y no le falta nada. Es fruta, sin pretensión de ser otra cosa.

Lo mismo pasa con la creatividad, no es “computable” pensar que unos tienen y otros no. Somos todos exactamente lo mismo, cada uno obviamente con sus características especiales, pero el mismo trozo de la misma tarta o la misma cantidad de frutas en el plato.

Pensar en estos términos de igualdad supone un golpe duro para el ego. El primer paso es entender que no estás ni por arriba ni por abajo, ¡somos iguales!.

A la creatividad, como casi todas las cuestiones interesantes en la vida, hay que conquistarla, seducirla, solo así se muestra, tímidamente al principio para hacerlo con total nitidez después.

A todos nos habla, si crees que a ti no, presta un poco más de atención y verás cómo tienes muchas más “llamadas perdidas” de las que crees.

Recuerdo una vez que una persona me dijo “mira que son bonitos los áticos de Madrid, me encantaría hacer fotos para que todos vieran el Madrid que yo veo.” Enseguida le animé a hacerlo y por un instante le brillaron los ojos, instante después desechó la idea, tomándola por una tontería fuera de lugar.

Así funcionamos si no le ponemos conciencia.

Yo lo que vi fue lo siguiente: la creatividad queriendo salir a flote, tratando de hacerse ver, y de repente “plaf” portazo en la cara. ¡Hasta más ver, amiga!

¿Te reconoces?

Me he descubierto muchas pasiones y una de ellas es disfrutar ese brillo en los ojos que se le pone a las personas cuando hablan de lo que aman, lo veo y me sigue alucinando la vida que desprende, por eso me empeño por activa y por pasiva en que hagamos lo que sea necesario para permitirle salir.

No tiene sentido nada si no. Lo repito, nada te cuadra. Es como vivir en gris o en color. 

Hoy hablaba con otra persona que muy feliz me ha contado que escribía un blog de ficción, de verdad que por un instante rebosaba plenitud, grandeza, seguridad… luego me ha dicho que todo su entorno le advierte que de “eso” no podrá vivir… y la luz se apaga ipso facto. ¡Es tremendo!, ¡lo veo tan claro!. Me dan ganas de ponerme las manos en la cabeza y gritar ¡noooo!.

¿Quién te dice que tienes que ser un best-seller, colgar tus cuadros en el Thyssen o actuar en un rodaje de Hollywood?.

Empezamos la casa por el tejado.

Tú solo tienes que descubrir dónde está tu brillo y conseguir que no se apague nunca. Ya está. Lo demás se irá viendo y se irá dando (puedes indagar más en este post). Porque felicidad, trae más felicidad, la vida se encargará de que puedas seguir brillando y haciendo brillar. Tú de eso no te tienes que preocupar. Lo único que tienes que hacer es dejar libre al prisionero. 

¿Y cómo abrimos la puerta?

Aquí te dejo algunos trucos.

  • Haz algo divertido casi a diario. La creatividad sale cuando estás distendido, relajado, con las defensas bajas, sin pretender mantener la imagen.
  • Sé un niño. Juega como un niño, piensa como un niño, despreocúpate como un niño.
  • Rodéate de arte y artistas. Es contagioso. El fin de semana pasado fui al concierto de James Rhodes y te prometo que salí con ganas de tocar el piano. Quería desdoblarme para poder dedicar 8 horas al día a practicar. La creatividad es un virus alucinante, ¡deja que se extienda en ti!.
  • No te des tanta importancia. La creatividad se bloquea por miedo al fracaso o a la crítica. ¿Qué es tan relevante? de verdad, piénsalo… es absurdo. No tienes que gustar, no tienes que tener fans, solo tienes que poder expresarte y liberar esa parte inmensa que está dentro de ti.
  • Experimenta con diferentes disciplinas. Prueba la música, la pintura, el baile, el teatro, el macramé, la arcilla, la costura, la escayola, la escritura, la restauración… ¡yo qué sé!, hay mil cosas. Vete moviéndote de una a otra hasta que la chispa salte, y de un lado quizás llegues a otro y finalmente a tu lugar.
  • Entusiásmate con la vida. Suena utópico pero no lo es. De hecho deberíamos vivir así. Entusiasmados, alucinando con este mundo y sorprendidos a diario. Como los niños, los reyes de la creatividad. No seamos tan aburridos, vuelve a conectar con tu inocencia.
  • Busca silencio. Pasea, ve a la naturaleza, medita. Deja hueco para que te pueda hablar y tú estés dispuesto a escuchar.

“Otros han visto lo que es y preguntaron por qué. Yo he visto qué podría ser y he preguntado por qué no.” Pablo Picasso