¿Para ti el trabajo es igual a felicidad o a condena?

Según la etimología del término «trabajo», la Wikipedia dice lo siguiente;

«la palabra -trabajo- deriva del latín tripalium, que era una herramienta parecida a un cepo con tres puntas o pies que se usaba inicialmente para sujetar caballos o bueyes y así poder herrarlos. También se usaba como instrumento de tortura para castigar esclavos o reos. De ahí que tripaliare significa ‘tortura’, ‘atormentar’, ‘causar dolor’».

Con esta definición que todos llevamos dentro, de manera consciente o no, dime: ¿quién va a creerse que trabajar te puede hacer feliz? Suena a «cuento chino», a fantasía, incluso a locura.

Hemos asumido esta manera de esclavitud, que no nos la impone nadie más que nosotros mismos.

Lo cierto es que hubo un tiempo en el que era más grande el número de personas que pensaban de esta manera. Ahora y dando mil gracias, cada vez más son los que consideran que debe haber otra forma de vivir. 

Este no es un post en el que te anime a emprender, porque no todos tienen que emprender sí o sí. Estaríamos yendo a otro tipo de esclavitud. Volveríamos a caer en nuestra propia trampa. Lo que voy a tratar de transmitir es que desarrollo laboral y felicidad son lo mismo y que los tiempos modernos, ahora son otros.

Tenemos que despertar a otra forma de entender la vida laboral. Lo primero que debemos asumir es que nada ni nadie nos obliga a estar dónde estamos o a hacer lo que estamos haciendo. Las cadenas que creemos que tenemos al cuello son imaginarias, y las podemos soltar en el momento que así lo deseemos.

Si somos capaces de mantener este pensamiento constante, ya estamos cambiando la emoción que sentimos cada día en nuestro rol. Libertad frente a condena, y no es un engaño, es así.

«Un hombre satisfecho no está nunca decepcionado. El que sabe cuándo tiene que parar no tiene problemas. Siempre estará seguro.» Tao Te King

Seguiríamos con darle a todo la relevancia que realmente tiene. A veces parece que se nos va la vida en aquello que estamos realizando, y otras realmente se nos va.

Recuerdo una persona que hablaba hace años de «cociente de optimismo en el trabajo» Emilio Duró, y de manera muy divertida y dura a la vez, contaba cómo estuvo a punto de morir de un infarto un día que, siendo director de una famosa marca de yogures, una operación no salió como se esperaba. Mientras iba en la ambulancia camino del hospital pensaba «como me muera por una partida de yogures de limón que no ha llegado, me echan del cielo por imbécil».

¿Es así o no?

Otro punto que nos convierte en seres libres es tratar de hacer cada una de nuestras tareas de manera excelente, porque excelencia trae excelencia. De verdad nunca sabes dónde te va a llevar aquello que estás aprendiendo en este momento, es una cuestión de “dejarse llevar en el baile”.

¿Tu circunstancia es la que es en este instante y no sabes cómo salir de ella?

Da lo mejor de ti mismo, sé el mejor en lo que ahora mismo te acontece. De esa manera estarás en el presente sin lamentarte, y dejarás paso a lo que tenga que venir para ti. (Mientras te llega la inspiración del siguiente movimiento…)

Sé apasionado en todo lo que hagas, por pequeño que te parezca.

No demores ni un minuto más tu felicidad. Calidad trae calidad. Ahora, si eres «cutre», lo mismo vas a obtener. Recuerda esto de «cuando no sepas qué hacer, no hagas nada, estate quieto, aprende, mejora, y cuando lo sepas, corre a por ello». 

La Vida sólo quiere que aprendamos, pon en alerta todos tus sentidos para entender cuál es tu lección, e intégrala cuanto antes. De esta manera pasarás a la siguiente pantalla.

Y entre tanto, haz por buscar tu talento, tu pasión, porque lo que sí te puedo asegurar es que será entonces cuándo dejes de trabajar. Cuando no pensarás en el viernes, en las vacaciones de verano o en la paga extra. Será entonces cuando te resulte muy lejana la idea de jubilarte o retirarte, sino que lo único que desearás será dedicarte a ello todo el tiempo que puedas, además, la palabra «esfuerzo» habrá pasado a no formar parte de tu vocabulario.

«El Tao consiste en no hacer nada, aunque no quede nada por hacer.» Tao Te King