Me siento muy feliz, agradecida y con paz interna. Muchas belleza está llegando a mi vida de la manera más sorprendente. Y reviso qué es lo que he hecho para vivir en este estado y me doy cuenta de que todo te lo he ido compartiendo.

Pero sigo indagando para encontrar qué de nuevo tengo para ti hoy, y creo que lo veo.

Si algo ha evolucionado en los últimos meses, ha sido mi relación con la escritura. Ahora es un acto casi sagrado, en el que he encontrado escucha, consejos, medicina, magia y sabiduría. 

Y en este tiempo, se han ido creando herramientas que compruebo que funcionan y por eso hoy te las traigo. 

Cuando escribo entro en otra dimensión. Esto es literal. La escritura abre las puertas a un mundo que existe y se accede a través de esta vía. Es un mundo invisible de otra manera (al menos para mí). 

Y hoy no voy a profundizar en la escritura creativa o de ficción, porque en este caso, lo que ocurre es casi de película. Eso lo dejo para otro momento ya que aún la investigo. Me atrae con tanta fuerza desde que la estoy practicando, que sé que tiene mucho aún que mostrarme. 

Las herramientas de hoy son sencillas y precisamente por su sencillez, son poderosas. Muchas de ellas las he adaptado de algunas ideas que he aprendido de Julia Cameron. Esta mujer y su libro El camino del artista fue clave en mi vida. Quien pasa por sesiones conmigo, sabe que antes o después, acaba con este libro en las manos. Ahí te lo dejo. 

Para cada una de las propuestas de hoy, necesitarás un cuaderno muy molón para ti. Es importante que desde el principio le pongas la vibración adecuada. Hoy tenemos miles de opciones para conseguir material lindo. Deja a un lado la practicidad y échale Corazón.

Aquí van:

Cuaderno de expresión:

Este es un cuaderno que deberá ir contigo siempre, en tu bolso, mochila… Y yo lo trabajo cuando estoy fuera, no suelo hacerlo cuando estoy en casa o en el despacho. Primero me voy a dar un paseo largo sin rumbo fijo. El paseo es parte del ejercicio, pasear aclara la mente. Luego me paro en alguna cafetería o terraza, parque… y saco el cuaderno. Y comienzo a indagar en cómo me siento. Me gusta verlo como que soy una naranja y estoy haciendo un zumo de emociones o pensamientos que plasmo en el papel. 

Este ejercicio no pretende llegar a ningún lugar, solo al de la autoindagación. Puede durar unos veinte minutos o media hora. A lo mejor lo haces con pausas o interrupciones y se extiende más. Está bien. Me he dado cuenta que las «interrupciones» a veces nunca lo fueron. Y cuando sientes que ya está todo el «zumo fuera», paras. No hace falta que lo releas, porque el trabajo ya se ha hecho.

Si has averiguado algo, pues actúa en consecuencia. Y si no, disfruta de la paz que te haya dejado. 

Cuaderno de pregunta/respuesta:

Este es genial. Se trata de tener un cuaderno en el que inicias un diálogo entre tú y quien sea el nombre que le das (Amor, Conciencia, Corazón…). En este ejercicio puedes permanecer el tiempo que quieras, pero suele ser unos veinte minutos. Y en esta ocasión, lo hago sola, en silencio, con música relajante y un café o té.

Es como si tuvieras siempre a tu mejor amigo o amiga delante de ti y le pudieras lanzar cualquier tipo de pregunta o inquietud que guardes, sabiendo que responderá. Pero aquí está la maestría, debes controlar lo menos posible la respuesta, que salga espontánea. Si lo consigues, te vas a sorprender de lo que leas a continuación. Algunas respuestas puede que ni las esperes o que no te gusten, pero ten seguro que proceden de tu más elevada sabiduría. Así que, atiende. Yo lo hago.

Diario nocturno:

Este ejercicio dura unos diez minutos. Se trata de escribir justo antes de irte a dormir, en la cama. Haces una pequeña revisión de tu día, con todo lo que hayas aprendido o descubierto. Que salga lo que tenga que salir. Para finalizar, lanzas alguna pregunta o dejas algún tema que no sepas cómo resolver, pidiendo obtener respuesta o ayuda. Y después, a dormir. Es lo último que debes hacer. Es otra manera de contactar con tu doble cuántico. Y va muy bien. El acto de sacarlo y dejarlo en el papel, ayuda. 

Tengo más, pero creo que por hoy ya es suficiente.

Cuanto más escribes, más sencillo se hace llegar a esta dimensión de la que te hablaba al principio. Hasta que ya no te cuesta apenas nada, y entonces ese otro estadio, va contigo siempre. Y se nota.