No sé si has oído hablar de Un Curso de Milagros. Supongo que si estás leyendo esto, al menos te interesa. Yo estuve mucho tiempo escuchándolo por aquí y por allá hasta que finalmente llegó a mis manos.

Un Curso de Milagros es un camino espiritual. No es el único ni tiene por qué ser el tuyo. Es el mío, de eso no tengo duda y por eso te lo comparto.

Como te decía, antes de saber qué era, su existencia me llegó por varias vías hasta que lo comencé a andar.

Primero te diría que, si tienes inquietud y quieres indagar, dejes que llegue a ti con claridad porque es un camino muy transformador y potente y necesita ser en el momento exacto.

A mí me llegó de la manera más mágica.

El Curso viene en formato de libro, y después de escucharlo nombrar a muchos autores, decidí ir a comprarlo.

Cuando lo tuve en mis manos lo solté de golpe, me produjo muchísimo rechazo, porque insisto, la transformación es brutal y el inconsciente lo sabe.

Salí de la librería espantada. Sin embargo, el Curso seguía llegándome por todas partes.

Un día me lancé porque veía que de una manera u otra, la Vida me estaba diciendo que espabilara y lo hiciera ya. Escuché un audiolibro para aproximarme, aguanté unas siete horas. Me encerré el fin de semana y después tuve una fiebre de varios días. Eso sí, ya supe que resonaba conmigo. Era como si lo entendiera por completo o lo tuviera grabado en mi piel.

Esta vez me dispuse a ir a la tienda a comprarlo, pero por el camino me paré en seco y me pregunté si de verdad era lo que tenía que hacer, y me dije que si era el momento, lo sabría de manera clara. Esa misma tarde una muy querida amiga, me lo regaló. Así que empecé con él con total convicción.

Dicen que el mensaje que trae el curso se podría resumir en seis páginas, sin embargo necesitamos casi dos mil para que la sencillez de lo que pretende transmitir, nos cale.

Es un libro completamente canalizado, de hecho cuando lo lees, lo sabes con certeza. Está dividido en tres partes; la primera es teoría, la segunda es práctica con un ejercicio para cada día del año y la tercera es el manual del maestro.

Está programado para que se haga en un año y es casi imposible terminarlo en ese tiempo, yo tardé exactamente dos.

¿Y por qué te cuento todo esto? Porque es un camino tan recto e inequívoco que si tienes ganas de encontrar respuestas, te animo encarecidamente a que lo pruebes.

Tendrás que superar ciertas barreras como el lenguaje y la terminología. Supone un reseto completo (y necesario) para reconectar con nuestra naturaleza espiritual.

Es un curso de despertar a través del perdón y de las relaciones, del autoconocimiento y el reconocimiento.

Lo que más me gustó es que no hace maestros, sino que nos enseña que todos somos maestros y alumnos indistintamente. También nos advierte que si queremos sacar nuestra luz interior, debemos quitar la maleza que nos impide verla. Así como defendía también Carl Gustav Jung desde el psicoanálisis.

El otro día, un comerciante de mi barrio me dijo “pero vamos a ver, ¡tú siempre vas sonriendo! te vi por la calle y pensé que te iba a pillar sin sonreír, y no no, ¡ibas sonriendo! ¿cómo lo haces?” y le contesté “porque me he quitado toda mi porquería de encima”. 

No hay otra manera. Y la manera de quitarte tu oscuridad es viéndola y después perdonándola. Es por eso que es un camino poderoso y no siempre se está dispuesto a recorrerlo.

Podría estar horas, días…  hablando o escribiendo sobre ello pero con haberte dejado una semillita, como alguien me dejó a mí en su momento, me conformo.

Cuando lo empecé a hacer todo me resultaba muy extraño, sin embargo, veía mi cara en el espejo o en algún reflejo de cualquier cristal y cada vez encontraba más paz, así que sabía que solo podía estar bien.

Mientras lo hacía, me repetía “en cuanto lo acabe, empiezo de nuevo” pero cuando terminé supe que ya no iba a ser necesario.

Me dejó en comunicación directa con el Espíritu. Ahora no tomo ni media decisión sin antes consultarla.

No me podía imaginar nunca vivir la realidad que vivo (y más que aún ni vislumbro) y es una realidad a la que únicamente se accede desde dentro.

Imagina que estás durmiendo y soñando. Imagina que todos los “monstruos” que te dan miedo, no existen ni nunca lo hicieron e imagina que de este sueño, puedes hacer un sueño muy muy feliz… solo imagina…

Por cierto, el Milagro del Curso, es poner Amor, donde antes había miedo.

“El objetivo del plan de estudios es: conócete a ti mismo.” UCDM