Daniele Grammauta es un ejemplo de constancia y pasión, en este caso, para y con la música.

Dice que recuerda jugar con los vinilos de su padre desde los 5 años.

Su primer instrumento fue un órgano, su padre le enseñaba las melodías y se las escribía en el teclado con un rotulador para que él las pudiera reproducir.

A los 10 años le apuntaron a clase de piano, pero no fue una buena experiencia, era una metodología muy estricta en la que no encajó bien. Tanto fue así, que hasta esta última etapa de su carrera, no volvió a estudiar música de una manera estructurada.

A los 15 años eliminó el problema de la lectura musical aprendiendo a tocar la batería, junto con sus amigos Lorenzo Colella con la guitarra y Fulvio Buccafusco en el contrabajo, con los que pasaba todo el tiempo que podía practicando. (Conviene señalar que los tres se dedican actualmente a la música, con mucho éxito).

Poco después, su padre se compró un saxofón, Daniele lo cogía prestado y comenzó a aprender a tocarlo de manera libre.

Tocaba encima de los discos de John Coltrane, Lester Young y Stan Getz.

A los 19 años, quiso una trompeta y su padre se la regaló. Entonces eran Louis Armstrong y Miles Davis sus inspiraciones.

A los 21 se mudó a Londres. Allí cambió la trompeta por un saxofón soprano, dice que no lo tocaba casi nadie, excepto John Coltrane en «My favourite things«.

La vida en Londres fue dura para él, mucho trabajo mal pagado y en malas condiciones, así que casi desde los 24 hasta los 28 estuvo separado de su pasión, su foco se encontraba en trabajar y digamos, sobrevivir.

Detrás de cada persona de éxito hay mucho trabajo y etapas duras, pero la pasión que sienten les empuja hacia donde sea necesario.

En el 2000, se mudó a Milán y tuvo un encuentro «casual» con un gran saxofonista, Gigi del Vecchio quien le dijo que el saxo soprano no servía y que si quería hacer algo debía cambiarse al saxo alto. Este momento fue decisivo en la carrera musical de Daniele.

10 años después entre Londres y Milán, se muda a Palermo. Contacta con Open Jazz Club, que es una escuela de música con un pequeño bar, y lo empezó a regentar. Dice que pasaban noches tocando con los músicos, riendo y aprendiendo.

Tras mucho camino de cambios profesionales y sentimentales, un día «algo» le dijo que vivir en Madrid sería una gran idea.

No conocía apenas la ciudad pero no se lo pensó. Me encanta como cuenta esta parte, «cogí mi saxo y mi vespa y me vine conduciéndola a Madrid. Llegué el día de mi 35 cumpleaños.»

En septiembre del 2012 el baile swing entra en su vida como un relámpago, no podía creer que la música que él tocaba y amaba se pudiera bailar de esa manera. Este acontecimiento coincidió con que cerraba la oficina para la que el trabajaba desde hacía 3 años y España se encontraba en plena crisis.

Todo parece moverse antes del cambio. La clave es no tener miedo.

Tenía dos opciones, volver a intentar trabajar en una oficina, haciendo algo con lo que no se identificaba en absoluto, o dedicarse de lleno a su sueño. Entonces se compró un saxo de 1954 y empezó a estudiar.

La primera banda con la que actuó en público fue con Les Pompettes, en diciembre del 2014. Tras haber tocado en público en bastantes ocaciones, se incorpora de manera estable a los sábados de Swing en Lavapies y a Swing in Atún en 2014.

En abril 2015 se creó Madrid Hot Jazz Band. Además tiene otras tres proyectos. Toca como profesional en eventos, conciertos, comparte con grandes músicos escenario. Los ingresos que ahora tiene son 100% de la música.

Otro momento clave para Daniele fue el verano del 2014, donde en el festival de Swing Herrang fue a aprender del Hans Carling, que tocaba con Louis Armstrong jazz de los años 20, las raíces reales de todo este movimiento.

Rodearte de toda la influencia que puedas de tu pasión, hace que ésta camine hacia ti.

Daniele no pensaba vivir de la música hasta que un día se dio cuenta de que todo se podía acabar sin más y decidió no olvidarlo nunca.

Tiene influencia de Carlos Castaneda, en su libro “Las enseñanzas de Don Juan” cuando explica que «la muerte es tu mejor compañera, ella te recuerda que estás vivo, siempre camina a tu lado, pero no hay que tener miedo, solo recordar que nunca te abandona.”

La vida espiritual de Daniele es muy rica, se considera Taoísta. Reconoce que no hay posibilidad de desarrollarte profesionalmente si no recorres un camino de crecimiento personal.

Cuando ve a músicos jóvenes les dice lo que le hubiera gustado escuchar a él, que si se dedican a lo que manda su corazón, tarde o temprano lo conseguirán. Después reflexiona y reconoce que seguro se lo dijeron, pero en ese momento no entendía el trasfondo del mensaje.

El camino es un recorrido de aprender a superar etapas, y si aún no has aprendido a restar, difícil es que resuelvas logaritmos. La pregunta es ¿quieres ir pasando etapas o piensas que las que vienen no son para ti?.

Recuerda una cita de Mario Puzo «El verdadero poder no se puede dar, se tiene que coger.»

Concluye diciendo que una vez te concedas fidelidad a ti mismo, todo lo demás viene sin esfuerzo. La dificultad está en la primera parte.

«No creas en los errores, no existen.» Miles Davis.