Acabo de aterrizar del Camino de Santiago. Y estoy deseando compartir la historia de Flora. 

El segundo día del Camino de Santiago Portugués, llegué a Mos (Pontevedra). Llegué porque decidí andar un poco más hasta la siguiente parada, y claro es que tuvo que ser así para que hoy te pueda contar esta bonita historia. 

El albergue de peregrinos está justo enfrente de la Tapería Flora. Y allí comí y cené. Pero fue en la cena cuando pude hablar con Flora. Ya en la comida había notado su atención especial hacia las personas que nos encontrábamos allí. Cuando venía a traerme algún plato y caía en la cuenta de que estaba escribiendo, se disculpaba y me animaba a seguir inspirada.  

Por la tarde me entraron muchas ganas de comer tortilla de patatas (ya sabéis quienes habéis hecho el Camino, el hambre voraz que tienes después de haber andado una media de veinticinco kilómetros al día).

Entré al restaurante y pregunté en la barra a Flora si hacían tortillas de patatas y si las hacían ricas porque tenia mucho antojo. Flora me miró a los ojos y me dijo sonriendo con satisfacción “tengo tres poemas dedicados a mis tortillas de patatas, el tuyo sería el cuarto”. 

Me senté y me cocinó una tortilla de patatas que todavía me hace salivar. Entonces decidí pedirla que me contara su historia. Y lo hizo encantada. 

Flora es un ejemplo de fluidez y trabajar desde el Corazón, ¡qué pasada comprobar una vez más que no existe otro camino que ese! y quien lo sabe rebosa dicha, como ella.

Bastantes años atrás ella y su familia fueron a vivir a Mos. Ella no trabajaba, lo hacía su marido, pero siempre se ha considerado muy inquieta y con muchas ganas de aprender y crecer. Dice que su primera aventura fue crear un kiosco- librería. Y aquí el ejemplo de confianza, fluidez y Amor. 

En la escuela de sus hijos, había una maestra que era quien le hablaba de la evolución de los niños. Esta maestra observó las cualidades de Flora y un día, de manera muy directa le dijo que no había librería en el pueblo y que sabía que ella lo podría hacer bien. 

Flora se fue con esta noticia a casa pero en ese momento no fue aceptada de buena gana, se veía como un poco “locura”. (Siempre ocurre lo mismo, ¡atención aquí!).

Otro día volvió a ir a la escuela y la maestra le preguntó si había pensado su propuesta y ella le contestó que en casa no le habían dado el visto bueno. Esta maestra (me encantaría haberla conocido) le dijo firme: “ni caso a nadie. ¡Hazlo! Te va a ir bien, lo veo con claridad.”

Y Flora llegó a casa y le dijo a su marido que le ayudara con la idea. Él, un hombre muy trabajador, a regañadientes aunque con apoyo incondicional, le dijo “mira, te voy a construir un Kiosco”. Y así empezó su primera aventura. Por pura fluidez. Y le fue muy bien. 

A la vez, era voluntaria del albergue público de peregrinos de Mos. Sellándoles la credencial y recibiéndoles a la llegada. Dice que siempre ha sentido mucho Amor por ellos, no entiende la razón pero siempre se ha visto muy impulsada a cuidarles y animarles. 

Un día, unos alemanes, se quedaron sin sitio para comer y ella les vio tan afectados (recuerda el hambre voraz) que les dijo para calmarles que no se preocuparan, que les prepararía unas tortillas con ensalada para cenar. Y así hicieron, cenaron juntos en la terraza de su casa. 

Ella se sintió plena al hacerlo. (Brillo inmenso de ojos al contarlo).

Poco después recibió una carta de uno de los alemanes con un poema a su tortilla. Y este señor le decía que debería dedicarse a dar de comer a los peregrinos, porque tenía mucho talento para ello. 

Esta vez fue ella quien con decisión, le dijo a su marido “saca el coche del garaje que vamos a hacer un restaurante” ¡qué crack! Y así hicieron, el marido a regañadientes, accedió y siempre la ha apoyado desde entonces. 

Me ha contado mil historias de cómo ha consolado, atendido, cuidado y hospedado a tantísima gente. Ahora también tiene habitaciones que ofrece a quienes se quedan sin plaza en el albergue. 

Dice que ella no ha aprendido nunca nada de negocios, que solo hace lo que le sale del Alma. Y a mí se me cae la baba al escucharla. 

¡Qué maravilla seguir al Corazón y qué regalo encontrarme con estos testimonios que lo corroboran! ¿No te emociona?

No dudes en ir si pasas por Mos, ¡y pide Tortilla de Patatas!

Si alguien escribe poemas y quiere compartir con ella su arte, será la cuarta poesía que reciba. Yo le regalo este artículo y mi más sincero reconocimiento a Flora y a las personas preciosas y valientes que saben que en el servicio con Amor a los demás, está la clave de todo.