Al Universo no se le puede engañar. 

Estamos viviendo una especie de revolución en muchos aspectos, ¿lo puedes percibir?

Ya no existen tantos prejuicios a la hora de hablar de ciertos temas relacionados con tu parte más elevada. El nivel de conciencia del total de la población está creciendo mucho y muy rápido, se nota en la calle, en las conversaciones, en las reacciones, en la creatividad…

Por supuesto queda muchísimo que caminar, mucho miedo, rabia, ira, odio, miseria que dejar marchar en nosotros para que pueda borrarse también del colectivo.

El concepto de Unidad en su sentido amplio va calando en todos. Cada vez entendemos más que lo que vemos y cómo lo vemos tiene que ver con nuestro interior y que, para ver un mundo de paz, tengo que ser una persona de paz, fácil. Es tan sencillo que a veces lo rechazamos.

Esta revolución que se ve en libros, películas, YouTube, series, blogs, experiencias personales y grupales, nos lleva a entender el gran poder que como individuos tenemos, con la responsabilidad que esto conlleva.

Cuando hay mucho movimiento acerca de una idea, comienza también a haber un torbellino de posibilidades y de caminos diferentes, lo cual es fantástico si no nos llevan a perdernos o liarnos más de lo que estamos.

Digamos que estamos viviendo un momento idóneo para poner en orden nuestras emociones, liberarlas, «limpiar», encontrar nuestra Verdad. Cada vez se dan más causalidades, más sincronías, y se experimenta una conexión enorme con una energía que supera nuestro entendimiento racional.

Tenemos una riqueza de teoría tal, que nos puede confundir.

A mí me gusta reducirlo todo a lo sencillo.

Ser una persona genuina, me encanta esta palabra y su significado. Ser autenticidad.

Al Universo no se le puede engañar (cuando en este caso hablo de Universo, tú puedes ponerle el nombre que quieras, yo hoy he elegido este, en otra ocasión a lo mejor es otro… da lo mismo).

¿Qué quiero decir?

Que no se trata de saber mucho acerca de la meditación, los rituales, los autores, los Youtubers… sino de SER, no se puede hablar de emociones elevadas tipo Amor, gratitud, compasión, generosidad… sin serlo, no funciona así.

A veces hablo con gente que se desespera porque no acaba de encontrar la llave, que insisto, es tan obvia, está tan a la vista, que no la encontramos.

Puedes ser un viajero a la India, que hagas mil retiros espirituales con los más prestigiosos maestros, que practiques yoga tres veces al día, que te conozcas todos los rituales habidos y por haber… que como no seas capaz de vivir desde y por el AMOR, no tienes nada que hacer. Nada.

Y volvemos a la genuidad, Amor sincero y elevado, no amor egoico (que busca algo a cambio) o amor cursi y de pastel, sino Amor Incondicional.

Si de verdad entendiéramos que cualquier mala emoción que sintamos hacia alguien viene como un boomerang contra nosotros, prestaríamos más atención.

Otra vez leí (tampoco recuerdo dónde) que desear mal a una persona es como tomarse un veneno y pretender que el otro se muera. Absurdo, ¿verdad?.

Y por supuesto, el amor incondicional es para los que están en nuestro círculo de amigos y de seres queridos y para los que no (sobre todo para los que no).

Y Amor incondicional significa tener mucho Amor y respeto por ti, de ahí parte todo.

Es probable que a mayor capacidad de expresar el Amor verdadero, más conductas no esperadas puedas tener, date cuenta que estarás empezando a experimentar una ausencia de miedo tal que ya no harás nada esperando respuesta, y esto puede descolocar mucho, tanto dentro como fuera. Se llama libertad y es genial cuando se puede experimentar, aunque solo sea por instantes. 

¿Todo esto para decirte el qué? Que si quieres que la vida te sonría, que te pasen cosas bonitas, que todo sea sencillo y armonioso, tienes que tener deseos sinceros y elevados, por ti y por todos. Sin excepción y sin niveles. 

Te propongo dar la vuelta a la tortilla. Por favor, sé muy sincero en esto, voy a insistir (lo siento) pero al Universo no le puedes engañar:

  • Haz una lista de las personas que te producen malestar, envidia, miedo, odio, rabia…
  • Escribe diez razones por las que les puedas mostrar agradecimiento. Siempre hay mil y un motivos para dar las gracias.
  • Escribe tres deseos sinceros que les mandarías a cada una de estas personas.
  • Lee esta lista durante cuarenta días todas las noches.

Deshaz poco a poco la densidad de ese rechazo hasta convertirlo en perdón, amor, gratitud, admiración, respeto… 

«El amor es la ley suprema del Universo». Dr. David R. Hawkins