Tenemos una máquina del tiempo incorporada. ¿Te lo habían dicho? Si te contaran que alguien viaja en el tiempo gracias a la escritura, ¿lo creerías?

Nuestro inconsciente sabe que el tiempo lineal como tal no existe, es decir, pasado, presente y futuro forman parte de la misma «sopa». Está todo aquí, en este instante. Pero nuestra cabeza puede sufrir un cortocircuito al tratar de entenderlo.

Por pequeños momentos que conocemos como «revelaciones», lo llegamos a integrar, de manera limitada pero completamente certera.

Como todo está aquí, aquí encontramos a nuestro niño al que a veces hemos descuidado, quizás se ha sentido abandonado, o con falta de cariño. También se halla nuestro yo futuro, que puede estar perdido o asustado.

El inconsciente necesita rituales para entender, antes de nada tenemos que traspasar la frontera del consciente o ego y para ello, los rituales nos ayudan a abrirnos paso.

La escritura es un canal directo hacia nuestro Yo Superior. Cuando comienzas a escribir llega un momento en el que dejas atrás a tu ego y empieza la Inspiración, o contacto directo con tu Fuente.

Por este motivo, siempre sugiero una herramienta que me parece un imprescindible y con la que podéis hacer viajes al pasado y al futuro como si tuvierais el Delorean de Marty Mcfly. De hecho, ¡lo tenemos!

¡Viaja con ella!

La vida es una fiesta si sabemos verla así y jugando es de la manera que más crecemos. Nos tomamos demasiado en serio, a nosotros mismos y a lo que nos rodea, así que fuera rigideces.

¿Preparados para un viaje en el tiempo y espacio?

«El hombre no deja de jugar porque se hace viejo, se hace viejo porque deja de jugar.» George Bernard Show

La herramienta se llama la «Carta del Perdón». A través de ella nos vamos a conectar directamente con ese niño que tenemos dentro y aún se queja o sufre por algo que, según nuestro consciente ya debería estar olvidado ya que ocurrió hace décadas. Pero nuestro Inconsciente lo revive una y otra vez, esperando con paciencia que alguien le consuele y sane.

¿Y en qué consiste? Lo primero que tenemos que identificar es la situación que queremos perdonar. Todo sufrimiento viene de una falta de perdón hacia nosotros mismos, sea como sea, la raíz es siempre la misma.

¿Sabemos perdonarnos?

Una vez identificado el momento, ¡comienza el viaje!.

Ponte música inspiradora, luz bonita y busca la intimidad.

¡Viaja y sana desde donde elijas!

Con la carta que escribirás, hablarás directamente a ese niño que llora o tiene miedo, como adulto que ahora eres. Y le consolarás al igual que harías con la persona que más necesitara tu apoyo en el mundo. Le explicarás la situación que no está entendiendo desde su visión. Podrás darle otro punto de vista más maduro y amoroso. Le recordarás que no está sólo, que siempre estás con él y que acudirás a abrazarle siempre que lo necesite.

(Prepara pañuelos porque a lo mejor lloráis ambos, es muy buena señal, se está curando).

El Delorean funciona para todas las épocas, viaja al momento que le pidas. Podemos aparecer en nuestra niñez, la semana pasada o dentro de doce años.

Nuestra principal misión es hacerle saber a ese Ser que sufre o que no comprende, que lo ha hecho y lo hará lo mejor que puede y que siempre estamos con él para amarle de manera incondicional.

Otra de nuestras misiones es pedirle que se deje de juzgar y castigar, ya que realmente no hay nada que esté bien o mal. Las cosas son, sin más.

Una vez has escrito todo lo que quieras decirle, y te has despedido hasta la próxima, seguimos con el ritual.

Vas al lavabo, y lees la carta frente al espejo. Tu inconsciente tiene que captar el mensaje con claridad. Después la quemas (con cuidado y con las medidas necesarias), dejándola de esta manera ir. Reafirmando el desapego del resultado y… ¡a otra cosa, mariposa!.

Lo increíble de todo eso es que sanando nuestro pasado o nuestro futuro, automáticamente se ve afectado lo que nosotros consideramos presente.

Coge cada trauma o vivencia dolorosa como un regalo, una «perlita» que llega para que avances, no para que la vuelvas a esconder. Quítale hierro. Y recuerda, que la vida es un juego, permítete disfrutarlo siempre.

 «El único deber es el deber de divertirse terriblemente.» Oscar Wilde