He estado haciendo un viaje intensivo estas dos últimas semanas. Ha sido un viaje hacia mi interior, camino y dirección que nunca dejo y en esta ocasión ha sido mucho más intenso y rápido, con total intención de ello.

He aprendido, descubierto y liberado tanto que se me atoran los dedos al querer escribir.

Me fui buscando silencio y quietud mental y encontré varios tesoros que quiero compartir contigo.

Al principio busqué con mucha necesidad el silencio, casi lo reclamé. Después de un tiempo de lucha interna, descubrí que había sido presa de mi mente. Y me rendí. Y el silencio llegó solo.

A veces, para romper la lógica de la mente y salir de ella, debes situarte en escenarios muy contrarios para ti en ese momento.

He comprobado una vez más que el camino hacia el Corazón es a través de las personas que se nos presentan, aquellas con las que compartimos parte del trayecto. Y ellas siempre son perfectas. Amorosamente perfectas.

He visto con claridad que no existe mayor sensación de Unidad que cuando conectas con la naturaleza. La he agradecido, me he disculpado, la he acariciado y he sentido su enorme abrazo. La naturaleza me ha llevado a conectar con mi yo más salvaje. Y ella, ha salido con toda su sabiduría, valentía y libertad.

Gracias a la Madre Tierra he sentido el equilibrio entre mi parte masculina y femenina. He recordado que estamos mucho más cerca de entender la Vida así, que separados de ella.

He visto a mi sombra. Y he sentido mucha compasión. La sombra solo hace daño cuando nos la ocultamos y la reprimimos. A través de tu sombra, te liberas. Ella también sale para tu mayor bien. La sombra colectiva es igual que la individual y he aceptado el reto de seguir limpiado, sabiendo con certeza que siempre voy perfectamente guiada y protegida.

De nuevo puedo decir que cada vez que decides volver a poner tu mirada en el Amor, por mucho que te hayas podido despistar, este tarda un instante en contestarte y acto seguido, todos los efectos responden a tu causa. 

He vivido y vivo tantas sincronías… las sincronías son lo normal, lo que no lo es, es vivir en completa desconexión con el Universo.

Se ha intensificado en mí la comunicación con el interior, se ha convertido en algo natural. Ha sido un pequeño gran salto que no me cansaré de animarte a dar. El poder de esta comunicación con el corazón es infinito. 

Y la libertad. La libertad solo está dentro de ti, de mí.

Eres libre cuando eliges ser canal de amor pese a cualquier circunstancia, cuando eres capaz de eliminar tu culpa y tu juicio, cuando amas a cada una de las personas con las que te cruzas y con las que no. Cuando sabes respetarte, cuando de repente sientes un amor desbordante en tu pecho hacia todo y todos. Cuando abrazas tu luz y tu oscuridad. Cuando ves más allá de los ojos del cuerpo y sientes este mundo como una danza perfecta de tu Yo interior, ese Yo que abarca a todo y a todos.

De vez en cuando hay que ausentarse para ir a la fuente a recoger agua, y luego volver a compartirla. Porque el secreto es ese, no hay más. Amar a cada uno de los seres del Universo, incluyéndote a ti, tener la lucidez para escuchar a tu Corazón y la valentía para seguir sus dictados. Entonces te conviertes en canal y eres libre.