Hace un par de semanas fui a ver la última película de Pedro Almodóvar. (Por cierto, te la recomiendo si aún no la has visto). Y además de disfrutarla desde el minuto cero, salí con una reflexión acerca de lo unidas que van la creatividad y la vulnerabilidad. 

Hoy por varios motivos, me he planteado si escribir el artículo de esta semana a pesar de que ya tenía el tema, pero no puedo (ni quiero) evitar este momento de enorme conexión que siento cuando creo (lo que sea). Se me olvida todo, se me pasa todo. Es maravilloso. 

Crear es viajar hasta tu Corazón y traer todo aquello que encuentras. Es rescatar algo que ya está y darle forma. Y además, es desnudarte por completo, y si después lo vas a mostrar, la intimidad se pierde del todo. Desaparece. Por otro lado es el mayor grado de libertad que puede existir. 

Cada día que escribo algo, tengo una «mini confrontación con mi ego», y es creo inevitable. Le estás exponiendo a una situación de máximo peligro una y otra vez. 

Es la vulnerabilidad de la que te hablaba al principio. 

Despojarte de toda máscara, te deja «a la intemperie» con el riesgo que ello supone. 

Por eso cada día valoro más y más cualquier expresión de creatividad que encuentro o que me llega de alguien cuando invento algo y la pido. Es un acto de valentía enorme, y una manera de trascender a tu ego muy interesante. 

La vulnerabilidad nos deja sin defensas, o es lo que nos parece, por eso, aunque todos somos seres creativos por naturaleza, no todo el mundo fluye con esta idea. 

Cuando estás creando, estás hablando de ti al completo, a través de historias, o imágenes, melodías… salen todas tus emociones, presentes o pasadas. Vivencias, miedos, éxitos, aprendizajes, temas no resueltos o sí… 

Y eso es abrirte en canal para que todo tipo de respuesta pueda darse. Por eso cualquier expresión de creatividad, cualquiera, merece el máximo de los respetos. Y es algo que no se llega a comprender hasta que no se practica. Como casi todo, hay caminos que solo se descubren andándolos. 

Nos olvidamos, a veces, que lo único importante es que disfrutemos y si con lo que hemos creado, otras personas también lo hacen, ¿qué más queremos?

¿Y sabes cómo te aseguras que lo disfruten? 

Hablando desde tu corazón, emocionándote y sacando todo lo que debe salir en el momento que decides abrir esa puerta. Sin límites, sin barreras. Casi vomitando lo que está rabiando por hacerse visible.

Gloria Fuertes decía algo así, si te emocionas al hacerlo va a haber alguien que también lo haga y eso siempre es bueno. 

Pero quiero completar un poco más la idea de vulnerabilidad de la que hablábamos y es que como siempre, viene con su regalo. La vulnerabilidad es la doble cara de la fortaleza. Tiene que ver con la inocencia en contra de la ingenuidad, tiene que ver con que a veces, la mejor defensa es la ausencia de ella. 

Mostrar la vulnerabilidad te hace valiente, fuerte, libre para expresarte, y sobre todo, anima a otras personas a serlo también. 

Todo está cambiando muy deprisa, muchas de las maneras que creíamos correctas, se están desmontando, y sé que antes o después, inevitablemente, volveremos a conectar con nuestra autenticidad para compartirla, y yo como siempre, te animo a acortar el tiempo de espera. De verdad que carece de sentido que lo demores.